E
l estado organiza a las masas con las instituciones: religiosas,
científicas y policiales.
Para castigar utilizan diferentes tipificaciones, encasillamientos
discursivos, por ejemplo:
las religiones, el pecado; la ciencia, las enfermedades y el orden
jurídico-
político, el delito.
Los Otros, los diferentes son controlados, excluidos y castigados con
múltiples formas.
Primero, hay que colocarlos en otro nivel social y cultural, obligarlos
a
ejercer la condición del Otro (indios, negros, judíos, homosexuales,
mujeres
y muchos más).
Sentirlos como inferiores y peligrosos, negarlos y apartarlos cual
peste
contagiosa.
No tolerar la diferencia, pues implica cambios de conductas y de
sensorialidades, apertura de las mentes hacia la complejidad real.
Ubicarlos en otro espacio para negar su existencia.
Y, por supuesto, eliminarlos de muchas maneras.
Desde impedir su palabra hasta provocar su muerte social y real.
El poder clasifica a un Otro como distinto y trata de excluirlo.
El miedo estimula la violencia.
Las modalidades del ser social pueden ser aceptadas o castigadas según
el
discurso y las prácticas de los que gobiernan y ejecutan el mando
político
de las masas.
La Medicina como parte del discurso del poder desde el saber clasifica
lo
normal y lo anormal.
Determina los criterios de salud y enfermedad, de belleza corporal.
Ejerce su dominio sobre el ámbito del cuerpo.
Adapta el mensaje hegemónico de los poderes sociales en los organismos
humanos.
El capitalismo dispone el modelo médico de corporalidad.
Hay que tener salud, considerada una mercancía, valor de intercambio
social.
Hay que ser eficiente en el gobierno del cuerpo para tratar de alcanzar
el
éxito, triunfar en esta sociedad y proyectarse en su historia
cotidiana.
Tenemos máquinas biológicas, según la ideología hegemónica y la
Medicina
cuida de su mejor funcionamiento y hasta del comportamiento de nuestros
organismos.
Para apartarse del mal hay que ingerir remedios. Estamos todos
medicalizados.
Hay que parecer como determinan las modas culturales: para cada edad
hay
modelos de cuerpos.
La Medicina es como una tienda o sastrería donde uno debe elegir portar
un
cuerpo decidido por ciertos sabios.
Muchas pastillas en diferentes formas, para casi todo el malestar que
acarrea este vivir tras el poder.
Los mensajes más sanos son para los que pueden comprar el modelo
médico, los
sectores ricos de la jerarquía social.
Para los pobres, queda la beneficiencia y la caridad y las muchas
maneras
del clientelismo político.
Los médicos del Ser debemos construir otros mensajes y desarrollar
nuevas
herramientas sociales.
Ampliando los límites que impone el mensaje hegemónico imperante.
Y que cae desde el Norte rico y sabio.
Lleno de belleza e inmortalidad.
Dr.Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Mayo 17, 2004.
E-mail: [email protected]
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