S
u bajo perfil evitó por un largo tiempo que se esté hablando de la
sorda
pulseada que el PAMI mantiene con los laboratorios. Pero ahora Graciela
Ocaña se muestra decidida a romper el silencio. Y describe ante
Página/12 la
resistencia de las cámaras del sector a la implementación de la ley de
genéricos que, junto a otros cambios impulsados por el Gobierno,
reduciría a
la mitad el gasto de los jubilados en medicamentos. Además, admite ser
víctima de amenazas y detalla las presiones de las prestadoras para
evitar
un cambio en las reglas de juego. "Muchos no entienden que el PAMI de
Víctor
Alderete terminó", asegura.
-El 30 de abril caducaron los contratos con los laboratorios. Usted
consiguió una prórroga por un mes. ¿Qué piensa hacer durante este
lapso?
-Vamos a llamar a un concurso de precios en competencia para renovar el
contrato de medicamentos. Cuando llegamos al PAMI nos encontramos con
que la
mayor parte de los contratos estaban vencidos o a puntos de vencer.
Queremos
ir hacia una normalización de la contratación en el PAMI. Primero
teniendo
en cuenta las condiciones en cada una de las prestaciones que se trate
y
donde podamos reestructurarlas teniendo en cuenta al afiliado y una
mejor
calidad de prestación. En segundo lugar, dándoles transparencia a los
procesos y a los costos más adecuados para la obra social.
-¿Esto en números qué significa?
-Lo que pretendemos es que a partir del nuevo contrato se facilite el
acceso
del afiliado a la prestación de medicamentos. Hoy el 52 por ciento del
valor
del medicamento está a cargo del afiliado. Esto no es un dato menor, ya
que
el 60 por ciento de los jubilados gana menos de 300 pesos. Esto es
prácticamente el 20 por ciento del ingreso mensual. Queremos cambiarlo.
En
general, las obras sociales han desertado en la cobertura de los
medicamentos. Queremos cambiar particularmente esto en el PAMI y
acoplarlo
en la política nacional de medicamentos, esto es, la prescripción por
genéricos, el establecimiento de valores de referencia. Una serie de
medidas
para que el afiliado deje de aportar lo que está aportando.
-¿Cuál es el porcentaje que el afiliado debería tener en la compra de
medicamentos?
-Los afiliados que ganan la jubilación mínima dedican en promedio dos
jubilaciones y media para pagar medicamentos por año. Nuestra intención
es
llevar esto a parámetros internacionales, que implican sólo la
utilización
de un salario mínimo por año para la compra de medicamentos.
-¿En la negociación de los contratos con los laboratorios cómo se
traduce?
¿Es una reducción del monto del convenio o en un incremento?
-Esto lo vamos a establecer, el problema no es solo el monto del
convenio,
sino en qué condiciones contrata el PAMI. Nosotros queremos que
contrate en
condiciones de mayor cobertura, de solucionar muchos de los problemas
que se
producen sobre todo en el tema oncológico en que, si bien acá la
cobertura
es del ciento por ciento, el inconveniente está en la demora de la
entrega
del medicamento que trae angustia para el enfermo y su familia porque
significan entre 20 y 30 días. Estamos pensando establecer protocolos
para
que el control de los medicamentos esté a manos del PAMI y no como
sucede
actualmente.
-Las administraciones del PAMI cambiaron. En cambio los laboratorios
siempre
fueron los mismos y obtuvieron grandes ganancias. ¿Cuán diferente será
la
contratación ahora?
-La diferencia que pueden encontrar, no sólo acá sino también en otras
áreas, es que el PAMI es quien fija las reglas. Me parece que muchos
prestadores no lo entienden, y es que el PAMI de Víctor Alderete se
terminó.
Ahora no se negocia con las pautas establecidas desde afuera, sino que
el
instituto es el que las establece de acuerdo a lascondiciones, a las
necesidades y a las posibilidades económicas reales de la obra social.
-Además de fondos, los laboratorios tienen una fuerte capacidad de
lobby.
¿En este caso sucedió? ¿Hubo presiones?
-Los que me conocen saben que por este camino no conseguirán nada.
-¿Hubo contactos con el Gobierno o con el Congreso de la Nación?
-(Silencio.) No me consta. Yo no soy sensible a las presiones de los
prestadores ni a ningún otro tipo de presiones. Yo llegué al PAMI para
llevar adelante las transformaciones centrales y esto tiene que ver con
discutir mucho las condiciones de los servicios que la obra social dio
hasta
este momento. No sólo quiero hacer un PAMI más ordenado sino poner las
bases
de transformación del instituto. Esto a veces es más difícil porque hay
intereses que tratan de mantener el status quo que nunca benefició a
los
jubilados.
-¿Cuál es el monto del contrato actual y cuál es la propuesta suya?
-En el caso de los medicamentos ambulatorios, a precio de público, es
de
1133 millones de pesos por año. Lo que queremos es que haya una mayor
cobertura porque de esa cifra el 52 por ciento lo pone el afiliado del
PAMI.
Nosotros queremos cambiar esa relación.
-¿El laboratorio debería aportar algo más?
-Trabajamos en este menú y en las próximas semanas vamos a presentar
los
concursos públicos donde se establecerán las pautas de contratación.
-¿Podrán participar las cámaras de la industria farmacéutica?
-Sí. Podrán entrar todos los que quieran participar. Queremos terminar
con
la hegemonía de los laboratorios.
-¿Con qué cámaras de laboratorios están negociando?
-Con CAEME (Cámara Argentina de Especialidades Medicinales), CILFA
(Cámara
Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos) y COOPERALA
(Cooperativa de Provisión y Créditos de Laboratorios Argentinos de
Especialidades Médicas Limitadas).
-¿Y si no se ponen de acuerdo qué puede pasar?
-El medicamento es un bien esencial para la población.
-Los laboratorios son prácticamente un oligopolio. Si no aceptan las
nuevas
condiciones, ¿qué pasa?
-Es un negocio muy importante como para negarse a dar servicio. El PAMI
representa el 33 por ciento del mercado.
-Por la cantidad de medicamentos que requiere el PAMI, la institución
fija
el precio del mercado. ¿Los nuevos contratos tienen como objetivo
reducir
este precio?
-Sí, en realidad es acoplar el PAMI a las políticas nacionales de
medicamento en cuanto a la prescripción por genéricos y a las nuevas
normativas anunciadas por el Presidente y el ministro de Salud. El
PAMI, que
representa el 25 por ciento del mercado, debe seguir estas políticas
para
darles más efectividad.
-Esto genera resistencias en los laboratorios que deberán proveer
genéricos.
-Ellos instrumentan políticas comerciales que desincentivan el uso de
la
prescripción por genérico. Cuando un farmacéutico modifica la
prescripción
original, el nombre del medicamento, en vez de pagar a los 30 días al
farmacéutico le pagan a 90 o 120 días. Es una fórmula para que los
farmacéuticas no cambien.
-Utilizan artilugios para no cumplir la ley.
-Sí, utilizan artilugios para no cumplir la ley.
-Pese a que es una ley nacional.
-Es una ley que fue votada en el Congreso y que yo también la voté
desde el
bloque del ARI. Es un paso muy importante para que la sociedad pueda
acceder
a los medicamentos. Además, lo que nosotros pretendemos con ello es que
el
beneficiario que requiere medicamentos para patologías crónicas no
tenga que
utilizar buena parte de sus magros recursos para solventar estos
gastos.
Queremos facilitar ese acceso porque además tendrá un fuerte impacto
como
política de redistribución del ingreso y está en consonancia con los
lineamientos.
-¿Cuánto ahorra un jubilado con la ley de genéricos?
-Le doy un ejemplo concreto: la pastilla de la presión Enalapril va
desde
los 8 pesos a los 25. Obviamente que con los cambios va a costar mucho
menos. Pero no me quiero detener en una marca. Insisto que con todos
los
cambios buscamos reducir a la mitad los gastos de los jubilados.
-El PAMI adquiere medicamentos para sus beneficiarios por fuera de los
que
figuran en los contratos. ¿Por qué los paga a precio de farmacia y no
como
sucede con los grandes clientes?
-Estos desfasajes se producen por la ausencia de reglas y precios de
referencia, pero también por cierta corrupción ante la falta de
controles.
Hemos hecho un estudio y estamos tomando medidas al respecto. Con esto
se va
a ahorrar un 30 por ciento de lo que se gastaba antes. Nosotros
pretendemos
que el PAMI compre a precio mayoristas pero también incorporar algunos
remedios que se compran por la vía de excepción, incorporarlos en la
lista
de las prestaciones que serán contratadas.
El nuevo modelo
-Usted anunció hace poco el nuevo modelo prestacional que busca sacar
del
medio a las gerenciadoras. ¿Cómo resultó?
-Esto es una pelea muy grande porque hay muchos intereses para que esto
no
cambie y el PAMI siga tal cual está. Nosotros vamos a contratar
directamente
al prestador y el afiliado podrá tener un control directo sobre éstos.
Esto
es central para que no quede ningún peso en el camino.
-Habla de intereses contrarios a este modelo. ¿Puede identificarlos?
-Son los que llegaban al PAMI ya con el contrato en la mano hecho a su
medida, negociaban con clínicas y con las prestadoras. Hay muchos que
dependen exclusivamente del PAMI y sin nosotros no podrían vivir. Deben
entender que este PAMI se terminó y lo estamos reconstruyendo a través
de
contrataciones directas, sin intermediarios y, sobre todo,
transparente.
-¿Cuánto hay de cierto de aquella idea que dice que detrás de cada
contrato
del PAMI está la mano de Luis Barrionuevo y Enrique Nosiglia?
-No tengo elementos concretos. Pero mi abuela siempre decía que cuando
el
río suena es porque agua trae. Lo que sí hay son ciertos testaferros a
los
que se vincula con ellos. También hay personajes que manejan un número
importante de prestadores y que hacen lo imposible para evitar este
nuevo
modelo prestacional, que implica nuevas contrataciones. Para eso buscan
poner la mayor cantidad de escollos posibles. Quieren que abandone mi
tarea
con la esperanza de que llegue alguien más permeable a sus intereses.
Me
quieren cambiar por alguien permeable.
-Los prestadores dicen que ellos son los verdaderos dueños.
-Así es, pero mi objetivo es generar un nuevo PAMI, más transparente y
eficiente. Es por eso estamos trabajando para terminar las
corrupciones, las
pequeñas y las grandes. Los contratos están entre las grandes. Esto es
una
puja de poder central. Se necesita mucha decisión política.
-¿Usted tiene ese respaldo político?
-La decisión política de avanzar con este nuevo modelo está y también
cuento
con el respaldo necesario para realizar estas transformaciones.
-Hasta hablamos del frente externo. Ahora bien, ¿cómo está funcionando
internamente el PAMI?
-Estamos monitoreando cada una de las delegaciones. En algunas hemos
hecho
modificaciones, como ocurrió en la localidad de San Martín, en la
provincia
de Buenos Aires. Allí justamente se está llevando adelante un proceso
muy
interesante con la participación activa de los trabajadores y
beneficiarios
en el control de los servicios y de los prestadores.
-¿Están en la Justicia las irregularidades que encontraron en esa
delegación
que funciona en el corazón del territorio de Barrionuevo?
-Algunas sí, en otros casos se tradujeron en cancelar el contrato y dar
de
baja al prestador. Esto es bueno porque ahora en San Martín se ha
reducido
en un porcentaje más que importante la compra de insumos que tiene a su
cargo la delegación. Y ello implica no sólo medicamentos sino también
prótesis y hasta pañales. En estos días se están realizando sumarios.
Lo que
hay que entender es que ahora el PAMI impone las reglas, las nuevas
reglas.
Muchos están acostumbrados a las viejas gestiones que pagaban a pesar
de que
no se prestaba el servicio. Eso se terminó.
El hospital público
-Poco después de asumir anunció su intención de sumar el hospital
público a
las prestaciones del PAMI, esto es que puedan capitar.
-Así es. Lo que pasa es durante años el hospital tuvo que hacerse cargo
de
prestaciones que debían dar otras instituciones que cobraban por ello y
no
le pagaban luego al hospital. Ahora podrán participar de esas
licitaciones.
Serán aquellos hospitales de ciertas localidades donde no hay
prestadores
del PAMI. Creemos en un sistema mixto, privado y público.
-De todas formas, se incorpora un nuevo participante a un nicho que era
exclusividad de la empresa privada. Esto generará roces.
-Los que participen serán fundamentalmente en aquellos lugares donde no
hay
prestadores privados.
-Sí, pero convengamos que no hay que irse muy lejos para ver al
hospital
prestando un servicio que cobra otro.
-Es verdad y sobre todo grave, porque sucede incluso acá en la Ciudad
de
Buenos Aires. Lo que estamos haciendo es debitar de la cápita
correspondiente a los prestadores y se la entregamos al hospital, que
en
definitiva es el que dio el servicio.
-Usted dijo que hay presiones, que se provocan escollos para detener
los
cambios. ¿Podría ser más específica?
-Hemos recibido amenazas claras de algunos prestadores ante los futuros
concursos de presentarse para dilatar el proceso. Todo esto es posible
que
ocurra. Nadie voluntariamente dejará de perder el dinero que están
ganando
desde hace años. Lo que es necesario es que quede claro que aquellos
prestadores que se presenten cobrarán por sus servicios sin que antes
deban
pasar por un intermediario. Para lograr este objetivo hemos firmado un
convenio con el Banco Nación para pagar a los prestadores a través de
un
fideicomiso. Así se podrá controlar mejor el sistema.
-¿Puede especificar algún tipo de presión o amenaza que haya sufrido?
-Una consultora que ha hecho un informe sobre las mejores políticas
para
algunos de estos prestadores que manejaron por años los contratos del
PAMI y
que quieren seguir manteniéndolos. Me mandaron un fax de ADECRA, una de
las
asociaciones que reúne a las clínicas y sanatorios, donde llama a
"presionar
a las autoridades para la suscripción de un convenio por un lapso
mínimo de
un año o la evacuación inmediata de las clínicas". Aclara en un
machismo
especial que "sólo la acción rápida, viril y vital, que permita tomar
la
iniciativa estratégica, puede hacer revertir la política actual en el
entendimiento que en forma inmediata no puede ser reemplazada". O sea,
me
quieren sacar del PAMI para que otros vengan con otra decisión para
seguir
manteniendo el status quo. En fin, recurren a la amenaza de cortar el
servicio porque tienen a los beneficiarios como rehenes.
---------------
[email protected]
(Buenos Aires, Argentina).
Mayo 11, 2004.
E-mail: [email protected]
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