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o permitas que la sed de lucro y la ansiedad de gloria influyan en el
ejercicio de mi profesión, pues como enemigos de la verdad y el amor al
prójimo, fácilmente podrían alucinarme y apartarme del noble deber de
hacer
bien a tus hijos.
Sostén las fuerzas de mi corazón para que siempre se halle presto a
servir a
ricos y a pobres, a amigos y a enemigos, a buenos y a malvados.
Haz que yo no vea en quien sufra sino al prójimo, que mi espíritu
permanezca
siempre claro junto al lecho del paciente, sin pensamiento alguno
extraño
capaz de distraerlo, para que recuerde todo cuanto la ciencia y la
experiencia le hayan enseñado, pues son grandes y sublimes las
investigaciones científicas cuyo objeto es conservar la salud y la vida
de
tus criaturas.
Induce a mis enfermos a confiar en mí y en mi profesión, a obedecer mis
prescripciones y consejos. Aleja de ellos la turba de charlatanes y de
intrusos, cuyas miles de opiniones, inspiradas por la vanidad y por la
presunción de saberlo todo, los hacen casta peligrosa que
frecuentemente
frustra las mejores intenciones del arte y conduce hacia la muerte de
tus
criaturas.
Si los ignorantes me critican y me mofan, hazme una coraza del amor al
arte
que me conserve invulnerable para preservar en la verdad a despecho del
prestigio, de la edad y de la fama de mis enemigos.
¡ Dios mío!: concédeme paciencia e indulgencia ante los enfermos tercos
y
malcriados. Hazme siempre moderado, insaciable solamente en el amor a
mi
ciencia.
Aleja de mí la pretensión de saber y de poderlo todo. Dame fuerza,
voluntad
y ocasión para acrecentar incesantemente mis conocimientos y descubrir
en mi
saber los errores ayer no sospechados, pues es grande el arte y en él
puede
penetrar más y más el espíritu del hombre."
Moisés ben Maimón
1135-1204
Enviado por Dr. Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Marzo 30, 2004.
E-mail: [email protected]
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