-D
octor: ¿Qué hace mi corazón?
- Se hipertensa.
Ella consulta por un malestar general: desde el medio del pecho hacia
la
cabeza.
Es latinoamericana, descendiente de los incas.
Luce más vieja que su edad nominal.
La reviso: tiene alta la tensión arterial.
Su rostro contiene angustia, sufrimiento y silencio.
- ¿ Está con problemas?, pregunto.
- Sí, es con mi hija...
No se anima a contar, a compartir su historia conflictiva.
Le aconsejo dieta, un remedio y nuevo control clínico.
Logra llorar tímidamente pero sin relatar su realidad.
Soporta el problema, sintiéndose sola.
Este paciente es uno más de la mayoría de hipertensos.
Ellos callan pero el corazón habla, a su manera, cuenta historias que
los
médicos debemos- podemos aprender a escuchar.
Relatos para interpretar: transformar en palabras sus síntomas y
señales
orgánicas, humanizar el malestar.
Aparecerán la angustia, el dolor, la frustración, el fracaso, la
soledad,
las pérdidas.
El consultorio es un escenario dramático y nosotros solemos- podemos-
debemos ser ayudantes en el aprendizaje, en el cambio de conductas del
otro...y las nuestras.
Romper la rigidez para que asome la plasticidad.
Pero eso no es medicina primermundista tradicional o hegemónica pues
necesita de la ficción, del arte, de la filosofía, de otras
disciplinas.
Medicinar es atrapar al cuerpo del otro con nuestro discurso y práctica
relacionada con la industria y el negocio de la salud.
Medicar puede ser auxiliar a otro a mejor cuidarse a sí mismo y a sus
relaciones.
- Doctor: ¿Qué dice mi corazón?
- Cuenta su malestar.¡escuchemos!
Pasamos del medicinar al medicar, de tratar a un objeto a conocer un
sujeto
en queja y malestar y poder iniciar el largo y personal camino de la
cura.
" Una vida sin reflexión no merece ser vivida."(Socrates)
En general es sufrida.
Dr. Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Marzo 18, 2004.
E-mail: [email protected]
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