E
l discurso médico está escrito por unidimensionales y fragmentados
sabios,
especialistas en organismos y en experimentos veterinarios o en modelos
sociales del Tercer Mundo, donde los ricos y famosos pueden hacer y
deshacer
a voluntad, previo el pago de un porcentaje de las utilidades a
gobernantes
diversos que autorizan los mismos.
La evidencia de lo social como productor de las corporalidades de los
seres:
máquinas deseantes de Guattari es menospreciado y poco estudiado por
los
médicos que corren detrás del mísero peso en el Tercer Mundo y, por qué
no,
en el Primero donde pelean por un poquito de fama y dividendos.
Los social es feo porque es política: instrumentos y procedimientos de
la
gobernabilidad de los humanos.
Y parece que la Medicina es sólo biología aséptica, imposible de
contaminarse con lo que pasa en el Mundo Real de la existencia.
Los pobres trabajos sobre subjetividad y enfermedades o sanidad están
escritos por psiquiatras y modelados bajo el requisito del trabajo
científico actual con su demostración matemática y lógico- estadística
donde
la evidencia parte de los números que intentan justificar los
descubrimientos.
La psiquiatría imperante en el mundo médico es organicista y
dependiente de
las escuelas norteamericanas de pensamiento. No entran las ideas
innovadoras
del pensamiento complejo internacional.
Todo parece ser una maquinaria.
El modelo ideológico capitalista manda el pensamiento y su estructura,
lo
sistematiza.
Para ellos la humanidad es un conjunto de solitarios que dependen de su
voluntad de cambio para progresar.
O de vagos poetas y marginales.
Hay un pequeño grupo disperso, aislado y marginado de médicos que
amplian
sus ideas desde la praxis tercermundista y con la ayuda de las otras
ciencias y pensamientos.
Algunos autoproclamados progresistas tímidamente trabajan dentro de las
instituciones intentando desarrollar una Medicina humanista.
Se someten a la burocracia y a la corrupción imperante con buenas
intenciones y deseos reales de cambio social.
Por supuesto que este ala jacobina institucional es utilizada como
modelo de
democracia interna y de tolerancia societaria.
Pero mandan los aliados a la industria de la Salud- mercancía.
Con suerte les dejan los peores lugares de exposición en los congresos
anuales donde la opinión médica acude en masa atraída por el
hegemonismo
discursivo primermundista: patrón de oro de la certeza y evidencia
médica
actual.
Algunos "viejos de vuelta" se aglutinan en vacios espacios donde hablan
de
la otra Medicina: la artística y filosófica.
Luego vuelven a sus hogares y todo sigue igual.
El sistema tiende a perpetuarse pues la repetición es la regla en la
humanidad.
Los poderosos tienen buenos oradores para una masa cautiva y seducida
por
una Medicina sabiamente poderosa y "fálica".
Para los que pensamos diferente nos queda el ostracismo comunitario y
societario.
El escaso espacio, la burla y las risas de los estimados colegas.
El estoicismo es uno de los recursos que debemos utilizar para soportar
la
angustia de la conciencia-para sí.
Pelear desde afuera es navegar en la incertidumbre y odisear nuestra
existencia médica.
Necesitamos coraje y creatividad.
Rodeados de leones, intentamos armar un discurso en génesis permanente.
Y parecernos a las tortugas que alguna vez llegarán al objetivo.
Dr. Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Marzo 16, 2004.
E-mail: [email protected]
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