¿Q
ué significan estos términos?:
Responsabilidad médica: que debe dar cuenta.
Compromiso: obligación, dificultad, riesgo.
El amor al conocimiento.
La educación: la corporización del conocimiento o el interés que
produce un
cambio mental y una actitud práctica distinta.
A) Dice el que recta o gobierna:
El actual rector de la Universidad de Buenos Aires, el doctor en
medicina
Guillermo Jaim Etchevery, autor del libro: "La tragedia educativa", en
un
reportaje radial comenta que la universidad se comporta como una red
solidaria de una estructura olvidada donde profesores casi
gratuitamente
tratan de enseñar diversos estudios a alumnos sin disciplina ni hábitos
culturales para estudiar: incapaces del esfuerzo para conocer.
Que recibe un presupuesto de cien millones de dolares para una
población de
trescientos mil alumnos contra 1400 millones de la Universidad de
México
para similar población o la de San Pablo que tiene un presupuesto 4
veces
mayor para casi 4 veces menos alumnos.
Que tiene en sus planes encarar la formación general de los jóvenes:
acrecentar el interés, la atención, las preguntas, la escucha, los
silencios, la disciplina educativa.
B)Un poco de historia personal
En mi experiencia: mi paso universitario transcurrió durante finales
del
peronismo autoritario y fascista de Isabel Perón y Lopez Rega,
conductor de
la Triple A y la dictadura militar de Videla y colaboradores.
La enseñanza médica centraba en un cuerpo sin vida sin sociedad ni
subjetividad alguna.
La Psicología médica era dictada por simpatizantes de las escuelas
norteamericanas de Watson y sucesores, nada de psicoanalisis en sus
múltiples formas.
La Epidemiología o Salud Pública era una materia bizarra, nadie
enseñaba a
pensar en las necesidades populares.
Salimos expertos en cuerpos fragmentados aislados de la realidad
criminal
imperante.
La Facultad de Medicina formaba pasivos cómplices con los gobiernos.
Entrábamos y salíamos controlados por policías y cómplices, delatores
y
oportunistas.
Dimos exámenes de residencias médicas y pudimos entrar con esfuerzo en
un
hospital público dirigido por un subordinado al poder de turno, puesto
a
dedo y nunca por concurso abierto y por oposición.
En los hospitales privados, a los que no teníamos algún contacto social
o
pertenecíamos a las clases ricas y poderosas, nos trataban con burla y
desprecio y en general, negaban nuestro ingreso e incorporación.
Los que nos tomaban las entrevistas, nos paseaban por su extenso
conocimiento cultural frente a nuestra pobreza genética y clasista.
A pesar de ellos, entramos a los puestos hospitalarios y soportamos la
rigidez y autoritarismo de los servicios de Medicina, encabezados por
discípulos de dioses de la ciencia, amantes del Norte rico y
productores de
artículos para
el primer mundo, usando a los pobres como cobayos o conejillos de sus
experimentos.
La ética de estos servicios era la hipocresía: un discurso para el
público y
una práctica diferente.
Hasta que entró con todo el negocio de la medicina:En cardiología, por
ejemplo: las ablaciones, los cardiodefibriladores, los marcapasos, la
electrofisiología. Los protocolos dependientes de los laboratorios
farmacéuticos.
El dinero empezó a formar parte de la sala y de los jefes y
subalternos.
Y poco a poco el discurso cambió.
C) La cruda realidad
El compromiso de muchos médicos con sus pacientes es el de una relación
comercial con clientes, usuarios de las herramientas y procedimientos
médicos.
La cultura médica imperante es la del negocio, la acumulación de
pedazos de
fama, dinero, condecoraciones.
Viajes a congresos internacionales, compras y paseos en esos
maravillosos
países, algún artículo publicado en la literatura del Primer Mundo...
Cada vez más los alumnos son hijos de empresarios, de seres ubicados en
la
escala superior de la sociedad.
Burgueses con conciencia de clase.
Más mujeres.
Jóvenes de la posdictadura. De la mediocridad y complicidad de los
gobiernos
democráticos sumisos al imperio y a las clases dominantes.
Habitantes de un país arrazado y lleno de seres sin futuro.La mitad de
ellos
pobres de comida, casa y educación. Con una cultura de la violencia y
un
ejercicio de la agresión y la patota.
Creo que esta Medicina es de "alta suciedad" (tomado de una canción de
Andrés Calamaro).
Que para tener compromiso con el otro, hay que ejercer la memoria,
trabajar
la conciencia crítica y reflexiva, integrar los múltiples discursos en
prácticas de cambio.
Que debemos superar nuestros limitados conocimientos de un cuerpo
analizado
y manipulado por la sabiduría del Norte, cómplice de nuestras
desgracias y
destino sin futuro.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Marzo 5, 2004.
E-mail: [email protected]
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