E
n una sociedad como la nuestra, que se reproduce mediante la
competencia
económica, la exigencia de que el hombre alcance una existencia más
feliz en
esta tierra es ya una rebelión: reducir al hombre al goce de la
felicidad
terrenal no significa reducirlo al trabajo material, a la ganancia y
someterlo a la autoridad de aquellas fuerzas económicas que mantienen
la
vida del todo.
Hoy en día, aspirar a ser felices tiene una resonancia peligrosa en un
orden que proporciona a la mayoría : penuria, escasez y trabajo. La
satisfacción verdadera de los individuos no se logra en una dinámica
idealista que posterga siempre su realización o la convierte en el afán
por
lo no alcanzable. Como médicos debemos de oponernos a la cultura
idealista,
solo así se puede lograr esta satisfacción .
La satisfacción de los individuos se presenta como la exigencia de una
modificación real de las relaciones materiales de la existencia, de una
vida
nueva, de una nueva organización del trabajo. Mientras que el idealismo
vuelve irrealizables sus propias ideas al conformarse con el cielo y
con el
alma, los médicos debemos de preocuparnos muy seriamente por la
felicidad y
luchar por su realización en la historia.
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© ERNESTO ARTURO GUIDOS Copyright 2004
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Dr. Ernesto Guidos
(El Salvador).
Febrero 17, 2004.
E-mail: [email protected]
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