N
uestra formación médica incluye conocimientos biológicos de un
organismo
sin historia, sin sociedad ni subjetividad.
Aprendemos de seres vacíos de contenidos.
Tomamos los experimentos con animales como adaptables a los humanos,
seres
sociales complejos y manipulables.
Nuestra ciencia natural: la Medicina, parece oponerse y desconocer las
sociales o humanísticas. Pretende navegar con soltura por las básicas:
matemáticas, física, química, biología.
Esto parte de su ubicación dentro de la barbarie capitalista, que
quiere
excluir la condición humana de los cuerpos y tratarlos y conocerlos
como
pedazos de organismos con desvíos o problemas biológicos solucionables
con
los recursos tecnológicos.
El capitalismo dirigido por los gobiernos y poderes del Norte: USA,
Europa y
Oriente rico (Japón) impone su discurso y práctica unidimensional para
perpetuar su dominio y beneficios.
La Medicina no escapa a sus manejos.
La evidencia de lo social es reducida a un problema de conducta
individual
con manuales y consejos a seguir, cumplir y obedecer.
Las enfermedades parecen deberse a un individuo con genes que no siguen
los
dictados del saber médico hegemónico, asociado al capitalismo imperial
y
militar.
El cuerpo de los humanos es parte del botín de la guerra comercial de
las
industrias médicas que pretenden conocer sus misterios para controlarlo
y
recibir beneficios económicos y políticos.
Proximamente aparecerán seres a medida de las fantasías de los clientes
y de
sus médicos, construidos con ingeniería biológica. Así los ricos
encargarán
su descendencia.
Tendrán tejidos y celulas nuevas para reemplazar sus deficiencias o
irregularidades orgánicas.
El mundo será cada vez más desigual. Numerosos pobres servirán para las
guerras y sufrirán la exclusión del banquete de comida, casas,
placeres,
educación y riquezas.
Pocos ricos vivirán aislados en lugares inaccesibles y vigilados, en
islas
de abundancia, placer y belleza.
La mierda residual matará, robará y la violencia será una práctica
común.
Una mezcla de "Un mundo felíz" de A. Huxley y de "1984" de Orwell.
Los americanos del Sur debemos construir conocimientos y prácticas
diferentes para ayudar a cambiar estos cuerpos colonizados y oprimidos,
obedientes y adictos de nuestros pacientes, la mayoría del pueblo.
Seguir recitando las bondades del Norte como una pastoral laica sólo
perpetuará esta inmunda realidad.
Atravecemos nuestros conocimientos con todos los otros, actualmente
excluidos.
Recuperemos una medicina filosófica- artística, de diálogo,
responsabilidad
y compromiso con lo mejor de la humanidad y de su historia.
Tengamos memoria para NO copiar modelos ideales,ni imitar lo peor de
las
culturas extranjeras en impostura ideológica.
Trabajemos la historia del lado de los perdedores y de sus corajudos
agentes
de cambio.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Marzo 2, 2004.
E-mail: [email protected]
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