L
os profetas son personajes bíblicos con capacidad de presagiar el
futuro y
los acontecimientos.
Centinelas de su comunidad y visionarios: pasibles de advertir los
hechos
con la palabra.
Mensajeros y portavoces de la Ley (Dios).
Utilizaban el oráculo, la parábola, alegoría, exhortación y el
monólogo.
Tenían un estilo poético y trabajaban con los símbolos para crear
memoria a
los pueblos.
Representaban la esperanza y la promesa de los signos de los tiempos.
Ezequiel trabaja la responsabilidad y el compromiso.
Ser justo y obedecer la Ley.
Es la voz del pueblo de Israel desterrado en Babilonia que trata de
agrupar
bajo la conciencia a su comunidad.
"Juzgaré a cada uno de ustedes según su conducta"
"Háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo".
"Yo les daré otro corazón y pondré dentro de ellos un espíritu nuevo:
arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de
carne."
"Si un hombre es justo y practica el derecho y la justicia;...
...si no oprime a nadie, si devuelve la prenda al deudor y no quita
nada por
la fuerza; si da su pan al hambriento y viste al desnudo; si no presta
con
usura ni cobra intereses; si aparta su mano de la injusticia y juzga
imparcialmente en los litigios;...
ese hombre es justo y vivirá- oráculo de Dios.
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Justicia y paz son reclamos históricos y universales nunca cumplidos
por las
organizaciones humanas.
Las pestes más persistentes son las que contagian y afianzan el vínculo
y la
adicción al poder, a la riqueza, al control y dominio de los otros.
La humanidad vive con miedo y responde con violencia a su semejante
temido y
rechazado por extraño, diferente, portavoz del Mal.
El desamor avanza sin cesar y destruye la naturaleza social.
Los médicos y la Medicina- negocio ocultan sus sentidos a estos
hechos.
Hemos perdido la capacidad predictiva, el adelantarnos a los sucesos,
el
ayudar a construir memoria, el trabajar los compromisos con el otro.
Cada vez más, el capitalismo impregna nuestros sentidos y los atrapa,
condicionando nuestros actos.
El discurso empobrece y perpetuamos las condiciones y las relaciones
de
producción inhumanas.
Cada vez más metidos dentro de cuerpos vacíos de contenido, alejados de
sus
engranajes sociales determinantes y condicionantes de su devenir
asistimos,
cómplices, al despojo de lo mejor de la humanidad: el amor, la
creatividad,
la solidaridad.
Hay pocos ejemplos en la historia de la Medicina dentro de millones de
profesionales.
Nuestra tarea es reconstruir la memoria, la historia, el tiempo para
trabajar el porvenir.
¿ Es posible un discurso y práctica diferentes en y desde la Medicina?
¿ Podemos crear una izquierda, justiciera y pacífica, frente a esta
Medicina
industrial y técnica, al servicio de los poderes y de lo peor de la
humanidad?
¿ Rechazar nuestra pasividad y complacencia: la obediencia debida al
Norte
guerrero y destructor?
La ética actual de los médicos es formar parte del reparto de los
restos del
banquete, de las ganancias que dan estos cuerpos sin voz ni sentidos.
¿ Podemos ayudar a cambiar los corazones de piedra?
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Marzo 1º., 2004.
E-mail: [email protected]
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