o absurdo, lo imposible y contradictorio es lo extraño (el Otro): la
MUERTE
o el suicidio. Se vive mejor sin sentido una experiencia, un destino.
En oposición a la búsqueda de una razón para vivir, para extender la
conciencia a todo lo largo
de la experiencia, ensanchar el tiempo desde la esperanza, ser
responsable y
libre.
En esta época de fragmentación de los relatos globales, de hegemonía
del
capitalismo avanzado globalizador e imperial, de extensión del vacío,
del
aburrimiento, de la rutina y las múltiples maneras de evasión, la
Medicina
es parte de la totalidad.
Es producto y objeto del sistema, de sus estructuras económico-
sociales y
culturales.
Es un dispositivo de gobierno del cuerpo (Foucault), una de sus tramas
constituyentes y significantes.
En este período de adicciones (actos sin palabras): de mensajes,
imágenes y
números que llenan la
subjetividad y que condicionan nuestras acciones pasivas y
controlables, la Medicina es un remedio más del sistema, donde para
sentir
la vida hay que tener: cosas, objetos, señales culturales.
Hoy, las quejas de los malestares culturales están medicalizadas: para
todo
hay
un remedio, menos para la esencia de la vida, nuestra humanidad.
Esta época , mezcla de "Un Mundo feliz" de Huxley y de "1984" de
Orwell:
Con un imperio que hace lo que quiere con los demás, junto a sus socios
y
cómplices ricos y poderosos.
Y alternativas terroristas islámicas , instrumentos de sus señores
coloniales, ricos petroleros y vendedores de drogas y armas, de un
Mundo
feudal y religioso.
De pobreza, dolor y miseria por todas partes. De la estupidez como
valor,
donde lo importante es la apariencia.Y la indiferencia generalizada.
El saber es una herramienta de cambio y transformación, un instrumento
social y cultural.
Por ahora, comprender la realidad es reducir, resumir y enumerar los
fenómenos en pensamientos que visten y arman a sus portadores.
La mayoría de los médicos acomodan sus prácticas en el discurso
hegemónico,
venden su fuerza de trabajo al mejor postor, usufructan un supuesto
poder
sobre el otro para adquirir cierta identidad social.
Pocos corajudos cuestionan las certezas sin temor al aislamiento, al
castigo
por desobedecer los dogmas y no respetar las jerarquías.
Nuevos seres pueden aventurarse al cambio y ayudar a lograrlo. Tal vez
hijos
de nuestros hijos y de los amigos.
Lo que ahora vivimos, lo perpetua.
Y nos lleva al fracaso en esta realidad injusta, mentirosa y terrible.
Donde la levedad del ser reina por doquier.
Y la belleza esconde tanta mierda.
Dr.Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Junio 14, 2004.
E-mail: [email protected]
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