omos pocos y diferentes. Existimos en los márgenes o límites de lo
posible,
como ficciones entre la gris realidad.
No ejercemos el comercio ni tratamos de negociar con la industria.
No toleramos el poder autoritario, las jerarquías: los superiores y sus
subordinados.
Decidimos profundizar los vínculos familiares: gozar del amor a la
mujer-
compañera de travesías y de la creación y la alegría de los hijos: de
su
belleza, futuro, pureza y honestidad.
Tenemos escasos amigos en las malas y en las buenas.
Vivimos la profesión empobrecida y desprestigiada. Atendemos miserables
y
marginados de la riqueza, dueños del dolor humano, cuerpos hablantes y
mentes adictas.
En varios lugares de trabajo: ¡estamos hoy, tal vez...no, mañana!
Conocemos el hospital público: modelo de lo que no debemos hacer,
ejemplo de
la corrupción y la mediocridad generalizada.
En consultorios contenemos la multitud agresiva y frustrada.
Leemos una Medicina globalizadora de mentes, falsa y servil con los
poderosos.
Refugiamos nuestro ser en la cultura, el arte, los pensamientos
múltiples y
los ejemplos de coraje y sabiduría.
Sabemos que esta Medicina es para animales de laboratorio social,
experimentos humanos, criaturas de la maquinaria del Capital,
pretendida luz
entre las guerras, los maltratos, la injusticia.
Caminamos en la lluvia, mientras ellos tuestan sus cerebros con el
brillo
amarillo de la ciencia.
Dr.Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Junio 8, 2004.
E-mail: [email protected]
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