os diferentes mecanismos, económicos, políticos y culturales se
complementan para proporcionar una tupida red de poder a favor de los
intereses de los capitales trasnacionales, que dan como resultado un
capitalismo imperial tal vez no tan nítidamente visible como antaño,
pero sí
con un dominio prácticamente totalitario sobre la vida de los hombres,
poder
que no es utilizado precisamente a favor de la vida, sino buscando las
siempre crecientes ganancias.
Los vaticinios de Marx sobre la incompatibilidad entre capitalismo y
vida
hoy son más evidentes que nunca. El capitalismo no ha dejado de crecer.
En
realidad, no puede dejar de hacerlo; es una condición de su existencia
como
sistema económico mundial. Pero este crecimiento, al fraguarse con
absoluta
independencia de las necesidades reales de la población del planeta,
trae
aparejada una contradicción cada vez más aguda con la que debía ser una
tendencia natural a la autoconservación de la especie.
Esa contradicción se expresa en una cada vez mayor polarización del
crecimiento. Todos los años aumenta el PIB global del planeta, pero
también
aumenta, el número de desnutridos y de muertes por hambre.
Con todo y como medicos de esta America latina, debemos de reconocer
que la
factibilidad del cambio es el primer paso de su realización. Pero ya
hoy
debemos ir más allá. Es necesario mostrar a todos que otro mundo no
sólo es
posible, sino también imprescindible.
Dr.Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Junio 6, 2004.
E-mail: [email protected]
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