ay ciencias del hombre: sociología, psicología y antropología y de la
naturaleza: física, matemáticas, química, biología, pero: ¿ adonde
pertenece
la Medicina?.
La educación médica basa su arquitectura en las ciencias de la
naturaleza y
deja cierto espacio marginal para algunas intervenciones sociales:
Salud
Pública, Epidemiología, Historia de la Medicina.
La filosofía de la Medicina actual es una mezcla de positivismo,
idealismo,pragmatismo, empirismo, convencionalismo.
Sus modelos son las escuelas conservadoras y reaccionarias
norteamericanas y
europeas aliadas y cómplices del capitalismo globalizador o imperial.
Los patrones oro son los discursos iluministas de seres especializados
en
una Medicina biologicista, la que cree en cuerpos- máquinas biológicas
y no
sociales.
Las que no cuestionan el negocio de la Salud y del cuerpo- mercancía.
Los que excluyen lo subjetivo y las condiciones económico- políticas-
culturales de estos organismos en queja.
Esta Medicina se construye, comprueba y conquista como hecho
científico
relacionado con sus condiciones de posibilidad social como plantea
Gastón
Bachelard y continua desarrollando Pierre Bourdieu.
Un saber aislado de la sociedad es un pensamiento y discurso
ideológico.
Palabras que esconden situaciones y relaciones de poder social.
Detrás de la creencia y del convencimiento en el progreso con los
instrumentos y procedimientos científicos conviven las relaciones
humanas de
guerra y la alienación social que el capitalismo avanzado expande y que
modela nuestras subjetividades y conductas.
El mercado, máxima representación de la alienación capitalista, conduce
anárquicamente las vidas y deseos de los seres, determina lo que es
importante y los caminos de las ciencias. Los modos del sentir y los
cómo de
nuestro existir.
El resultado espectacular que toma como uno de sus modelos la cultura
norteamericana hollywoodense, empuja la investigación médica en poder
de la
industria y no de las comunidades.
El negocio rápido, permanente apura los descubrimientos.
La ganancia es el movil, no el bienestar general. Más allá del discurso
hipócrita de mercadeo que acompaña la venta científica.
La industria cuenta con un discurso aceptado por las sociedades
científicas
y por lo tanto repetido pasivamente por la mayoría de los médicos. Con
empleados científicos directos o indirectos "sponsoreados", con agentes
de
propaganda directa o con los medios de cultura que propagan sus mágicos
inventos por los diarios, las radios y televisores o por internet en
lujosas
páginas.
El mercadeo de los productos medicinales tiene una semejanza con las
propagandas del tabaco: venden y convencen de consumir algo que produce
adicción y enferma a los usuarios pero son bellas y vinculan los deseos
con
el necesario consumo.
Tiene la magia que uno busca para escapar del malestar cultural.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Febrero 20, 2004.
E-mail: [email protected]
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