os científicos son seres comunes con todas las miserias de nuestra
condición humana.
Especialistas en aspectos que los incorporan y atrapan, a veces,
alejándolos
de la realidad tan gris, roja o negra.
El desarrollo de sus ideas depende del apoyo financiero de la industria
de
la Salud y /o de políticos relacionados con ella desde su función
pública.
El cuerpo es un mercado con potenciales beneficios comerciales: el
avance en
la biología molecular y en genética abre campos de manipulación
industrial
pensados por la ficción literaria y cinematográfica.
Los cuerpos podrán manejarse y reprogramar sus señales biológicas por
los
dueños de los experimentos, sus patentes y herramientas creadas.
La estructura económico- política de nuestras sociedades históricas,
sus
relaciones de producción, intercambio, consumo y cultura influyen ,
constituyen y participan en las ciencias a pesar de su ignorancia u
ocultamiento.
El mercado manda en todas partes donde el capitalismo avanza. Moldea
nuestros pensamientos e impregna los sentidos y conductas.
Todos buscan ganancias, fama y poder sobre los otros.
Estar arriba del gallinero social para cagar a los de abajo mientras
ponen
los huevos: su trabajo o cuerpos.
El progreso científico acompaña las guerras, la injusticia, la
inequidad, el
fundamentalismo religioso, todo el oscurantismo mundial.
Cuando el vecino es maltratado, sufre, grita y llora: ¿ puede uno
permanecer
indiferente como los científicos hacen con nuestro mundo?
Los sabios del Norte determinan qué pensar y cómo: el buen gusto,
diseñan
las evidencias a perpetuar y repetir.
Los del Sur imitamos sus palabras y acciones cegados y sordos por el
barullo
y brillo tecnológico que la productividad capitalista transmite.
Las sociedades médicas son reductos jerárquicos mediocres donde
negocian con
los gobiernos de turno y la industria
repartos de beneficos, donde uniforman el pensamiento medio
profesional.
Una "Escalera a la fama", una "vidriera de modelos" a seguir, un lugar
para
los" amantes al poder": el espacio del buen decir y hacer: el ideal del
yo
médico en busqueda del yo ideal.
Luchas políticas, reparto de puestos, eventuales beneficios económicos,
ejercicio de cierto poder sobre sus "impares", fama y superioridad
social.
Contacto con la prensa y los medios para transmitir la buena nueva,
aportar
ciencia a la masa ignorante y sumisa.
Lucen cual militares sus condecoraciones obtenidas, las medallas
acumuladas
en diplomas y papeles: los trajes del ser médico.
Mientras la sociedad organizada provoca y facilita enfermedades, nuevas
pestes como la ateroesclerosis, la hipertensión, diabetes, obesidad,
depresión, alergias y muchas inflamaciones con su modo de intercambio
de
bienes y servicios, con sus relaciones de agresión, violencia, miedo,
intolerancia, insolidaridad y desprotección.
La destrucción de la naturaleza, la intoxicación crónica de los seres
con
los desechos de las guerras y las basuras industriales que aspiramos,
bebemos, comemos o entran por los sentidos; modifican nuestro
vulnerable
cuerpo y lo debilita.
Con esta vida de incertidumbre, soledad en multitudes, abandono y
brillo y
ruido atontador y obnubilante permanente:
¿quién puede creerse sano?
Si vivir así es cuestión de locos e insanos.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Febrero 18, 2004.
E-mail: [email protected]
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