a abominable raíz de todos los males, según Tomas Moro en su Utopía.
"El criterio de prosperidad de la soberbia no es lo que uno tiene sino
lo
que otros no tienen.Se resistiría a poner los pies en el paraíso si
supiera
que no hay clases sociales sin privilegios a los cuales poder mandar y
contemplar con perversa satisfacción, nadie cuya mideria pueda servir
como
contraste para su propia felicidad o cuya pobreza ella pueda hacer más
dura
de soportar al ostentar su propia riqueza....Nos impide tomar el camino
de
una vida mejor arrastrándonos permanentemente para atrás. Está tan
arraigada
en la naturaleza humana que no es fácil extirparla."
Recibir una imágen idealizada del espejo social interior.
La Medicina- negocio atrapada por la industria farmaceutica y
tecnológica,
dogmatizada por sabios conservadores y reaccionarios de los países
centrales
del Mundo, empequeñecida a un saber biológico y no social , es
soberbia,
orgullosa, superior a todos los otros conocimientos.
Otorga a sus ejecutantes cierta estela magnífica potenciada por la
magia de
los medios culturales.
Hace a los médicos sabios y poderosos, sacerdotes de los organismos
vivientes y en queja.
Obnubila con fama y poder, con prestigio y aplausos de los demás.
Tener el recurso de la Medicina, la capacidad de su instrumentación, da
cierto brillo a su dueño.
Somos superiores a los demás.
Miramos desde un piso más alto.
Y tratamos de escalar los otros, por arriba nuestro, donde mejores
clases
sociales con acceso a la riqueza y al poder viven.
Sentirse superior empobrece al narciso, tarde o temprano.
Vestir el traje ideal hace que perdamos de vista otras cosas más
importantes
de la humanidad.
Somos unidimensionales en los sentidos y desarrollamos un pensamiento
modelado por la economía y política capitalista globalizadora e
imperial.
Todo es éxito fugaz, rapidez...una carrera imposible de ganar.
Creer que conocer parte de la biología humana nos hará progresar,
entrar en
el paraíso es una irrealidad.
Manipular los genes, cambiar parte del rompecabezas orgánico creará
nuevos
Frankensteins al servicio de los dueños de los experimentos.
La Medicina es complice con esta humanidad, no vive aislada de todo lo
que
sucede.
Los sabios son tolerados por los poderosos hasta que molestan y luego
los
borran del mapa de la existencia.
La ciencia crea cosas, herramientas y recursos para los que financian
las
empresas, no para la humanidad.
El poder de cambio está en las relaciones sociales, en crear nuevas
sociedades utópicas con lugar para todos y futuro para su descendencia.
El iluminismo científico descubre su verdadero rostro impostado, al
colaborar con la destrucción de la humanidad, con sus guerras y
permitir los
negocios donde pocos enriquecen y muchos padecen.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Febrero 14, 2004.
E-mail: [email protected]
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