E
n nuestro Tercer Mundo, los médicos, para trabajar debemos:
o ser hijos de ricos
o entrar en algún espacio público o privado de Medicina: intercambio
entre
sabios, recursos industriales y pacientes o clientes consumidores de
elementos de la Salud.
Cuenta mucho el curriculum de relaciones sociales que uno tiene para
mostrar.
Desde el aspecto exterior, la pertenencia a la burguesía, a sectores
religiosos o empresarios.
El hijo de doña Clara, Chola o María debe ser estudioso, de buena
conducta
( sumiso y obediente), con cierta elegancia al vestir, gesticular y
hablar.
Parecer un ser adaptable a los múltiples engranajes del sistema
sanitario.
Repetidor del " gold standard médico": la ideología norteamericana y,
en
menor medida, europea, es decir, las ideas de los colonizadores, Amos
del
Universo.
Tener por conducta la mediocridad, el servilismo, la inescrupulosidad ,
la
insolidaridad, y el amor al dinero y a la fama.
Ingresar a los espacios sanitarios organizados que suelen ser
autoritarios,
verticales y burocráticos para atender y tratar a los pacientes depende
de
las conexiones sociales que poseemos y de quiénes nos recomiendan.
Ahí debemos adaptarnos a sus estructuras para ayudar a perpetuarlas y
no
estorbar con el poder mientras negocia la mercancía -salud con el polo
industrial, las corporaciones farmacéuticas y engañan y roban a los
pacientes.
Engañan con un discurso donde la realidad mercantil es la única
evidencia
posible mas allá de ciertos intentos gatopardistas o, a veces,
bienintencionados.
Ellas nos roban a los médicos y a los que enferman: todos pagamos su
propaganda,
sus administrativos, sus regalos- vueltos o coimas a los políticos y
gobernantes para que faciliten su tarea, el sueldo a su personal y la
riqueza de sus directivos.
Dr.Alejandro Wajner
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