“C
urar el alma por medio de los sentidos, y los sentidos, por medio del
alma."
El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde
¿Podemos elegir al otro?
¿Debemos atender a cualquiera?
La gente enferma empeora su personalidad, exagera los peores rasgos y
actitudes.
El ser en queja, demanda rápida cura y tolera poco su nuevo destino.
Desea mutar la realidad que lo disturba en agradable ficción.
Cree contar con un aprendíz de brujo llamado médico, auxiliado por una
omnipotente industria de la salud capitalista que intercambia demandas
corporales por productos y procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
El paciente compra los consejos e ideas médicas para cambiar ese
momento de
su historia.
Los deseos imaginarios superan las posibles actitudes médicas. El
malentendido en la comunicación y la frustración aparecen en el
consultorio.
El acto terapéutico es un momento de aprendizaje, de cambio de
conductas
para ambos participantes.
El paciente puede pasar de idealizar a rechazar y perseguir a su doctor
culpandolo de su vida fracasada.
O puede superar sus dolencias y tenerlo como un referente con ciertos
poderes curativos.
Amor y odio navegan entre ambos.
En general el vínculo selecciona a ambos. Algunos siguen viniendo y
otros
parten en búsqueda de sustitutos.
Hay pacientes que nos producen bienestar, reencuentro con nuestra
motivación.
Otros, rechazo y malestar.
Los médicos:
¿Debemos atender a:
los violentos y maltratadores?
A: ¿los soberbios e ignorantes?
¿Los corruptos e inescrupulosos?
"Como la imagen de un dolor, un rostro sin corazón.
- Si un hombre trata la vida artísticamente, su cerebro es su corazón-"
Oscar Wilde
...
(Buenos Aires, Argentina).
Abril 17, 2004.
E-mail: [email protected]
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