L
os sabios del Primer Mundo: E.U. y Europa, dominan el pensamiento
médico
contemporáneo occidental, crean y modelan un único cuerpo adaptado a su
razón tecnológica y sometido al capitalsimo industrial avanzado.
El poderoso Norte imparte sus recetas que nos indican cómo ser y
convencen
nuestra cotidiana práctica.
El control de la producción, la distribución y el consumo del material
médico: intelectual y práctico (herramientas y procedimientos),
hegemoniza
el mercado internacional de la Salud- mercancía.
Los médicos del Norte opulento y rico son, directa e indirectamente,
cómplices con su sistema económico y político de sociedad. Lo
justifican y
ayudan a perpetuarlo.
Creen en el mercado de la Salud, en las ideologías individualistas del
capitalismo triunfante. Centran su praxis en la medicalización de las
relaciones sociales y ayudan a cronificar las dolencias y malestares
corporales- culturales que padecemos los humanos.
El pensamiento modelo es el de un individuo aislado de su sociedad,
determinado por su código genético y con posibilidades de cambio
voluntaristas, donde la decisión personal y el auxilio de la maquinaria
médico- tecnológica, pueden controlar y encausar las enfermedades y
dolencias.
Cada vez descubren más determinismos biológicos y desarrollan nuevos
aparatos de manipulación orgánica. La biofarmacología, las
intervenciones
genéticas, las herramientas biológicas son sus nuevas estrategias
industriales.
La industria cultural y de entretenimiento con la televisión, el cine,
las
comunicaciones, los diarios y los progresos multimedios preparan seres
consumidores pasivos, invadidos por la soledad y el miedo, con
religiones a
medida de las sociedades (cristianismos pro- capitalistas) y que
necesitan
cuerpos como propagan los discursos médicos mediáticos.
La juventud y la belleza pueden ser creados por la razón tecnológica.
El
cuerpo es un mercado de la medicina industrial: cirugías y
procedimientos
endoscópicos, laparoscópicos, endoluminales.
Cuerpos llenos de tubos que son representados por imágenes hermosas y
manipulados por técnicos invasivos.
Los tejidos y las células se extraen, cultivan, agregan o sacan
materiales
biológicos y se recolocan guiados por nuevas herramientas médicas.
La razón tecnológica conquista las mentes sumisas de los médicos y los
transforman en sus técnicos en una nueva división del trabajo
industrial.
El pensamiento crítico y reflexivo no tiene lugar en esta medicina. La
sociedad, la cultura, los vínculos, la subjetividad son excluidos de
este
Nuevo Mundo de imágenes, números y dinero.
El capitalismo avanzado crea un "Cuerpo Nuevo", a su gusto, imágen y
semejanza. Un "Hombre Nuevo": manso consumidor, adicto a los productos
tecnológico- industriales, un insaciable drogadicto solitario y
miedoso,
desamoroso y violento.
Los médicos somos engranajes descartables y obedientes de esta
maquinaria
médico- industrial.
Sordos, ciegos y mudos...como nuestros pacientes- clientes.
El capitalismo inventa Homeros Simpson por doquier y nosotros adaptamos
sus
cuerpos a perpetuidad, cronificando su malestar haciéndolos depender de
nuestro saber y poder autoritario.
Dr. Alejandro Wajner
(Buenos Aires, Argentina).
Abril 15, 2004.
E-mail: [email protected]
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