E
xiste una unidad básica entre todas las cosas.
· El universo es una red dinámica de patrones de energía.
· La división del mundo en objetos y sucesos separados es una
ilusión, una
abstracción del intelecto.
· El todo es más que sus partes.
· El observador no está separado de lo observado, está inmerso en el
mundo
que observa y su sola presencia lo modifica. No hay objetividad.
· Existen realidades múltiples, son posibles múltiples significados
válidos.
· El individuo no capta pasivamente la realidad, la construye
activamente
y crea mapas mentales para representarla.
· El conocimiento es una construcción, a la cual se llega por una
elaboración sucesiva de modelos.
· La validez de una teoría se basa en la consistencia interna de su
planteamiento y en el consenso social que logra en torno a ella, pero
no
existe forma de conocer la "realidad".
· En este proceso constructivo, la intuición y la emoción son formas
válidas de conocimiento
Por lo tanto:
· Cuerpo, mente y espíritu constituyen una unidad inseparable.
· Cada intervención sobre el proceso de salud-enfermedad repercute en
los
sistemas de interacción, equilibrio, autorregulación y autocuración del
individuo, por lo que su conocimiento interviene positivamente en esa
intervención.
· El acto médico debe partir de una visión ecológica que incluye los
aspectos físicos, psicológicos, espirituales, ambientales y sociales.
Recordando siempre que son uno mismo, inseparables.
· La enfermedad es entendida como desequilibrio y falta de armonía, y
también como mensaje y oportunidad de cambio.
· Se hace indispensable que el individuo tome conciencia de su
situación y
asuma la responsabilidad por su salud, y aprenda a autogestionarse y
dirigirse, a modificar los hábitos de vida y las relaciones sociales si
pueden facilitar la autocuración.
· El terapeuta es un profesional y experto. El paciente es el mayor
experto en el conocimiento de sí mismo. Debe ser respetado y tomado en
cuenta.
· La inteligencia emocional y la intuición son formas válidas para
construir la realidad, entender la enfermedad y promover la salud.
· La relación afectiva y respetuosa del terapeuta es muy útil y
estimulante en el proceso de curación.
· El manejo integral incluye la desintoxicación, la alimentación, el
ejercicio, la relajación, la visualización, el dejar fluir las
intuiciones,
los tratamientos regulativos.
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La respuesta individual al estres
La respuesta depende de la interpretación cognitiva que el individuo le
dé
al estímulo como estresante, por lo que la respuesta neuro-hormonal
ante una
misma situación será particular en cada individuo pero no
independiente,
pues esta interpretación se encentra muy influenciada por factores
culturales y sociales. Queda claro que un pensamiento optimista
repercutirá
positivamente en la respuesta al estímulo y en las consecuencias
psíquico-físicas.
Esta respuesta es individual y depende de infinidad de factores, como
la
carga genética, la calidad de vida, la fortaleza física, las
enfermedades y
las intervenciones quirúrgicas previas, los tóxicos (ambientales,
fármacos,
alimentarios, etc.), el estado de los astros en el instante del
nacimiento,
la unión familiar, la relación social y la satisfacción en el trabajo,
la
satisfacción de las necesidades de consumo, el duelo, la satisfacción
en el
sexo, y un largo etcétera.
Los factores estresantes han cambiado de una forma exageradamente
rápida
desde el comienzo de la era industrial. Lo han hecho a una velocidad
mucho
mayor que los cambios biológicos necesarios para poderse adaptar a
ellos.
La higiene y los adelantos sanitarios han permitido que los individuos
genéticamente débiles sobrevivan y se reproduzcan; los alimentos
procesados
son de menor calidad y suelen estar contaminados y alterados; la
estructura
social y familiar es inestable; hay ausencia de la madre por cuestiones
laborales; hacinamiento e ciudades; enorme variedad de estímulos
estresantes
físicos y químicos (ruido, contaminación E.M., tóxicos en aire y agua),
sociales (horarios, competencias, inseguridad, publicidad excesiva),
psicológicos (exigencias, valores contradictorios, desestructuración
familiar) y espirituales (pérdida del sentido de la vida).
Es decir, el tipo de estresor actual tiende a ser de orden
social-psicológico, de carácter ambiguo y complejo, por lo que requiere
de
una gran capacidad de adaptación. Ante estos estresores no son válidos
ni la
huida ni el ataque y se genera una situación continua de amenaza sutil
que
mantiene al individuo en un estado permanente de alerta y tensión que
no
puede descargar
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Dr. Ernesto Guidos
(El Salvador).
Abril 14, 2004.
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