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E D I T O R I A L
CRITICA MEDICINA®

Argentina, 13 de Abril de 2004.

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¿ACASO NO SOMOS TRABAJADORES DE LA SALUD?

Los médicos, la mayoría, somos trabajadores en la organización social de la Salud.


Dr.Alejandro Wajner(Argentina). Regresar a Página Principal de Editoriales"
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E n América del Sur, la mayoría de los médicos somos trabajadores de la Salud de sus diferentes sistemas y estructuras de organización. Pertenecemos al ámbito público(municipal, provincial, estatal, nacional) o al privado: clínicas de sistemas de pre- pagos( medicina según nivel de cuota pagada), de administradores de sanatorios y consultorios sindicales; de los retirados o jubilados, el PAMI, de hospitales de comunidades extranjeras con sistemas de pre-pagos.

Ahí vendemos nuestra fuerza de trabajo: el saber/proceder médico a los capitalistas, beneficiarios de esas organizaciones económicas. Grupos de políticos, sindicalistas y empresarios reparten sus influencias y cosechan ganancias, sometiendo a los médicos y controlando a sus obedientes pacientes- clientes.
En los consultorios ganamos por horas de trabajo, no por paciente atendido de salas de guardia, internación, de ambulancias. Nos parecemos a sirvientas con mayor responsabilidad y riesgo de vida.
Cada vez más juicios de mala praxis caen sobre nosotros, los chivos expiatorios: baratos, complacientes y reemplazables en vez de hacerlo sobre la ineficaz, tramposa y corrupta organización empresarial.
Nosotros, los médicos, ponemos el cuerpo frente al paciente, su familia, la sociedad con sus instituciones de control, vigilancia y castigo y recibimos algunas monedas y mucho malestar e injusticia. Ser de la clase media miedosa, conservadora, neutral; hace que evitemos la organización sindical de nuestra praxis cotidiana.
El amor al poder, a la fama, al dinero, a los superiores atenta en contra nuestro.
El egoismo, la mediocridad, la hipocresía y soberbia son algunas de las virtudes con las que hacemos gala al vivir. El sentir al "estimado colega" como competidor inexcrupuloso, enemigo potencial o real y nuestro próximo reemplazante, impide organizarnos y mejorar las condiciones de trabajo.
El desencanto al estar años estudiando para ser maltratados y empobrecernos constantemente, para atender mal- por las dificultades estructurales y sistémicas de las instituciones- a la masa descontrolada, solitaria, frustrada y violenta.
Ser buffer de los superiores, entregar la cabeza para el sacrificio ritual, ante el descontento de los clientes.
Soportar trenzas, agachadas, complicidades diversas y constantes con los negociantes de la salud-mercancía.

Algunos colegas creen que pertenecer transitoriamente a ciertas instituciones privadas "prestigiosas" es participar del banquete en el Olimpo de los dioses griegos.O tener un asiento superior en las sociedades científico- políticas es portar chapa y brillo y salir del lodo de la mayoría, evitar la miseria creciente.
Es poder "caretear" con la industria, salir en televisión o en algún diario serio de los dueños de los medios y del país.

Ser científico y ciego- sordo- mudo a la sociedad, a sus mayorías excluidas, frente al negocio de las corporaciones, de los políticos y empresarios que arman las maneras de ganar en el mercado de los cuerpos medicalizados.

¿Se imaginan médicos con ideas humanistas, filosóficas y sociales críticas, antropológicas, integrales?: ¡Que peligro para el negocio! Colegas: sigamos siendo un ladrillo en la pared, como dice Pink Floid en The Wall, que es lo que el sistema necesita.
¿Cuando cruzaremos la calle de la mansedumbre y la mediocridad generalizada?

Dr. Alejandro Wajner (Buenos Aires, Argentina).

Abril 13, 2004.

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