P
osiblemente hoy en dia el medico se ha adaptado a la realidad y por el
hecho haberse adaptado a ella no tiene ilusiones; y con la pérdida de
las
ilusiones también han perdido todo sentido de la dirección.
Hemos perdido la capacidad de resistencia ante el poder, la posibilidad
de
salirnos de esos esquemas normativizadores del deseo, del ser y del
pensar
que circulan a través de las relaciones de poder dominantes y, en
consecuencia hemos perdido la capacidad de constituirnos abierta,
pluralmente como auténticos sujetos.
En este sentido, es urgente recuperación en nuestro mundo actual del
sentido
utópico de la existencia. Entendiendo la utopia como la apuesta
intencional
por el porvenir, como esperanza abierta.
El auténtico pensamiento siempre se sobrepasa a sí mismo, es una
continua
superación del presente , es pensamiento sobre lo que todavía no es .
La
utopía como esperanza es una estructura esencial del ser humano.
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Allá lejos debería de quedar la época aquella en la que los medicos
se
ruborizaban ante la palabra compromiso . Ahora, ya no debemos de luchar
por
tener una conciencia pura, descarnada, incontaminada, que durante
siglos fue
nuestro catecismo ético. No, ahora nuestra conciencia está y debe de
estar
contaminada .. por la conciencia del prójimo.
Como señalara , Arthur Miller, "el hombre está dentro de la sociedad y
la
sociedad está dentro del hombre"
La medicina , lamentablemente ha ido a la zaga de la orientación
política,
a caminado por el rumbo que marcan las jerarquías decididoras. El
problema
ha sido, que aquella acepción de compromiso, generosa y solidaria con
el
semejante con el tiempo, ha siendo moldeada por los vaivenes de la
política .
Ahora , abundan los colegas que hacen cola en la ventanilla donde se
ficha a
los arrepentidos. Al llegar se arrodillan y entregan la palabra
popular,
otros depositan el término social o facilmente se despojan de su
condición
cristiana y nunca falta alguno que se desprende, rojo de vergüenza, el
rótulo marxista. Debemos de rocordar que el arrepentimiento es una
fase
posterior al reconocimiento del pecado.
La servidumbre social es la pieza fundamental en el aumento y esplendor
de
la renta per cápita de muchos medicos . A mayor mansedumbre y
arrepentimiento, mas oportunidades, más ingresos . Cada dia nos
enteramos
que mas de algun colega concurre al confesionario de alguna de las
parroquias de moda, cargando con toda su filatelia de pecados. En vez
de
estar de duelo por mas de algún legítimo desencanto, llegan al
confesionario
para renegar de su pasado solidario, de su faena por causas justas, de
su
defensa de los derechos humanos, de su asco hacia la tortura.
Dr. Ernesto Arturo Guidos (El Salvador).
Diciembre 2003.
E-mail: [email protected]
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