¿P
or qué las masas quejosas concurren al hospital y despliegan tanta
agresión?
¿Por qué los colegas no cuidamos este espacio público y comunitario?
La clase media empobrecida.
La guardia es un escenario donde las miserias y mediocridades actuan
sin
máscaras.
Gente que pertenecía a la clase media y contaba (pagaba)una medicina
prepaga
o privada acude ahora en forma gratuita a la misma.
No han perdido la prepotencia, el autoritarismo, el apuro por ser
escuchada,
la soberbia y el maltrato.
Nos estudian y amenazan.
Intentan obligarnos a recetar lo que ellos pretenden.
Nos creen seres inferiores, malos profesionales, basura barata
municipal o
estatal.
Suelen prepotearnos, amenazarnos con juicios y castigos.
Esbozan su amistad con algún directivo o jefe de servicios.
Son perros en celo...tratan de usarnos como presas de sus neurosis y
desclase.
Fascistas reales con discurso iluminista.
Beneficencia para institutos privados.
Seres que en algún momento fueron atendidos en un famoso Instituto de
Cirugía Cardiovascular son expulsados a nuestro hospital luego de
engañarlos
con un publicitado control periódico.
Vienen de provincias lejanas sin tener ahora el apoyo de algún
organismo
populista de esos feudos o medicina de sindicatos y luego de una mínima
atención acuden desprotegidos a nuestro espacio.
Son rechazados, descartados.¡No tienen cobertura ni dinero...al
hospital
público!
Cada tanto la televisión junta dinero público o algún supermercado usa
las
moneditas del vuelto para donarlas a esa maravillosa institución
privada y
mercantil, ejemplo a imitar.
Los de las provincias
Gente de bastante lejos llega para reclamar un mínimo de atención a
pesar de
contar con lugares públicos cercanos.
Vienen de la periferia al centro.
Las luces de nuestra medicina las atraen.
- Alla no hay nada, no te atienden bien.
- Prefiero estar acá.
Sin un adecuado seguimiento clínico cercano a sus viviendas o trabajos
o
centros reciben promesas de diagnósticos y tratamientos mejores: pura
fábula.
Pero somos un país pobre con la mitad de la población como animales
desprotegidos.
¿Qué pretendemos?
A pesar del discurso de los políticos profesionales o los colegas en
política casi todo sigue bastante igual que antes.
Nuestros maravillosos ancianos
Para los viejos tenemos la Peor Atención Médica Posible: el PAMI.
Administrado por seres benevolentes que ganan buenos dineros.
Ejemplo de corrupción con la Medicina.
Tranpolín político.
Lugar de trenzas y repartos. Ejemplo de clientelismo.
¡Una belleza!
La frutilla de la torta de esta bendita medicina- negocio.
En el mejor de los casos, los desechos humanos van a parar a nuestro
hospital donde morirán o serán tratados con la medicina de la evidencia
y
volverán en poco tiempo a visitarnos.
Los violentos en guardia.
Algunos seres usan la guardia para hacerse el chequeo: una radiografía,
electrocardiograma, laboratorio, ecografía y llevarse las maravillosas
drogas farmacéuticas.
Despliegan la agresión, el insulto, la prepotencia.
Parece que somos responsables de sus vidas fracasadas o por lo menos
eso
pretenden.
Algunos de ellos nos descolocan y se arma la trifulca.
Pero los lesionados solemos ser nosotros: el malestar interior nos
golpea.
Nos aturde.
Cuesta tolerar la paliza recibida.
Hablan del Burnt Out, de la implosión de la angustia.
La sociedad y su suciedad actuan en nuestra guardia y hospital.
Todos somos actores del libreto de esta maravillosa humanidad.
Pero:¿ A quién le importa mientras no le suceda él?
El discurso es individualista e hipócrita.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Enero 8, 2004.
E-mail: [email protected]
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