S
omos unos médicos que vivimos de nuestro trabajo en alejados países
dentro
de un continente manejado por los Norteamericanos y en menor medida,
los
europeos.
Pertenecemos a pueblos y culturas pobres, marginadas,sin posibilidades
de
cambio real.
Paisitos con oligarcas, empresarios vinculados al extranjero,
sacerdotes de
iglesias cómplices con el estado de las cosas, militares y policías,
banqueros, políticos de movimientos populistas responsables de tanta
corrupción y miseria.
Tenemos muchos años de trabajo médico hospitalario, en clínicas
privadas y
consultorios diversos.
Concurrimos a los congresos de las especialidades, leemos lo que
debemos
leer.
Somos hijos de pobres trabajadores y de madres que nos criaron y
posibilitaron nuestros estudios superiores hasta la universidad
pública.
¿Por qué empezamos esta página, este espacio de pensamiento y
comunicación?
Es un desafío más en nuestras vidas.
Apartarnos del rebaño de los colegas médicos.
Dar un paso al costado de la ruta del buen hablar, de las buenas y
elegantes
costumbres sociales.
De los premios de la industria o de las sociedades científicas por
repetir y
amplificar los dogmas actuales, llamados paradigmas hegemónicos.
Nos plantamos en ser diferentes a la media, a la estadística
manipuladora, a
las convenciones.
En seguir y ampliar nuestras sensibilidades y condiciones de cambio.
En ser rebeldes.
Recibimos los gargajos del poder y la burla, desaprobación y rechazo de
los
"estimados colegas".
Nos expulsaron con buenas formas y correctamente de varios foros de
opinión
médica.
¡ No jodan más!
¡Dejennos en paz!
¡Lo que dicen no es Medicina!
¡Cómo se atreven!
¿ Para qué intentamos construir un lugar de discusión y reflexión
crítica de
nuestra praxis?
Por que sabemos que somos privilegiados y que debemos ser una de las
voces
de los que no pueden hablar: "La voz de los sin voces": de los
pacientes, de
los expulsados del paraíso del capitalismo globalizador, de los niños
sin
futuro, de las mujeres golpeadas, de los viejos abandonados, de la
mayoría
de nuestros pueblos y de la humanidad que no alcanzó aún el siglo XXI y
vive
en la prehistoria.
La que pone el cuerpo en las guerras, la que trabaja para que pocos
sean
ricos y privilegiados, la que nadie cuida ni ayuda.
Somos médicos comunes.
Lectores de la vida.
Caminantes de las artes, el amor y la locura.
Constructores de esta utopía: un sin lugar en este mundo pero...sí en
el
devenir.
Forjamos este ladrillo para la casa de una Medicina Social para la
humanidad
amorosa, pacífica y creativa.
Este es uno de nuestros sueños que invitamos a recorrer y transformar
juntos
a muchos perdidos o aislados en cualquier parte del planeta.
Vamos ya...
¡ Qué esperamos!
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Enero 2, 2004.
E-mail: [email protected]
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