P
ara colonizar a los seres utilizan diferentes métodos y uno de ellos
es
actuar sobre la memoria colectiva , social o comunitaria.
La memoria es uno de los instrumentos de la historia, es el pasado que
proyecta y que ayuda a atravezar el presente y sus dificultades.
Los colonizadores de cerebros cambian las mentes para que los acepten y
no
los combatan, para que habran las puertas de sus casas y puedan robar
lo que
deseen.
Para que no haya resistencia alguna.
La Medicina que aprendemos no tiene memoria indio- americana.
En su lugar aparece un discurso e imágenes elaboradas desde los centros
de
poder y decisión internacionales que pretenden perpetuar sus
construcciones
y mantener sus negocios y emprendimientos comerciales.
Incorporamos ideas aisladas de nuestras sociedades y culturas, mamamos
globalización capitalista y nos convertimos en aprendices de brujos
imperiales.
Repetidores de sus consignas cual verdades universales.
Pasivos alumnos de sus brillantes pensamientos.
Cautivos y admiradores de sus publicitados logros en bien de una
humanidad
que excluyen y sojuzgan.
Los médicos del Primer Mundo son, en general, socios o empleados de las
corporaciones industriales de la Salud: farmacéuticas o tecnológicas.
Carecen de un pensamiento crítico de sus sociedades y organizaciones
económico- políticas.
Conocen el cuento de la Medicina científica, instrumento del progreso
universal y creadora de cuerpos mejores adaptados a la belleza del
mercado.
Ser médicos les otorga un lugar privilegiado con dinero, fama y poder
social.
Compiten entre ellos por las mejores posiciones.
Actuan un mensaje individualista, disociado de las realidades sociales
y
apolítico.
Sueñan con ser empresarios exitosos, hombres de negocios en el terreno
de la
Salud.
Viven dentro de una ciencia que ignora lo comunitario, que no utiliza
instrumentos sociales, que mira a los otros como inferiores: pobres del
Tercer Mundo.
Que sin la técnica se cree vacía.
Los americanos del Sur vivimos el destino de nuestros pueblos
descartados
del reparto de ganancias.
Nuestra realidad entra por los sentidos y nos obliga a actuar.
Debemos construir nuevos instrumentos y herramientas para modificar los
cuerpos de nuestros vecinos y desadaptarlos de esta realidad.
Sin educación libertaria y creativa no hay seres nuevos.
Sin Medicina social...seremos repetidores de consignas mercantiles,
meros
técnicos de deshumanizados organismos.
¿Por qué no cuestionar y construir nuevos discursos y pensamientos
médicos?
Conocer nuestra historia para cambiarla.
Dr.Alejandro Wajner
(Argentina).
Enero 2, 2004.
E-mail: [email protected]
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