Entonces Jos�, a quien los ap�stoles pusieron por sobrenombre Bernab� (que traducido es, Hijo de consolaci�n), levita, natural de Chipre, como ten�a una heredad, la vendi� y trajo el precio a los pies de los ap�stoles..
(Hechos 4: 36-37)

Hay palabras, gestos y actitudes malas que hacen da�o para toda la vida, pero gracias a Dios que a�n existen personas que con su bondad y maneras misericordiosas de proceder ayudan a bendecir la vida de otros, sanan heridas, e impulsan incluso, el desarrollo de aquellos que a lo mejor a los ojos de la sociedad no valen gran cosa, pero que por un gesto noble se pueden llegar a convertir en h�roes de la fe.

Usualmente fijamos nuestra atenci�n solamente en los protagonistas, en aquellos y aquellas que destacan en cualquier esfera por sus excelentes actuaciones, a�n en el �mbito religioso mantenemos esa tendencia. Al ir a los escritos del Nuevo Testamento, tanto en el libro
de los Hechos como las ep�stolas, el nombre de Pablo es factor preponderante por su dram�tica conversi�n, activa participaci�n en los viajes misioneros y su elevada teolog�a. Sin embargo detr�s de ese coloso de la fe, ap�stol a los gentiles, como se le suele llamar, figura un personaje no tan mencionado, pero no por eso menos importante. Respond�a al nombre de Jos�, aunque los ap�stoles le cambiaron el nombre por Bernab�, parece ser que su car�cter afable y siempre lleno de bondad contribuy� al cambio de su nombre, pero �l cambi� con su maravilloso ejemplo la vida de otros.

Bernab� era la persona que siempre ten�a una palabra de aprecio y est�mulo hacia los dem�s, sol�a
identificarse con los m�s necesitados, nunca dudaba de nadie, y cre�a en las posibilidades de los dem�s. Fue el instrumento que Dios us� para que la primera comunidad cristiana aceptara a Pablo, quien hab�a sido el m�s cruel oponente de la iglesia, me lo imagino arriesgando su prestigio por alguien de quien todos dudaban. Le apodaron hijo de consolaci�n porque fue el primero, hasta donde sabemos, en vender sus posesiones para ayudar al impulso de la obra de la iglesia, lo cual era contribuir al alivio de las necesidades ajenas. Eso no lo llen� de vanagloria, al contrario, su actitud fue siempre la de siervo, no busc� protagonismos, sino estar a la disposici�n de los ap�stoles para servir. Acompa�� a Pablo en su primer viaje misionero, fue enviado a Antioqu�a para ver como iban las cosas en esa creciente congregaci�n, y otro detalle maravilloso fue su manera de proceder  cuando Pablo no quiso llevar a Juan Marcos en su segundo viaje misionero, porque el muchacho le hab�a fallado regres�ndose y probablemente quej�ndose de los peligros e inconvenientes, Bernab� lo anim� y juntos emprendieron otro viaje misionero por otras rutas, y hasta donde sabemos el recorrido fue muy fruct�fero.

�Ese era Bernab�! Cuando �l no estaba su presencia se hac�a sentir, no por que fuera el l�der, o el que siempre ten�a algo que decir, sino por su car�cter amable, apacible, misericordioso y siempre lleno de comprensi�n. Nunca censuraba, no le gustaba que se hablar� a espaldas de nadie, cre�a en las personas, era ferviente en el Esp�ritu y como consecuencia lleno de amor y de bondad. No conoci� personalmente a Jes�s, pero reflejaba su car�cter incluso mejor que aquellos que se sent�an orgullosos de haber sido compa�eros de Cristo durante su ministerio.
Probablemente de no haber sido por Bernab� la comunidad cristiana no hubiera consentido en su  seno al temible Pablo, hoy nos faltar�a una pieza muy importante en el desarrollo del cristianismo b�blico, teol�gico e hist�rico. De no haber sido por Bernab� tambi�n nos faltar�a un libro en la Biblia llamado el Santo Evangelio seg�n San Marcos. Si me tocar� elegir entre recibir en la Iglesia a Pablo o a Bernab�, optar�a por Bernab�, porque un hombre como �l, lleno del Esp�ritu Santo es capaz de revolucionar toda una comunidad por la v�a del amor y la comprensi�n, y tambi�n es capaz de impulsar el desarrollo de muchos Pablos y muchos Marcos.

Nadie le dio el t�tulo de ap�stol y sin embargo se lo gan� con dignidad, y hoy figura para la  posteridad como uno a quien le cambiaron el nombre, pero �l mismo con su maravillosa manera de ser cambi� para siempre, no el nombre sino la vida de muchos. Que hermosas ser�an nuestras congregaciones cristianas si pudi�ramos contar con hermanos y hermanas como Bernab�.

Que distinto ser�a el ambiente si otros como Bernab� nos pudieran mirar con los ojos de Dios. Si en vez de criticas y censuras pudi�ramos recibir aprecio y palabras de aliento como lo sol�a hacer Bernab�. Ah, si pudi�ramos escuchar m�s a menudo expresiones como:

Te hemos extra�ado, creo en t�, �nete a nosotros, te comprendo y te perdono, tu podr�as  ayudarnos, no te preocupes, cuenta con nosotros, estuve orando por ti, gracias por tu ayuda ... �Que fragancia m�s hermosa habr�a en nuestras iglesias si el concepto neotestamentario  "los unos para con los otros" lotuvi�ramos en alta estima como lo ten�a Bernab�!

Si �l hubiera estado no habr�a pasado lo que pas�, las heridas que a�n sangran estoy seguro que �l las habr�a vendado, los malos entendidos y rencores disfrazados que tanto da�o hacen en el cuerpo de Cristo, estoy seguro que Bernab� algo hubiera hecho.

�Cu�nto bien podr�amos hacer en nuestra familia e iglesia si trat�ramos de imitar el car�cter de �ste
hombre! Si tuvi�ramos siempre una palabra de aprecio sincero, si pudi�ramos dar �nimo a los desalentados, creer en quienes los dem�s dudan, dar una nueva oportunidad al ca�do, consolar a los afligidos, compartir nuestro pan con el hambriento, abrir el coraz�n sin reservas como Dios lo hizo con nosotros.

Cu�nta sanidad traer�a la presencia de hermanos y hermanas como Bernab�. C�mo hacen falta personas misericordiosas y compasivas. Pienso que al igual que a Jes�s la preocupaci�n de Bernab� -en palabras de la poetisa M�rquez- eran los dem�s ...
Su sufrimiento era la gente, la piel cansada de los ancianos, los ni�os pobres que le acercaron,
la prostituta que le dio llanto.
En cada historia clavaron manos (sus dulces manos de hacer milagros)
Tu viste el hambre donde otros s�lo vieron pecado. Fue m�s feroz el ciego clamando, que el latigazo de los soldados Diste m�s l�grimas a la miseria Que a tus dos pies con sa�a horadados.

En el oriente de El Salvador existe un peque�o ministerio llamado "Casa de Misericordia" all� se
recogen ni�as abusadas y jovencitas que venden su cuerpo por unas pocas monedas. Casa de Misericordia les brinda amor y confianza, se les ense�a a vivir con dignidad, se les capacita en algunos oficios y sobre todo se les comparte el amor de Dios. �Como hace falta que nuestras congregaciones se tornen en casas de misericordia! �Como hacen falta en nuestros hogares y
congregaciones hombres y mujeres con virtudes como las que ten�a aquel hombre llamado Bernab�.

Para ver en secuencia algunos retratos de Bernab�, puede ir al libro de los hecho y buscar:
Hechos 4: 36-37 Su nombre es cambiado. Vende su heredad Hechos 9: 27 Intercedi� para que Pablo fuera aceptado en la Iglesia cuando todas desconfiaban Hechos 11: 22-26 Enviado a  Antioqu�a para ministrar en medio de una gran avivamiento Hechos 15: 36-40 Consolando a Juan Marcos cuando �ste fue rechazado por Pablo, y anim�ndole para que juntos emprendieran un distinto viaje misionero.

�El pr�ximo Bernab� deber�as de ser t�!


C�sarOrlandoAyala
Carta Pastoral. Marzo 17/02
INSTRUMENTOS EN LAS MANOS DE DIOS
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