Hacer o no Hacer
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Es bien conocida la expresión de Willian Shakesper “Ser o no Ser”, pero no estamos hablando de literatura o filosofía, sino de vida, de VIDA REAL... El
sabio montaigne escribió: “El hombre debe aprender a soportar pacientemente
lo que no puede evitar debidamente”... Y es cierto ya que en el marco de la
vida o en el espacio de la existencia, vemos o palpamos condiciones y
circunstancias que pueden estaré en el entero control de quien las protagoniza
o muy lejos de las manos de quien las padece, tan lejos como el espacio de
nuestro vasto universo. De este modo vamos pasando por la vida como personajes
de teatro, brillando hoy como héroes y sufriendo mañana como villanos. En
el primer caso puede ser un reto o hasta un deleite poder variar el curso de los
acontecimientos. Pero que difícil suele ser para el segundo, cuando le invade
la impotencia de no poder cambiar lo que cree que si debe, y hasta puede
modificar. Saber
cual de los dos roles jugamos se convierte en una gran inquietud, una de tal
magnitud como un río por donde puede ir flotando nuestros esfuerzos, hasta
desembocar en las playas del desencanto. ¡Cuánto sufrimiento se evitaría si
pudiéramos distinguir entre lo que esta en nuestra jurisdicción y lo que es
territorio de nuestro Dios! Gran
sentido adquiere entonces las palabras de la llamada oración de la serenidad
que reza “Señor concede serenidad, para aceptar las cosas que no puedo
cambiar, valor para cambiar las que si puedo y sabiduría para conocer la
diferencia” |
Las
palabras de esta oración son dignas de reflexión y no es menos decir que es
incluso una muestra de amor propio aceptar pacientemente aquello que por el
momento no podemos variar a nuestro antojo. Pero ¿Cómo ver la diferencia entre
estos dos axiomas: Hacer o no Hacer? Jesucristo
dijo: “¿Qué padre hay entre ustedes que su hijo le pide un pescado le dará
acaso una piedra? ¿O si también le pide un huevo, le dará un escorpión? Por
lo tanto si ustedes que son malos saben dar buenos regalos ¡con cuanta más razón
dará el Padre espíritu santo a los que le piden!”(Lucas 11: 11-13) De
hecho es asi, mediante la comunión con Dios es del todo real y posible obtener
la sabiduría para distinguir si es tiempo de Buscar o tiempo de dar por
perdido, tiempo de llorar o tiempo de dar saltos, tiempo de amar o tiempo de
odiar por que para todo hay un tiempo bajo el cielo... Incluso tiempo para hacer
y tiempo para no hacer(Santiago 1:5; Eclesiastés 3:1). De
este modo no estaremos como un barco a la deriva navegando por las aguas de la
inseguridad, ni anclados en el puerto de lo que pudo haber sido y no fue. Ya que
Dios hará derechas nuestras sendas. Rafy
González Promotor
Mundial del Cristianismo Simple
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