A parte de los interclubs y territoriales y esas cosas me enorgullece haber saltado la copa del Principe de Asturias, una experiencia inolvidable con jinetes de super élite, ahora si eliminada, pero llegue a la segunda vuelta, y la verdad que eso es algo que lo tengo muy a gala y orgullo, (pero eso ya fue cuando me volví a Fuente del Fresno).
En el equipo de mi club teniamos
caballitos bastante majetes, y muchas veces haciamos cambio de caballos
para no acostumbrarnos solo a uno y saltar con un caballo que no fuera
el nuestro el que conociamos bien, lo que pasa es que Poseidón al
ser un caballo salido del hipódromo, tenia vicios de hipodromo y
a veces le daba alguna venada, como cuando vino mi amiga Isabel Rodríguez
(era del cole) y decía que montaba con los militares de 4 vientos,
y la di a elegir caballo, cogió a Poseidón y al final acabamos
en urgencias, con la consabida reprimenda de mi madre. Claro que si hubiera
cogido a Minaya yo creo que la hubiera dado igual.

Un día salí por el campo a dar un paseo con una amiga mia y al hacer un poco de galope le dió la vena, salio despavorido y no paró hasta Colmenar Viejo, ni que decir tiene que a mi amiga la perdí a la primera de cambio con su caballito cruzado albino, que se llamaba Quorum, igual que el caballo de goyoaga, bueno el caso es que perdí a mi buena Paquita y yo no hacia mas que correr por el campo como una loca, ya habia desistido de intentar pararle porque me di cuenta que el caballo se ponia cada vez mas nervioso cuando intentaba sujetarlo, asi que lo dejé correr, pero iba gritando todo el rato a gente que había haciendo pic-nic, que se apartaran que iba sin control, la gente corriendo, algún mantel me lleve por delante con tortilla incluida, no quiero ni pensar lo que me llamaría aquella gente, de todo menos bonita, pero en fin que le iba yo a hacer no?, solo pensaba en que ya se pararia cuando se cansara y en que no se tropezase o metiera la pata en algun agujero y nos dieramos el tortazo padre o algo peor. Pero el caso es que no se tropezó ni nada parecido y efectivamente cuando se cansó se paró pero no lo hizo hasta que llegamos a una cuesta arriba bastante empinada la cual ya culminó casi parado, porque no debía de poder mas, con las mismas en cuanto paró me bajé del caballo y me quedé mirando unas casas lejanas, yo ni idea de donde estaba con mi orientación maravillosa.

Vi a un señor paseando por el campo y le pregunté que pueblo era ese, me dijo que Colmenar Viejo, yo venía desde San Sebastián de los Reyes, pueden parecer cercanos pero la verdad que no es así porque me volví andando con el caballo de las riendas, no fuera a ser que le diera la vena de nuevo y encima de cara a las cuadras, y tardé 3 horas en llegar a mi cuadra, yo iba ya que no podia mas de andar, jajaja , que palizón, al llegar allí estaba mi familia super preocupada (entonces no habia moviles claro) porque mi amiga habia regresado hacia tiempo con el cuento de que mi caballo habia salido desbocado y me habia perdido.

Con Poseidón la verdad que tengo un montón de anécdotas y recuerdos unos buenos muy buenos y otros no tanto porque se trataba de tortazos, jajaj pero que se le va a hacer hay de todo, como una vez que ibamos tan tranquilos paseando, por el camino que da al Castillo de Viñuelas, cuando no se porque aún se asustó o algo así y salió disparado como un cohete, el cuando le pasaba esto se iba todo recto no habia posibilidad de hacerle girar, supogno que este era su maximo defecto del hipodromo, después se fue corrigiendo, aprendiendo y siendo mas flexible, pero hasta que eso pasó tuvimos nuestros problemas, así que como se fue recto se metió en una carretera sin tráfico alguno afortunadamente, porque era una carretera que entraba directa desde la carretera de Burgos hacia el Castillo y era muy estrecha y nadie la utilizaba, porque nadie iba al Castillo ya que estaba cerrado, así que menos mal que no había coches, pero de todas formas el peligro estaba ahí porque el iba a galope tendido por una superficie de asfalto con el riesgo innato de resbalar y caer los dos, el caso es que yo intentaba que el caballo siguiera corriendo a la misma velocidad hasta que llegaramos al final de la carretera que terminaba en un camino de tierra que daba paso al Castillo y una vez fuera de la carretera intentar pararlo. Mientras siguiera corriendo a la misma velocidad no resbalaríamos, el problema vendría si intentaba frenar ya que resbalaría.
Eso era lo que yo intentaba pero no lo conseguí, ya que a pesar de estar animándole a seguir corriendo, el empezó a frenar, yo no quería que esto pasara porque entonces sería cuando se presentaría el tortazo, pero no pude, el caballo debió de sentirse inseguro en esa superficie y empezó a frenarse el solo, al hacerlo pasó lo que yo imaginaba, resbaló y caimos , pero se quedó como espatarrado en la carretera y yo encima montada, un susto tremendo porque no se puede imaginar la impresión que da.
El caballo se levantó conmigo encima, pero me bajé en seguida porque me di cuenta que estaba sangrando. Al mirarle vi que tenía una quemadura del asfalto enorme se le veia el hueso totalmente en el menudillo derecho, le había quemado todo, y como en esa zona hay poca carne la verdad pues salia además mucha sangre, muy escandalosa. En fin me volví andando que ya se estaba convirtiendo en una costumbre, porque no quería forzarle con mi peso, aunque no cojeaba aún porque lo tenía caliente.
Esa herida tardó en curarle muchos meses, no porque se infectara ni nada de eso, sino porque como estaba en todo el juego de la articulación cada vez que daba un paso aunque fuera del ramal se le abría, pero y como ibamos a tener un caballo totalmente parado tanto tiempo??? el veterinario dijo además que tenía que pasear.
En otra ocasión caimos los dos por una cortada de unos cuantos metros, ibamos en trabajo de campo, no salir al campo para pasear, sino para trabajar, ibamos todo el equipo de saltos con nuestro entrenador Hugo, cuando vamos todos a bajar por una cortada enorme la verdad, Hugo bajó el primero, despues el resto y cuando me tocó a mí Poseidón que naranjas de la china, no habia forma, y pasaron los demas y me quedé para la última, y volví a intentarlo ya todos abajo y mirando para arriba. El caballo cada vez mas nervioso porque yo le obligaba y el no quería se empezó a poner de manos y mas de manos, y al final bajamos , pero bajamos rodando por la cortada, todos pegando gritos, y cuando llego abajo aún seguía en la silla y de nuevo se levantó conmigo encima, eso de que yo me quedara en la silla que se estaba convirtiendo en costumbre, le debió de parecer muy raro al caballo porque después de esa vez ya no dudó en obedecer cuando le mandaba pasar por algún sitio, diría, si al final voy a bajar rodando pues mejor bajo normal y genial para todos. Es sorprendente pero no nos pasó nada a ninguno de los dos.