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FUENTE DEL FRESNO

Mi padre descubrió una hípica que aún existe (ahora es de super lujo) por la carretera de Burgos dentro de una urbanización que se llama Fuente del Fresno en el termino municipal de San Sebastián de los Reyes. Ahí fue donde empecé a las ordenes de mi profesor Antolín García que era un hombre increíble con unos conocimientos tanto de monta , como del caballo, como de las personas, asombroso.

Antolín, era un hombre sencillo pero muy observador , casi casi un psícologo, que le daba a cada alumno exactamente lo que necesitaba y a cada caballo también.

El enseguida se dió cuenta que yo estaba emocionada con aquello, que no me daba miedo y que todo lo que me decía escuchaba atentamente e intentaba hacerlo lo mejor que podía, que era como una esponja que absorbía todo cuanto escuchaba, veía o leia.

Estuve casi un año en un circulo pequeño al paso nada mas haciendo ochos a las dos manos, realmente aquello era un coñazo, pero el siempre decia que algún dia se lo agradeceria y es verdad, pero tambien es verdad que para un niño se hace muy monotono, pero ahí aguante como una jabata, primero en un caballo que se llamaba Rumbo que era bastante mayor y de color castaño oscuro casi negro, despues en otro que fue mi preferido durante bastante tiempo y que era un precioso caballo alazán encendido, careto y calzado de las 4 patas hasta las rodillas, que se llamaba Bastero.

Bastero habia sido antaño un caballo bastante nervioso de un señor que un día harto del caballo que no podia con el lo vendió a una persona que lo engancho a un carro así de primeras y sorprendentemente cambió su caracter totalmente y se sosegó para posteriormente acabar en la cuadra de Antolín como caballo de tanda.

Eso por lo menos es lo que contaba Antolín sobre Bastero a mi me apasionaba aquel caballo con aquel color tan brillante.

Con el aprendí muchas cosas, ya que despues de tirarme la intemerata en el circulo enano al paso con los ochos, Antolín me sacó al callejón para aprender a trotar, bueno esto ya era mas divertido, asi estuve otra temporadita, pero ya era mas ameno porque la primera parte de la clase la ocupaba en hacer un poco de ochos , circulos etc.. al paso en el circulito y la segunda parte me salia al callejón a trotar, primero me enseñó a trotar a la inglesa, o sea , trote levantado, enseguida cogí el ritmo y me encantaba.

Después del trote levantado un día dijo que ya tocaba aprender a trotar sentado, la verdad me pareció mucho mas dificil, ya se sabe al principio los botes, pero el decidió que si me quitaba los estribos, y no es que los cruzara por la cruz del caballo no, es que me los quitó de la silla, según el para que yo fuera consciente de que tenía que agarrarme con mis piernas y en ningún momento iba a tener la posibilidad de ponerme los estribos. La verdad que al principio te impresiona bastante, así tan radical, sin estribos!!, , pero también es verdad que los niños lo pillan todo mucho antes y en seguida me acostumbre a trotar sentada sin estribos, incluso al trote ingles sin estribos, en suspensión sin estribos, al galope sin estribos y salto sin estribos pero esto ya vino muchos despues claro está, estuve así tambien bastante tiempo hasta que el consideró que ya tenía bastante equilibrio para probar otras cosas.

Entonceso me puso a galopar en el callejón, la primera vez que galope me parecia que estaba en el paraíso, como me gustó, tanto que ya solo queria galopar, que barbaridad. Bueno pues ya sabía hacer los 3 aires bastante bien, con lo que un día para mi sorpresa porque ademas lo estaba deseando, me sacaron a la pista grande con los alumnos mas adelantados y alli hice mi clase, yo encantada de la vida claro está.

La primera vez que monté en la pista grande fue en un caballo llamado Bollante tordo, que es el de la foto  adjunta:

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Esta foto es del año 70 y fue la primera vez que galopé en la pista grande, se puede ver como todavía no tengo la postura adecuada al galope, cuerpo hacia delante, manos también muy adelantadas y las piernas tambien un poco, aunque llevo buena posición de talones y manos bajas, eso lo aprendí bien a llevarlas bajas y a no moverlas, pero por lo menos no botaba nada ni en el galope ni en el trote, eso también lo aprendí bien.

Sin embargo mi caballo preferido, lo descubrí despues de Bastero, ya que éste era el que yo montaba siempre, pero al salir a la pista grande ya me dieron a Bollante (el de la foto) y despues a Lenguadina, (creo lamentablemente que no tengo foto de lenguadina) que se convirtió automáticamente en mi preferido, al igual que el de mucha mas gente, por lo que para poder cogerlo siemrpe me iba allí muy temprano para llegar la primera.

Había otros muchos caballos de tanda que también me gustaban (bueno a mí me gustan todos) como era Voltoya, que era un arabe precioso alazan careto y calzado de atrás, pero con un trote matador super incomodísimo, luego estaba Spin, que era castaño oscuro con crines , cola y cabos negros, era bastante asustadizo y para las tandas le ponian unas anteojeras como a los caballos de tiro, para que sólo viera lo que tenía delante y no se asustara con la gente de la tanda.

Bollante  era tordo con unas peculiares machas rojizas por el cuello (en la actualidad casualmente tengo una yegua así), muy regordete de ahí su nombre, como anécdota de este caballo contaré que una vez se escapó y se metió en un chalet y se cayó a la piscina que estab tapada por ser invierno y el caballo pisó y la lona, ya se sabe, cedió. La que se organizó para sacarlo pobrecillo, por cierto que en la foto de arriba se ve el chalet donde se metió Bollante.

Lenguadina era otro tordo, con mucha chispa super alegre siempre dispuesto a todo y que era muy delgadillo muy finito de ahi tambien su nombre.

Rumbo que era el primero que monté y que era ya mayor castaño oscuro y el pobre un día murió de viejito, fue una catástrofe porque todos los niños le queriamos mucho.

Soraya, una yegua torda con crines y cola gris oscuro, que era muy buena y muy mansa, y tenía la pobre una nube en un ojo y por ese ojo no veía nada, pero se apañaba muy bien.

Cuando Antolín consideró que los caballos de tanda se me empezaban a quedar pequeños, me empezó a dar caballos particulares que tenían allí estabulados, como por ejemplo Castejón que era un caballo de un señor que nunca iba a montarlo porque el caballo era bastante dificil y muy HP, así que la mayoria de las veces cuando salía siempre lo hacía montado por alguno de los alumnos mas avanzados porque si no era asi el jinete iba al suelo.

Un buen día me lo dió a mí, y yo la verdad conociendo al caballo, estaba un poco nerviosa porque ya me veia en el suelo, en fin monté a Castejón con un poco de público expectante entre ellos mis padres, lo cual era aún peor poque madre que ridiculo si aterrizaba, en fin entro con el caballo en la pista y lo primero que hace es plantarse de las 4 patas y no querer moverse, lo que le pasaba a este caballo principalmente es que estaba tanto tiempo parado que cuando salia no quería oir nada de trabajar. Le doy para que comience a andar y lo que hace es soltar una patada, bien, le doy de nuevo y se pone de manos, genial. Antolín me daba todo el rato instrucciones que yo seguía pero el caballo naranjas de la china, no quería ni muerto, y se pasó casi la hora haciendo patada, de manos, patada, de manos, sin parar, era como si fueras en un barco con el mar revuelto, pero yo ahí aguantando, de repente, como debió de verse acorralado porque no se libraba de mí, dio una arrancada y salió a galope tendido por toda la pista, yo aguante el tirón de nuevo, y le seguí el rollo, pero intentaba pararle, Antolín me dijo que no lo parara, que hiciera todo lo contrario que lo animara a correr mas, que corriera si era lo que quería, cuiriosamente el caballo al verse empujado empezó a pararse, parecia que quería hacer lo contrario de lo que yo le decía, así que cuando empezó a parar le obligué a seguir un poco más, como una vuelta más, y despues le ordené parar y lo hizo , lo hizo sin protestar, de ahí en adelante empezó a hacer todo lo que se le mandaba, pero no nos demoramos mucho mas y en cuanto el caballo respondió bien Antolín dijo que ya era suficiente que para la cuadra no había que pasarse ya que sino no habriamos conseguido nada.

Al siguiente día que lo monté empezó igual pero al instante al poco, cambió de actitud y asi sucesivamente y cada dia iba mejor, se convirtió en una maravilla montarlo porque era un buen caballo, lo que pasaba es que nadie le hacia caso, pero en el momento que trabajó seguido y constante el caballo era otro y cada día iba mejor. Antolín les dijo a mis padres que ya era dificil que yo me cayera de algún caballo que si lo hacía iba a ser con caballo incluido que caeriamos los dos que era mucho mas peligroso y la verdad es que asi fue.

Una anécdota curiosa es que cuando yo empezaba allí tambien empezaba Enrique Sarasola (el ahora famoso jinete de saltos) y su hermano Fernando, asi que aprendimos juntos, pero lógicamente nuestras trayectorias nu fueron las mismas.

Otra anécdota es que Antolín García habia sido el entrenador de los caballos de carreras del Duque de Alburquerque de entonces, que era Don Beltrán Osorio y Díez-Rivera, y nos contaba una enorme cantidad de historias de las carreras y de caballos difíciles que tuvieron que tratar, en fin era un pozo sin fondo de historias interesantes.

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