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CLUB HIPICO DE CORDOBA

Entretanto, en una de nuestras vacaciones al sur de España y al paso por Cordoba donde paramos a media tarde para continuar al dia siguiente hasta la playa, a mi padre se le ocurrió que nos metieramos en el Club Hipico de cordoba tambien militar, alli empezo a hablar con el capitán de allí que no recuerdo el nombre, después de mucho hablar, mi padre le dijo que yo era alumna del capitán Pimentel, que resultó según dijo íntimo amigo suyo, así que sin más diluciones nos dispusimos a pasar la tarde montando allí.

Bueno pues el capitán decidió darnos unos caballos específicos a cada uno y ordenó a unos soldados que los prepararan y los sacaran, a mí me dieron un caballo blanco grandote y tontote, mansorron, y a mi hermano le dieron una bestia corrupia, un caballo chiquito pero matón , tanto que se llamaba Sicario, y salió por la pista pequeña como un misil con mi hermano encima, que el pobre no sabia que hacer ahí aguantando el tirón, cuando el capitan ve semejante desastre empieza a gritar a los soldaditos, al parecer se habian confundido y cambiao los caballos y el mansorron era para mi hermano y el otro para mi, al final consiguieron acorralarlo y cogerlo, bajaron a mi hermano y me subi yo, cambiamos los caballos y nos dirigimos a la pista donde estaba la tanda dando la clase, que clasecita no se me olvidará en mi vida, Sicario hacia buen honor a su nombre, y al principio no hacía mas que botarse y botarse, despues yo iba la última en la fila y me iba costando trabajo increible el sujetar el caballo ahí detrás ya que por todos los medios no quería mas que adelantar a los demás. El caballito tenía una boca que parecía de hormigón armado, me iba costando una barbarida sujetarlo al trote, pero cuando el capitán ya ordena galope, aquello fue la bomba una explosión de botes y carreras reprimidas por mí como podía, pero lo importante al menos para mi en ese momento a parte de seguir encima del caballo era quedar bien por supuesto con aquel capitan amigo del mío y que el caballo siguiera en su sitio en la fila sin pisar al de delante, pero mira tú por donde ordena salto, y toda la fila se va en tanda al salto, por supuesto hay que guardar una distancia minima de caballo a caballo para no pisar al de delante, con  lo que yo iba reteniendolo todo lo que podia, bueno aquello no era un caballo saltando era una cabra montés, pero vaya me las apañé y nadie me apeó del burro.

Por otra parte mis padres seguían la clase desde la grada, y allí habia un viejillo que al parecer le gustaban mucho los caballos y alli se plantaba todas las tardes, entabló convesación con mis padres y el les informó primero del nombre de mi caballo, segundo que tiraba a todos los jinetes y por eso nadie lo queria montar, y tercero que por ese motivo llevaba 1 mes sin salir porque nadie lo montaba.

Con razón estaba asi el angelito, madre mía que obus, ahí le tenian muerto de asco encerrado, hasta que de repente llegué yo y el buen hombre decidió hacer la prueba de fuego y probar que tal alumnos tenia su buen amigo Pimentel, pues le salió rana la cosa porque no me despegué de la silla para nada, eso sí cuando me bajé no tenía brazos ya que los tenia anquilosados, porque el caballo tenía una boquita que no había quien lo parara.

En fin que el hombre nos invitó a merendar y me felicitó y dijo que le dijeramos de su parte a su amigo Pimentel que tenía en mi a un buen jinete, también nos despedimos del viejillo que estaba con la boca abierta de que Sicario no me hubiera sacado por las orejas, ya que según el era la primera persona en 1 mes que no caía del caballo en cuestión. Por cierto que tengo una película que me hizo mi padre en super 8 de aquel acontecimiento, me gustaria poder ver la posibilidad de pasarla a DVD.

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