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| Efra�n Huerta. |
| L�nea del alba. 1936 A la memoria de Genaro Estrada. |
| I Letra capitular del d�a: ancha de corazones y gotas de aguamiel, dintel perfecto, lago de leche deslavando ternuras, en las hojas del d�a memorizo tus senos, lo que tienes de playa blanqueada por el insomnio, por la pureza turbia, por la clara pereza. Sostengo en mi camisa tu lecci�n virginal de violencia, el impulso magn�fico que arranco de tu pecho. Ese fondo de claveles cobrizos de que naces, me gu�a. Letra limpia del alba viva: lejana de romances cantados con az�car y azahares en la boca, de sonetos envilecidos. El alba redimida. |
| III Tienes la frente al alba: ella cuenta los poros de tu cuerpo, en laderas de sue�o, con los hombros quemados. En el alba se vierte la costumbre del alma, se agita el pulso del deseo como si fuera un ciervo duramente alanceado con agujas de bronce o pesta�as de v�rgenes. Tienes la frente al alba y pedazos de niebla volando de tus senos a mis manos. |
| V Cuajada de cad�veres de lunas, soberbia parturienta de plata, fruta todav�a ni�a: cuelgan de tu cintura los insomnios, los gritos de las v�rgenes te ci�en. Alba pausada, alba precipitada, alba tallada en alas de demonios. Recia de lenta lumbre en tu garganta, te vuelve suave el agua tibia del deseo, te convierte amarilla certidumbre, dudoso espejo y claridad pasmada. Bebi�ndome tu sangre, asiendo los brillantes de tu pecho, estoy creyendo que el deseo es mordedura de tus dientes, que el sexo es el perfecto motivo, que las estatuas son imb�ciles. Muy cierto, alba pautada por miles de u�as desveladas, a lo largo de tus estr�as fabricadas por picos de cipreses, corren l�vidos sue�os, violados pezones de muchachas. Alba de mayo, singular promesa. |
| Selecci�n de Cristiant Morales Texcahua. |
| VI Cuchillos en tumulto. El alba de metal de tormenta en fr�o, enloquecido templo de suspiros, rotundo piano en que maduran manzanas. Agua furiosamente labrada, agua del alba. La lluvia del alba es una ca�da de guitarras. Alba sonora de centellas, tumulto en puntas de cuchillos. (El alba de tu vientre, de tu sexo, sobre el chorro de m�rmol de tus piernas, en esa quieta espuma de tus pies.) Aire l�quido, soberano del alba entre la lluvia linda de altiplanicie, cuchillada del sol sobre el deseo, agrietando el placer, entumeciendo s�banas y labios. |
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| Efra�n Huerta, p�gina segunda. |
| Bailarinas en azul. Edgar Degas. |
| Luna roja. Andreas Segovia. |