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OCTUBRE DE 1977: CLASICO POR LOS 25 AÑOS DEL ESTADIO NACIONAL
Recordamos con vívida nitidez lo acontecido en octubre de 1977. Se celebraban 25 años de la inauguración del Nuevo Estadio Nacional y los dirigentes de entonces acordaron jugar el Clásico a mitad de semana (fecha de campeonato), como una manera de rendirle un homenaje merecido. En esos años nuestro rival contaba con un equipo superior en el papel al nuestro, allí tenían a Cubillas, Cueto, Sotil, Velásquez, Duarte, La Rosa, etc. Nosotros pasábamos por una delicada situación económica y no teníamos grandes nombres que mostrar, pero sí mucha entrega y pundonor con ‘Panadero’ Díaz, ‘Pichicho’ Benavides, Palomino, ‘Piticlín’ Palacios y otros que la memoria olvida como nombres pero que siempre recordará como expresión de garra y ardorosa defensa de los colores crema y sangre, en momentos muy difíciles para la U y cuando nuestros mejores jugadores (Chumpitaz, Oblitas, Trucha, Cachito, Soria, etc.) se fueron al Cristal tentados por el oro celeste. Los blanquiazules juraban que nos iban a golear. En las tribunas, eran los mejores tiempos de la Barra Oriente y quienes debíamos juntar una y otra moneda para asistir al Estadio, alcanzábamos apenas un boleto para Norte. El partido empezó con un dominio marcado de Alianza y no tardaron en lograr el 1-0 a su favor. La Barra Oriente alentaba incesantemente con sus famosas palmetitas de madera, pero se temía lo peor. Sin embargo, el equipo fue creciendo poco a poco y logró la igualdad casi al final del primer tiempo, con tiro penal de Palomino. LA TRINCHERA NORTE RUGE Al iniciarse la segunda etapa, ingresó al campo ‘Piticlín’ Palacios, un joven muy hábil que lamentablemente desperdició las mejores oportunidades de su juventud y no pudo consolidar su perfil. Pero en ese partido apareció grande, inmenso, y en el primer cuarto de hora del complementario, con baile incluido a la mejor defensa de entonces, logra voltear el marcador 2-1 a favor nuestro, con un golazo justo en el arco norte. De pronto, todos los que estábamos en esa tribuna empezamos a sentir una extraña fuerza que envolvía el ambiente, las graderías de cemento empezaron a temblar y toda la TRIBUNA NORTE se vestía de crema y sangre, en medio de una celebración popular que opacó a la bien organizada Barra Oriente. A la distancia, apreciamos lo sucedido ese día como una de las primeras manifestaciones espontáneas de un fenómeno de multitudes que ahora conocemos bajo el nombre genérico de TRINCHERA NORTE y que se aglutina alrededor del más enfervorizado sentimiento y a la más grande pasión de nuestro fútbol: UNIVERSITARIO DE DEPORTES. El partido terminó 2-2, llegando el empate a muy pocos minutos del final y luego de que en más de una oportunidad estuvieramos a punto de lograr el 3-1. Las palmas en los túneles de salida, celebrando el empate con sabor a triunfo crema, acompañaron nuestro regreso a casa. | ||||||||
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