PALABRAS DEL
DIRECTOR
Quisiera compartir las palabras de parte de un discurso que Don Miguel
Delibes hizo con motivo de su ingreso a la Real Academia Española el 15-5-1975.
Su contenido a la vez, voz de alarma y apelación a la conciencia universal,
causó honda impresión a los asistentes y posteriormente a los que pudimos
leerlo al ser publicado bajo el nombre
de “ EL MUNDO EN AGONIA”.
“El progreso comporta inevitablemente a lo que se
ve, una minimización del hombre. Errores de enfoque han venido a convertir al
ser humano en una pieza más – e insignificante – de este ingente mecanismo que
hemos montado. La tecnocracia no casa con los principios éticos, los bienes de
la cultura humanista y la vida de los sentimientos”
Los carriles del progreso se montan pues, sobre la
idea del provecho, o lo que es lo mismo, del bienestar. Pero ¿en que consiste
el bienestar?. ¿Qué entiende el hombre contemporáneo por estar bien?.
Lo que no se presta a discusión es que el estar bien
para los actuales rectores del mundo y para la mayor parte de los alumnos,
consiste, tanto a nivel comunitario como a niveles individuales, en dispones de
dinero para cosas. Sin dinero no hay cosas y sin cosas no es posible “estar
bien” en nuestros días. El dinero se erije en símbolo e ídolo de una
civilización. El dinero se antepone a todo, llegado el caso, incluso al hombre.
Con dinero se montan grandes factorías que producen cosas y con dinero se
adquieren las cosas que producen esas grandes factorías. El hecho que estas
cosas sean necesarias o superfluas es accesorio. El juego consiste en producir
y consumir, de tal modo que en la moderna civilización, no sólo se considera
honesto sino inteligente, gastar 1 en producir objetos superfluos y emplear 99
en persuadirnos de que nos son necesarios. Ante la oportunidad de multiplicar
dinero – insisto, a todos los niveles – los valores que algunos seres aún
respetamos, son sacrificados sin vacilación…”
“ Entre la supervivencia de un bosque o una laguna y
la creación de una industria poderosa, el hombre contemporáneo no se plantea
problemas ; opta por la segunda. Encarados a esta realidad, nada puede
sorprendernos que la corrupción se enseñoree de las sociedades modernas…”
“El biólogo australiano MacFarlan Burnet, que con
tanta atención observa y analiza la marcha del mundo, hace notar en uno de sus
libros fundamentales “que siempre que utilizamos nuestros conocimientos para la
satisfacción a corto plazo de nuestros deseos de confort, seguridad o poder,
encontramos, aplazo algo más largo, que estamos creando una nueva trampa de la
que tendremos que liberarnos antes o después”. “He aquí sabiamente sintetizado el error de nuestro tiempo...”
“La Preza de Azuan, en Egipto,
es un ejemplo ya tópico. De niños nos enseñaron que el limo que depositaban las
avenidas primaverales en el valle del Nilo fertilizaba los campos, pero ignorábamos
que al mismo tiempo fertilizaba las aguas de mar, en su estuario, hasta el
punto de convertirlo en sector privilegiado para la pesca de la sardina.
Durante siglos las sustancias nutritivas que arrastraban las aguas hasta la
desembocadura permitieron capturas espectaculares, de hasta 15 y 20 toneladas
de pescado. Hoy, tras la pérdida de nutrientes provocada por la represa del
agua, apenas se consiguen quinientas toneladas, o , lo que es lo mismo, el
suculento banco de peces ha desaparecido…”
Este azote de la contaminación que estoy tratando
de concretar con unos ejemplos
ilustrativos, asume tonalidades aún más sombrías en el mar, donde, por diversas
vías – ríos, lluvias, barcos – confluyen todos los elementos contaminantes que
el hombre ha puesto en circulación: residuos radioactivos, detergentes,
petróleo, fosfatos, mercurio, plaguicidas, etc…
TODO
LO QUE HACEMOS TIENE UNA REPERCUCIÓN POSITIVA O NEGATIVA EN EL SISTEMA EN QUE
LA APLICAMOS, Y POR EL EN OTROS SUBSISTEMAS Y ELLOS EN OTROS, HASTA LLEGAR AL “SISTEMA GENERAL” QUE ES EL PLANETA
TIERRA, EN EL CUÁL NOS GUSTE O NO DEBEMOS VIVIR Y TRATAR DE HACERLO CON CALIDAD
DE VIDA, LO QUE YA ES DIFÍCIL, PERO TRATEMOS AL MENOS DE QUE SOBREVIVA PARA
DARLE ALGUNA OPORTUNIDAD A NUESTROS HIJOS Y OJALÁ TAMBIÉN A LOS SUYOS.
EL DIRECTOR
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