Prioridades
y Estrategias para el Siglo XXI:
Cherrell Shelley-Robinson, PhD.
Académica
Departamento
de Bibliotecas y
Estudios
de Información
Universidad
de West Indies
Campus
Mona, Jamaica
Traducción de: Marcela González B.
Las
habilidades de información han evolucionado hasta sintetizar todas las
habilidades previas, tales como uso de bibliotecas, estudio, investigación y
medios de comunicación. El desarrollo
en la sociedad ha hecho imperativo para los estudiantes educarse en
información, es decir, reconocer la necesidad de la información, tener la
habilidad para localizarla y procesarla usando una variedad de estrategias para
hacer un eficaz uso de la información en la toma de decisiones o logro de
tareas. Enfrentados a tal exigencia,
los educadores necesitan tomar conciencia de que la biblioteca escolar a través
de su personal, recursos y programas está potencialmente equipada para lograr
este objetivo. La incorporación de las
habilidades de información es la forma más efectiva de integrar la biblioteca
escolar al currículum. Se mencionan los
pre-requisitos a nivel nacional y local que conducirían a las bibliotecas
escolares a proporcionar una valiosa contribución a una educación de calidad.
¿POR QUE LAS HABILIDADES DE INFORMACION?
Estamos
viviendo en la era de la información, caracterizada por el crecimiento
exponencial de la información, acompañado por el desarrollo de nuevas
tecnologías para su generación, procesamiento, recuperación y difusión. Esta relación simbiótica entre información y
tecnología ha sido una gran responsabilidad para la era de la información y
afecta nuestra manera de trabajar, comunicarnos y vivir, al punto de que la
calidad de nuestras vidas está llegando a ser crecientemente dependiente de
nuestra habilidad para manejar información.
La sociedad ha crecido tan complejamente que aún una simple tarea como
comprar alimentos requiere de un juicio informado por parte del consumidor para
hacer la mejor elección en términos de salud y costo dentro de la abundante
cantidad de productos disponibles. Lo
mismo se hace realidad para el agricultor que planta sus cultivos, el
estudiante que completa una tarea o el director de una compañía en busca de
nuevos mercados - todos ellos necesitan información oportuna, confiable y al
día de una variedad de fuentes para una efectiva toma de decisiones y
cumplimiento de tareas. En
consecuencia, los ciudadanos hoy deben poseer el manejo de las habilidades de información
que les permitirá reconocer cuándo la información es necesaria, al mismo tiempo
proporcionar herramientas para investigar, localizar, evaluar y usar
efectivamente la información para la tarea o decisión próxima. De acuerdo a la American Library Association
(1989) (Asociación de Bibliotecas Americanas), esto es lo que básicamente
constituye la educación en información.
Otros
factores que operan dentro de la sociedad han hecho creciente también algunos
de los imperativos por formar ciudadanos letrados en información. El aprendizaje a través de toda la vida ha
llegado a ser uno de los sellos de esta era debido al desarrollo exponencial de
la información, el cual hace que el conocimiento adquirido pronto quede
obsoleto, forzando así, a los trabajadores a reeducarse constantemente para
mantener sus trabajos y enfrentar a los muchos otros desafíos de una sociedad
de cambios rápidos. De similar forma en
los colegios, con un universo del conocimiento siempre en expansión, los
profesores no deben ser más considerados como oráculos ni tampoco que su tarea
sea la de impartir a los niños todo lo que necesitan saber. Por el contrario, ellos deben ser vistos
como guías y facilitadores del aprendizaje, siendo una de sus primeras tareas
aquella de iniciarlos en sus incursiones en el vasto mundo del conocimiento y
equipar a los alumnos con las habilidades que se requieren para navegar en el
océano de la información en vez de ahogarse en él. Otros cambios en educación, tales como el paso hacia el
aprendizaje auto-dirigido, la instrucción basada en fuentes de información y el
renovado interés en enseñar el pensamiento crítico, todos ellos enfatizan la
necesidad por parte de los estudiantes de calificarse en el extraer el
significado de la lectura, tomando notas organizadas y aprendiendo a cómo
interpretar, analizar y sintetizar la información. Sin este proceso, el aprendizaje real difícilmente tiene lugar,
ya que estas habilidades de manejar información se necesitan en todas las
etapas del aprendizaje en el colegio y también en el trabajo, niños y adultos
necesitan dominarlas.
La
American Library Association (Asociación de Bibliotecas Americanas) (1989)
insiste que para que esto suceda, la sociedad debe llegar a considerar las
habilidades de manejo de información tan fundamentalmente importantes como leer
y escribir, en tal caso estas habilidades deben llegar a ser un componente
esencial de la educación de todas las personas. Esto concuerda con recomendaciones hechas por la UNESCO unos años
antes (1980) relativas a la educación del usuario de las bibliotecas dentro del
sistema de educación general. Esta organización, también enfatizó, que era
esencial que el entrenamiento de las habilidades de información-investigación
fueran integradas a los procesos educacionales preferentemente en primer y
segundo nivel donde proporcionarían una excelente base para la educación
terciaria y también haría que los alumnos se den cuenta del valor de la
información en todos los aspectos de la vida.
Por esta razón y debido al hecho de que las habilidades son mejor
aprendidas a edades más tempranas, los colegios parecen ser el lugar lógico
para comenzar a enseñarlas.
Habiendo
establecido la necesidad de las habilidades de información, el resto de la
ponencia contemplará la evolución y naturaleza general de las habilidades y las
diferentes metodologías de instrucción empleadas en su transmisión en los
ámbitos escolares. Finalmente, esto será seguido por algunos lineamientos
políticos amplios a nivel nacional y local, consideradas esenciales para una
exitosa integración de las habilidades de información en el currículum formal.
El
concepto actual de habilidades de información abarca y se extiende más allá de
lo que anteriormente se conoció como biblioteca, medios de comunicación,
habilidades de estudio o investigación, todo lo cual está relacionado con algún
aspecto del manejo de información. Esto
refleja el cambio de enfoque en varios frentes con el paso de los años,
especialmente con respecto a las bibliotecas, la información y la
educación.
A
principios de los sesenta las “habilidades de la biblioteca” se promovían
enfatizando un conocimiento de un lugar
en particular y las fuentes impresas contenidas en él. Con la proliferación de nuevos formatos de los medios de
comunicación, en los setenta, el término fue cambiado por “habilidades de
medios de comunicación de la biblioteca” que tomó conocimiento de la creciente
confianza en otras fuentes de
información además de las impresas, y correspondiente con el uso corriente
en educación del término “Centro de medios de comunicación de la
biblioteca”. Ambos conceptos condujeron
a la enseñanza de habilidades que tenían como objetivo orientar a los usuarios
a una biblioteca particular, proporcionándoles conocimientos sobre diferentes
tipos de recursos -impresos y no impresos- y cómo usarlos. Más tarde, estuvo en boga el enfoque
“pathfinder” (“explorador”) que surge de la certeza de que los alumnos también
necesitaban dominar una estrategia de búsqueda y comprender la relación entre
los diferentes tipos de fuentes para buscar información. Aunque este restringido enfoque, basado en
las habilidades de localización y recuperación, facilitaba el uso de la
biblioteca, esencialmente no dotaba a los alumnos de la habilidad de obtener,
usar y manejar efectivamente la información ni tampoco garantizaba una
transferencia de estas habilidades a otras situaciones.
Oberman
(1990) también criticó este enfoque por su énfasis en objetivos cognitivos inferiores
tales como recordar, resumir y parafrasear información dejando de lado las
habilidades cognitivas más complejas de análisis, síntesis y evaluación. Kuhlthau (1985) fue aún más lejos apuntando
otras limitaciones, demostrando que la búsqueda de información era más que
solamente una estrategia o procedimiento sino que era un proceso que envolvía
dominios cognitivos, afectivos y de habilidades. Siendo éste el caso, el individuo, en el proceso de satisfacer una
necesidad de información, va pasando a través de una serie de pensamientos,
sentimientos y acciones, que pueden ser divididos en distintas etapas,
incluyendo aquellos asociados a los enfoques más limitados en la enseñanza de
las habilidades de información, como a los más amplios, los que han sido
propuestos con una visión más holística.
Por todas
estas razones, el concepto actual de educación de habilidades de información
debe ser visto como el resultado que emerge de la convergencia de factores,
siendo fundamentales, entre ellos, los desafíos planteados por la era de la
información, la necesidad de ciertas habilidades para el manejo de información
compleja, investigaciones recientes sobre el comportamiento en la búsqueda de
información, y el renovado énfasis en el rol del pensamiento crítico en
educación. El último mencionado,
especialmente, ha causado un cambio paradigmático hacia la incorporación de las
habilidades de pensar en el currículum de habilidades de información como fue
propuesto por Mancall, Aaron and Walker (1991) en un documento que enunciaba el
rol de la biblioteca escolar en la sociedad que aprende. Ellos expresaron su convicción de que a los
niños se les debe enseñar, más bien, a cómo pensar que enseñar a qué pensar, que debe haber igual concentración en
el proceso de búsqueda que en el producto final y que las habilidades de
información deberían ayudar a dotar a los estudiantes no sólo a localizar la
información sino también a usarla efectivamente. Como Kuhlthau (1993) explica:
Un punto de vista más amplio de la educación de la
información va más allá de la localización de materiales hacia la
interpretación y uso de la información.
Se centra en pensar sobre las ideas en las fuentes de información más
que sólo localizar fuentes en una colección organizada. Enfatiza la búsqueda para dar forma a un
tema más que a responder una pregunta específica. Considera tanto el proceso como el producto de la búsqueda... que
capacita a los estudiantes a aprender cómo aprender en la biblioteca. (p. 153)
Estos,
junto a otros desarrollos, en los ochenta, introdujeron el uso del término
“habilidades de información” en el cual está todo incluido, y la subsecuente
emergencia del concepto de “educación en información” para reflejar el actual
acento en la información no
importando su localización, medio o fuente, y la visión holística del proceso
de búsqueda de información que tiene como objetivo ayudar a los estudiantes a
convertirse en personas que aprendan a lo largo de toda su vida.
Un examen
a la literatura concerniente a los contenidos del currículum de habilidades de
información revela una esencia común a pesar de la diferencia en la
terminología descriptiva. Fluctúa desde
los conocidos “Nueve Pasos” de Marlan (1981) planteados como una serie de
preguntas simples para hacer en el proceso de ejecución de un proyecto de
trabajo, hasta las “Seis Grandes” de Eisenberg y Berkowitz, categorías bajo las
cuales todas estas habilidades pueden ser subsumidas. Estas categorías son:
Definición de tarea: reconocer la necesidad de información,
definir y clarificar el problema y su magnitud.
Estrategias para buscar información: planear y evaluar diferentes
estrategias para encontrar información para llevar a cabo la tarea, saber dónde
comenzar y los pasos a seguir.
Localización y acceso a la información: identificar, localizar, rescatar y utilizar
las diferentes fuentes de información, sin importar el medio.
Procesamiento de la información: interactuar con las fuentes para
obtener la información necesitada; esto significa poseer las habilidades
apropiadas de leer, observar, escuchar y tomar apuntes, junto con las
habilidades de comprender, parafrasear,
analizar, sintetizar y evaluar la información.
Organización de la información y presentación: organizar la muestra de datos
recopilados de variadas fuentes en una forma lógica y cohesiva para la
presentación, además seleccionar un medio y formato apropiados.
Evaluar el proceso de información: evaluar
los resultados en términos del trabajo requerido y aumento en conocimiento.
El
objetivo de un currículum como éste es ayudar a los estudiantes a abordar cada
necesidad de información, personal o académica, con una estrategia sistemática
poniendo en práctica el pensamiento crítico durante el proceso de búsqueda,
utilización, organización, comunicación y evaluación de la información. Tal es el proceso por el cual se espera que
los estudiantes lleguen a ser más competentes al tratar con la cultura de la
información.
En cierto
modo, junto con la evolución de los diferentes conceptos del rol de la
biblioteca escolar, la enseñanza de las habilidades de información se ha
presentado básicamente de tres modos: el aislado, el relacionado y el integrado. El enfoque aislado es el que probablemente opera en aquellos colegios donde la
biblioteca escolar es marginal al programa educacional, por lo tanto, las
habilidades son enseñadas en la biblioteca independientemente de lo que pasa en
la sala de clases. Cualquier relación
al programa de enseñanza es más bien incidental que planificada, y hay poca o
ninguna interacción entre los profesores y bibliotecarios. Tal enfoque no sólo contradice lo que se
sabe sobre el aprendizaje sino que ayuda a perpetuar la marginalización de la
biblioteca escolar. Sabemos que las
habilidades son mejor aprendidas funcionalmente dentro del contexto de estudio
de un tema, y que este método también
proporciona una fuerte motivación para su dominio. Cuando las habilidades son enseñadas
aisladamente, aparte del currículum, ellas probablemente no serán retenidas ni
transferidas por los estudiantes al tema de trabajo, quienes muy a menudo, las
consideran irrelevantes para el aprendizaje de la clase otorgándoles así un
estatus bajo.
Sin
embargo, con el creciente reconocimiento de la biblioteca como un Centro de
Recursos para el Aprendizaje, los bibliotecarios intentan relacionar más
directamente la biblioteca al currículum.
En este nivel, se practicaba generalmente el enfoque relacionado a través de la
planificación e implementación de la enseñanza de las habilidades de
información que paralelamente se estaban enseñando en la sala de clases. Aunque este método era un avance con
respecto al anterior, las habilidades aún estaban siendo desarrolladas
independientes de los objetivos de enseñanza de las diferentes materias y esto
condujo a un separado, aunque relacionado, conjunto de actividades de
aprendizaje.
Ninguno de
los enfoques antes mencionado es ideal.
Lejos, el mejor enfoque es el integrado,
el cual significa que las habilidades de información son enseñadas de
manera significativa como parte del proceso total del aprendizaje. Las
habilidades de información están deliberadamente entretejidas en cada área
temática dentro del currículum y así llegan a ser uno de los principales medios
de ayuda para que los niños aprendan a cómo aprender. Este enfoque asegura que todos los recursos de la biblioteca son
traídos para influir en el proceso de enseñanza-aprendizaje y por ende, provean
infinitas oportunidades para la práctica repetida y la transposición de lo que
se ha aprendido, cruzando las variadas disciplinas temáticas. Cuando las habilidades de información llegan
a ser una parte integral del currículum, los niños probablemente las vean como
relevantes e importantes, y lo más probable es que se motiven a dominarlas por
necesidades curriculares. Sobre todo,
el enfoque integrado unifica la experiencia fragmentada creada anteriormente cuando
las habilidades estaban divorciadas del currículum, también alienta la
aceptación de la información por parte de los estudiantes como una parte
natural de su búsqueda académica. La integración es facilitada, primeramente,
por el profesor y el bibliotecario trabajando colaborativamente en la
planificación implementación de clases.
A pesar
del concepto moderno de la biblioteca como Centro de Recursos para el
Aprendizaje, los tres enfoques para la enseñanza de habilidades de información
están aún siendo practicados, dependiendo de la etapa de desarrollo de los
servicios bibliotecarios dentro de un área o un país. En los lugares donde la idea de la integración ha sido aceptada
en principio, la pregunta que frecuentemente surge es, cuál es la mejor forma
de embarcarse en implementar un programa como éste, en todo el país y dentro de
los colegios, en particular. Cualquier intento por integrar las habilidades de
información en el currículum presenta un gran desafío porque requiere cambios
organizacionales que afectarán a cada miembro del equipo educacional. Además,
cierta infraestructura debe estar implementada antes de intentar asumir tal
tarea. De la revisión de la literatura
sobre el tema se desprende que han surgido algunos imperativos por establecer
políticas aplicables a nivel nacional y local, para la integración exitosa de
las habilidades de información al currículum.
PRE-REQUISITOS A NIVEL NACIONAL
Si un país
está comprometido a crear una ciudadanía educada en información a través del
sistema educacional formal, entonces, las autoridades educacionales deberían
formular políticas relativas a lo siguiente:
Un mandato para la enseñanza de las habilidades de
información transversalmente en el currículum:
idealmente, el mandato para la integración se debería originar con este cuerpo
legal y proporcionar así el ímpetu y dirección para la acción.
Mientras
muchos bibliotecarios iluminados han tomado la iniciativa sin ninguna de tales
directrices, sus esfuerzos usualmente se encuentran con resistencia debido a la
ausencia de un apoyo oficial, ya que muchos profesores ven su participación
como opcional y generalmente el programa tiende a ser descoordinado y confinado
sólo a unas pocas áreas temáticas. Se
suma a esto, que responsabilidad de mantener el programa descansa casi
completamente sobre el bibliotecario.
Por lo tanto, aunque este intento solitario pueda lograr algún grado de
éxito, carece de fundamento para producir una cambio radical y duradero.
Las
autoridades educacionales deben estar suficientemente convencidas sobre el
valor de la educación en información para el desarrollo nacional y la necesidad
de dotar a los futuros ciudadanos con estas habilidades en los primeros años y
en la forma más eficiente, eso es, a través del sistema educacional existente.
Como sugieren los lineamientos de la UNESCO (1980) sobre educación para la
información.
... una política nacional sobre usuarios de la
educación debería ser formulada como una parte integral de la política de
información nacional en correlación con la política de educación nacional. (p -
5)
Tomando
esta premisa, los gobiernos nacionales deberían tratar de establecer políticas
que proporcionen las bases sobre las cuales los colegios puedan proceder a
desarrollar un programa de habilidades de información integrado conducente a
lograr la educación en información.
Educación y capacitación para profesores y
bibliotecarios para poder desempeñar sus nuevos roles: para que
los profesores y bibliotecarios trabajen cooperativamente para producir
estudiantes letrados en información, ambos grupos de profesionales deben ser
educados para sobrellevar sus nuevos roles. Funcionar, efectivamente, como
compañeros activos en el proceso de enseñanza-aprendizaje, los bibliotecarios
deben tener conocimiento del desarrollo curricular, diseño educacional, métodos
y teorías del aprendizaje, entre otras cosas.
En forma similar, el programa de educación de profesores debería incluir
componentes sobre habilidades de manejo en información, el rol de la biblioteca
escolar y fuentes de información relativos a la especialidad que imparte. No se puede esperar que los profesores que
carecen de las habilidades apropiadas para manejar información formen alumnos
educados en información. Además, como
parte de este apoyo para la transición al enfoque integrado, las autoridades
educacionales deberían asumir la responsabilidad de proporcionar capacitación
en el lugar de trabajo para que los profesores cubran temas tales como el
aprendizaje basado en fuentes de información, el desarrollo de las habilidades
de información y la planificación de
clases cooperativas.
Establecimiento del rol de la biblioteca y la
posición del bibliotecario escolar con respecto al currículum: se
necesita que haya una política, que claramente, enuncie el lugar y el propósito
de la biblioteca dentro del colegio, especialmente su relación con el
currículum. Muy a menudo, la biblioteca
escolar está relegada a la periferia del aprendizaje, asignándole como la
función primera de proveer los materiales suplementarios de los cursos. Del
mismo modo, el bibliotecario es también marginado. Para que la integración sea
un éxito, la biblioteca debería estar establecida formalmente como un elemento
central del currículum porque sin el uso de sus recursos el currículum no puede
ser implementado. Para que esto suceda,
en las etapas iniciales de la planificación y desarrollo curricular, la
biblioteca debe ser tomada como parte esencial. De la misma manera, el rol del bibliotecario como colaborador igualitario
en la planificación e implementación del currículum debe estar claramente
establecida como materia que emane de una política de alto nivel. Los bibliotecarios deberían ser reconocidos
como facilitadores de la enseñanza y el aprendizaje por virtud de sus
conocimientos y competencias en materias relativas a la construcción del
conocimiento. Doblemente calificados en
educación y bibliotecología, los bibliotecarios están dotados para participar
completamente en todas las etapas de planificación, enseñanza y evaluación del
currículum. Los profesores necesitan reconocer y llegar a aceptar el rol del
bibliotecario como un activo colaborador en el proceso educacional. Esto llama al establecimiento a un nuevo tipo
de relación entre los profesores y los bibliotecarios y a una política que
establezca el escenario para que esto suceda.
Un paso hacia la educación basada en fuentes de
información: si esto
aún no existe, se necesita que haya una decisión política para adoptar este
enfoque que lleve a los niños a estar en contacto con una variedad de fuentes
en diferentes formatos. Esto,
paulatinamente, debería aumentar la motivación por aprender y al mismo tiempo, proporcionar el contexto
para el desarrollo de las habilidades requeridas para un aprendizaje
independiente y que dure toda la vida.
La enseñanza basada en las fuentes de información y centrada en el
alumno proporciona las razones para que la biblioteca llegue a ser fundamental
para el programa de educación, y abra las puertas a los bibliotecarios para
trabajar cooperativamente con los profesores para implementar el currículum.
Proporcionar un adecuado apoyo financiero: debe
haber financiamiento disponible para proveer los recursos humanos y físicos
necesarios para implementar y mantener el programa. Como correctamente establecen Mancall, Saron y Walker (1991), el
éxito del programa de habilidades de información integradas depende, en parte,
de estar basado en instalaciones físicas con servicios que sean capaces de
traducir el currículum en enseñanza y aprendizaje activo. A nivel escolar, cada
biblioteca debería estar equipada con una colección cuidadosamente
seleccionada, basada en las necesidades curriculares, y la biblioteca misma,
debería estar acondicionada con las instalaciones apropiadas para recibir los
materiales dado el creciente uso de los
recursos que este enfoque genera.
Personal adicional debería estar a disposición para liberar a los
bibliotecarios para coordinar el programa y trabajar con los profesores y
alumnos. Más aún, debería haber apoyo
permanente, especialmente, en las primeras etapas del programa a través de
talleres y consultorías, Por lo tanto,
el cuerpo gubernamental de educación tiene la responsabilidad no sólo de
formular políticas sino de proveer los recursos para la implementación y
mantención del programa para asegurar su éxito.
A nivel
nacional, éstas son sólo algunas de las condiciones previas básicas, sin las
cuales, las iniciativas de los colegios no tendrían una oportunidad de éxito o
continuidad.
PRE-REQUISITOS A NIVEL LOCAL
Los
siguientes pre-requisitos son esenciales para el éxito a nivel de colegio:
Un compromiso con una política de integración para
todo el colegio: sobre la base del mandato emanado desde las
autoridades de educación, el colegio debería adoptar una política para integrar
las habilidades de información transversalmente en el currículum. Las razones claramente expuestas y una
completa información sobre la innovación, deberían ayudar a los administradores
y profesores a comprender el marco conceptual del programa, a desarrollar una
valorización de las habilidades de información y comenzar a visualizar la
biblioteca como fundamental para el currículum. Expertos y personal de otros colegios que hayan implementado con
éxito programas similares, pueden ser utilizados inicialmente para estimular el
interés y preparar el escenario para discusiones adicionales y
planificación. Previo a la adopción de
cualquier programa como éste, el colegio debería asumir una evaluación
sistemática de las condiciones existentes relativas a recursos, instalaciones,
rol de la biblioteca, métodos de enseñanza y naturaleza del currículum para
establecer la factibilidad de asumir un programa de este tipo.
Precisar los objetivos del programa: los
objetivos del programa deben ser claramente explicados ya que la comprensión de
lo que se intenta lograr reduce la incertidumbre, proporciona dirección y
promueve un mayor compromiso por parte de los profesores. Al pedírsele a los profesores que consideren
este enfoque, usualmente necesitan ser convencidos de que el nuevo sistema los
ayudará a desempeñar su trabajo más efectivamente, por lo tanto, la integración
debería ser presentada en término de su utilidad al ayudarlos con su tarea de
planificación de clases e implementación.
En el proceso de tratar de comprender y asimilar este nuevo método se
espera que los profesores lleguen a reconocer el valor de las habilidades de
información como un medio para ayudar a los estudiantes a obtener el dominio de
un contenido temático y llegar a ser personas que aprenden en forma
independiente.
Definir claramente los roles y responsabilidades de
los profesores y bibliotecarios: los roles y responsabilidades de
los profesores y bibliotecarios deben ser claramente definidos, especialmente,
en lugares donde el bibliotecario ha sido marginado en relación al programa
educacional. Esto puede ser llevado a
cabo, en parte, a través de conversaciones con el director, reuniones con el
personal y talleres en el lugar de trabajo.
Hounsell y Martin (1983) reportaron la presencia de una profunda
desconfianza y resistencia de parte de los profesores, los que sienten que su
autonomía y estatus están siendo amenazados cuando se les pide trabajar
cooperativamente con los bibliotecarios en la planificación e implementación de
clases. Es necesario que los profesores
reconozcan que el bibliotecario, en virtud de su educación, está dotado con los
conocimientos y habilidades necesarias para ser un valioso colaborador en el
proceso de enseñanza-aprendizaje. A
veces también, los bibliotecarios necesitan poder aceptar su rol más amplio como participantes activos en el
desarrollo e implementación del currículum.
Algunos bibliotecarios aún se ven así mismos, más como encargados de
biblioteca o personas que proporcionan información que como educadores. Es importante que ambas partes desarrollen
un respeto mutuo y valoricen la competencia profesional de cada uno, teniendo
la certeza de que el otro es necesario para el logro del trabajo. Esta unión de fuerzas es la que asegura que
el aprendizaje por parte de los alumnos ocurra. Una integración exitosa depende de que los profesores y
bibliotecarios trabajen colaborativamente, lo que significa, que ambos deben
ser receptivos a la idea de la planificación conjunta y dejar el tiempo para
que esto tenga lugar.
Un buen programa modelo: que
muestre cómo van a ser las cosas en términos de técnicas y estrategias
prácticas para las clases. Esto debería
incluir un bosquejo de la planificación de clases conjunta que muestre cada
paso del proceso cooperativo, indicando en todo el documento, las
responsabilidades del profesor y las del bibliotecario. Un pequeño proyecto piloto, que involucre a
un departamento o área temática dentro del colegio, puede ser utilizado para
poner en práctica el modelo y a la vez sirva como herramienta motivacional para
la participación del personal. El
programa modelo debería ser planificado e implementado cuidadosamente para
asegurar su éxito, manteniendo informado a los miembros del personal en cada
etapa y aceptando ampliamente observaciones y debates al respecto. Esto debería ayudar también a reducir la
desconfianza, reticencia e indiferencia de parte de los profesores.
Capacitación en el lugar de trabajo para el personal:
ya que ahora la enseñanza de las habilidades de información llega a ser
un esfuerzo conjunto de profesores y bibliotecarios, ambos necesitarán hacer
cambios para asumir sus nuevos roles.
Los profesores que sienten que están mal preparados para enseñar estas
habilidades desconocidas es probable que sean más reacios a embarcarse en un
programa como éste. Deben tener
conocimiento sobre las habilidades de información y sentirse cómodos con el
nuevo método, que también requiere un cambio del aprendizaje pasivo centrado en
el profesor a uno más activo centrado en el alumno. En el proceso de efectuar el cambio, los conocimientos deben
entregarse en talleres durante las horas de trabajo en el colegio, donde los
profesores tomen el control de los contenidos del programa y adquieran las
habilidades necesarias para utilizar el nuevo enfoque en su trabajo. En los talleres, los profesores trabajan
junto con el bibliotecario, en condiciones simuladas entregando y
retroalimentándose al observar ejemplos y practicando sus habilidades. Los bibliotecarios, también podrían
necesitar asistir a talleres organizados para desarrollar la competencia
necesaria en planificación curricular, métodos de enseñanza, entre otras. Ambos grupos deberían beneficiarse
inmensamente con este tipo de cursos, los cuales son un componente esencial del
proceso de cambio.
Secuencia de habilidades de información: consiste
en una secuencia de habilidades para ser enseñadas en diferentes cursos;
deberían ser desarrolladas colectivamente por bibliotecarios y profesores,
quienes deberían tener un mayor sentido de pertenencia y deseo de ver que el
programa tenga éxito, por los conocimientos recibido. Por esto y otras razones, en el caso de existir lineamientos,
éstos deben ser revisados y discutidos en términos de los requerimientos de
cada tema y luego ser adaptados a la situación local. Sería recomendable formar un comité interdisciplinario e incluir
la mayor cantidad de personal directivo ya que ellos pueden ser de gran
influencia para promover el cambio. El
documento resultante sería entonces, el plan de acción.
Un director comprometido: el apoyo
del director es crucial para el éxito de cualquier intento de integración, ya
que es su responsabilidad proporcionar liderazgo dentro del marco de las
políticas y lineamientos establecidos por las autoridades de educación. El puede garantizar la participación de los
profesores presentando el nuevo enfoque del colegio y articulando los
objetivos, estándares y parámetros del programa. El puede brindar su apoyo para que haya un ambiente proclive al
cambio, realizando lo siguiente: reconociendo y mencionando la importancia del
bibliotecario en el proceso de enseñanza-aprendizaje; haciendo los ajustes
administrativos pertinentes, cuando sea necesario, para permitir la
flexibilización horaria y la planificación cooperativa de clases; manteniendo
presente el programa de la biblioteca en todas las actividades del colegio;
monitoreando el progreso del cambio hacia la integración y reconociendo los
logros que valgan la pena; asegurando que estén disponibles las instalaciones
físicas y recursos para la mantención del programa de la biblioteca y
proporcionando las oportunidades al personal para recibir capacitación en el lugar
de trabajo. Una investigación conducida
por Haycock (1981) en Canadá sobre el rol de los directores en colegios que han
integrado con éxito programas de bibliotecas, confirma la presencia de la
mayoría de estos factores; y como Lundin (1990) señala, el apoyo administrativo
positivo y activo realmente aumenta el compromiso del profesor, que es esencial
para el éxito del programa.
Un líder entusiasta del programa: Howard (1991) establece que el
inicio de un enfoque a las habilidades de información en todo el colegio es más
factible que suceda si es que hay un agente activo y fuerte. Este rol recae en el bibliotecario, quien
para ser efectivo en esta posición, debería tener un alto prestigio.
Una descripción particularmente apropiada del funcionamiento del
bibliotecario dentro de este contexto, parece ser la de Havelock (1973) modelo
del agente de cambio. Describe a esta
persona como alguien que, en el proceso de efectuar el cambio, promueve,
informa, demuestra, capacita, presta servicio y nutre para crear conciencia,
estimular el interés y fomentar la experimentación, con lo cual se espera que
conduzca a los profesores a adoptar, y finalmente, integrar la innovación. Para lograr este desafío, el bibliotecario,
debe recurrir a sus amplios conocimientos en educación y bibliotecología y a su
repertorio de habilidades para movilizar todos los recursos disponibles para
lograr los objetivos del programa. De
acuerdo a Brown (1990), para servir como un agente de cambio efectivo, los
bibliotecarios deben ser “personas optimistas y entusiastas” capaces de
trabajar bien con otros, teniendo la confianza para intentar innovaciones y
probar a los colegas que los enfoques de enseñanza diferentes, sí
funcionan. Ya que la integración es una
aventura colaborativa, el bibliotecario juega un rol vital en su éxito,
primeramente, con su liderazgo, y como coordinador del programa total.
Aunque
estos pre-requisitos no son exhaustivos, proporcionan algún indicio de las
condiciones a nivel nacional y local que es probable que conduzcan al éxito.
Dada la estratégica importancia de la información, económica, política y
social, ningún país se puede permitir ignorar este factor porque su
supervivencia depende en gran parte de tener acceso y uso de información de
calidad en la toma de decisiones.
Los
gobiernos nacionales deben enfrentar las realidades de la era de la
información, examinar su impacto en la sociedad y decidir cómo responder mejor
a los cambios que demanda en todos los sectores. Con respecto a la educación y la necesidad de una ciudadanía
educada en información, los líderes nacionales deben tratar de lograr la
formulación de políticas que establezcan un marco dentro del cual los
educadores y bibliotecarios puedan trabajar en forma cooperativa para integrar
exitosamente las habilidades de información al currículum.
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