Estrategias para Fomentar el Uso de la Información en un Centro de Recursos para el Aprendizaje de una Escuela Primaria Pública

 

Lic. Liliana Cabrera

Directora

Lic. Graciela Roberts

Bibliotecóloga

Lic. Angélica Vázquez

Bibliotecóloga

Biblioteca Pedagógica Central

Montevideo, Uruguay

 

 

RESUMEN

 

A partir del Proyecto de Mejoramiento de la Calidad de la Educación Primaria en Uruguay se han organizado los Centros de Recursos para el Aprendizaje en las escuelas, los cuales han implementado una serie de estrategias para su óptima utilización. A través de experiencias concretas nos da cuenta de los avances en los hábitos de lectura de los niños y su relación con el aprendizaje.

 

 

INTRODUCCION

 

Los Centros de Recursos para el Aprendizaje en las Escuelas Públicas del Uruguay comienzan a organizarse en Montevideo en el año 1987 con el Proyecto elaborado por las maestras Inspectoras Susana Iglesias y Elena D´Angelo de Sáenz en el ámbito de la Inspección Nacional de Escuelas de Práctica.

 

A partir de 1993 con el aporte de libros y material didáctico del Proyecto de Mejoramiento de la Calidad de la Educación Primaria (MECAEP), en el marco de la Reforma de la Educación, comienza a generalizarse la organización de los C.R.A. (Centros de Recursos para el Aprendizaje)  en las Escuelas Públicas de todo el país.  En los últimos años muchos de ellos han sido proyectados por la comunidad educativa con el apoyo económico del MECAEP. (Mejoramiento de la Calidad de la Educación Primaria)

 

Con la creación de estos centros se pretende formar niños lectores, investigadores con espíritu crítico, capaces de utilizar distintos soportes de la información apoyando así su aprendizaje curricular.

 

Desde las primeras clases, jardinera (5 años) hasta 6to. año escolar (12 años) concurren al Centro con sus maestros. De esta forma ya van adquiriendo el hábito de utilización del material compartido, el comportamiento social en un ámbito diferente al del aula, tomando contacto con materiales no bibliográficos y  bibliográficos atractivos. Estos últimos son los que le van a permitir ir adquiriendo el gusto por la lectura.

 

El hecho de encontrar todo el material concentrado en un espacio físico le va a permitir a niños y docentes recuperar y manejar la información rápidamente.

 

Es muy importante que en la escuela sea satisfactoria la experiencia de utilización del CRA (encontrando la información en un clima cordial, la guía para moverse en otras bibliotecas, el manejo de distintos materiales bibliográficos y no bibliográficos, etc.) para que el niño que ingresa al liceo (13 años) sepa continuar con esta tarea en su nueva etapa de estudiante.

 

Presentamos a continuación algunas estrategias para la utilización de la información de un CRA.

 

1.      1.       Espacio Físico del Centro de Recursos para el Aprendizaje

 

La primera estrategia que destaca la importancia cultural de un CRA como lugar donde están reunidos todos los materiales didácticos que brindan información y ayuda para llevar adelante el currículum escolar, es su ubicación  en un lugar específico y accesible de la escuela.  Este debe ser criteriosamente  planeado y organizado para asegurar buena parte del éxito de la tarea. Tiene que ser un lugar mágico, acogedor para niños y maestros, donde la decoración invite a entrar y a participar, haciendo sentir cómodos a los lectores y con un mobiliario adecuado. Por ejemplo estanterías al alcance de los niños que les permita acceder a una buena colección actualizada de libros. Al hablar de ambientación nos referimos a los diferentes aspectos que conforman el espacio escolar: a) equipamiento,  b) implementación,   c) zonificación,  y d) rincones.

 

El espacio destinado al CRA así como la organización y distribución de los materiales debe poseer en sí diversos estímulos que inviten, favorezcan y lleven al niño a actuar, experimentar y construir.

 

Nos dice Mercé Torrents Bertrana en su artículo “La escuela como centro de Recursos”, en Cuadernos de Pedagogía de octubre de 1996, Nº 251 pág. 14-18: “El entorno escolar es el gran desconocido, y por tanto, el gran desaprovechado, en muchas escuelas a menudo se quejan de pocos medios... lo que no es conocido, no es usado, ni aprovechado”. Por esto consideramos importante el espacio físico para tener al alcance del niño y del maestro todo tipo de material que ayude al proceso de enseñanza aprendizaje actual.

 

 

2.      CRA Como Lugar de Encuentro y Reflexión

 

La segunda estrategia a destacar es la concepción del CRA como lugar de encuentro y reflexión donde se aprende a escuchar y ser escuchados aceptando la diversidad como forma de enriquecimiento humano, intercambiando puntos de vista diferentes, participando en la toma de decisiones con el objetivo de autoconocerse, socializarse y lograr una autonomía y con actividades que desarrollen capacidades de convivencia, autoestima, relaciones interpersonales y habilidades sociales.

 

3.      Intervención de los Niños en la organización del C.R.A.

 

El CRA puede ser un lugar propicio para aprender a ejercer una participación responsable con una intervención activa en cada paso de su creación pudiendo ser considerado como espacio propio. Debe permitir vivencias compartidas que faciliten la definición y el establecimiento de objetivos comunes conjuntamente formulados, asumiendo responsabilidades y trabajando en una tarea que es de todos y en forma placentera.

 

La colaboración de los niños (entre 9 y 12 años) en la organización del material bibliográfico, en forma sencilla y de fácil acceso para su uso pertinente, así como en la organización de otros materiales (láminas, diapositivas, casetes de video y audio, etc.), la manipulación y lectura del libro, y el descubrimiento de la información que le interesa, (ya sea porque el maestro la haya solicitado o porque le despertó el interés y el gusto por su lectura), significan en definitiva una adquisición del conocimiento por parte del niño  que construirá su aprendizaje en la resolución  diaria de problemas reales que se presentan.

 

Así por ejemplo, los alumnos de 6to año pueden ayudar al bibliotecólogo a inventariar libros. Tomando un grupo de aproximadamente treinta niños dividirlos en equipos de cinco cada uno y darles un grupo de libros para registrar en la planilla correspondiente. De esta manera pueden conocer sus partes, su contenido (autor, traductor, ilustrador, fecha de edición, tema, etc.) adquiriendo al mismo tiempo técnicas que apoyarán futuros trabajos.

 

Complementando esta actividad se puede clasificar con ellos los libros en dos grandes rubros:  recreativos e informativos.

 

Para esto el bibliotecólogo previamente debe informar a los niños sobre qué se entiende por libro de información, qué es un libro recreativo, definición de cuento, leyenda, historieta, aventuras, diccionarios, enciclopedias, atlas, etc., y mostrar un ejemplar de cada uno, así como también nombrando títulos conocidos que ellos pudieron haber manejado.

 

En una segunda instancia el bibliotecólogo procede a clasificar más específicamente usando el Sistema de Clasificación Dewey  y luego  a catalogar.

 

Para diferenciar las distintas colecciones de libros se utiliza un código de color que permitirá identificar y mantener organizada la biblioteca.

 

Como nos dice Emilia Ferreiro en su libro “Haceres Quehaceres y Deshaceres con la lengua escrita en la escuela rural”: “volver a poner un libro en su sitio, dentro de la biblioteca, es en efecto realizar comparaciones y decidir juntar los libros que se parecen. Hay que tomar en cuenta las diferencias y semejanzas. Hay que respetar un orden para que no se pierdan los libros, hay que evitar un caos en la localización.”

 

Esta organización permite también elegir el libro que le interese en el momento que lo desee, ya sea para satisfacer sus necesidades de información y estudio o recreación.

 

Organizar entonces a los alumnos para la participación en un ámbito natural para que cooperativamente se acceda rápida y fácilmente a la fuente de información y cultura estableciendo otros caminos por los cuales se puede acceder a nuevos conocimientos.

 

Una tarea amena a realizar, por ejemplo con los niños de 4to a 6to año cuyas edades oscilan entre 10 y 12 años, es elaborar carteleras de libros recomendados con aquellos que han leído y desean recomendar a sus compañeros para que ellos también los disfruten. Con esta actividad despierta el sentido crítico además del gusto por la lectura. Descubre lo que le parece bien o mal y conoce distintos autores, (en la cartelera debe citar el libro con su autor y título y hacer un pequeño resumen o frase que atraiga a otros lectores).

 

El Guardián del olvido se los

recomiendo porque es muy

interesante y divertido a la vez.

 

                               Jorge

 Verde

 
A continuación transcribimos algunos ejemplos de la Escuela Nº 107 de Montevideo realizados por algunos alumnos de 5to. año:

 

El  libro que leí con una amiga se llama Retratos,

lo escribió Julián Murguía y te cuento que es tan

lindo que me emocioné.

Ana 

Verde

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuentos de vendavalia: El payaso Orul Se los recomiendo porque es muy interesante y divertido

El libro es re lindo.

 

          Jorge

                                                                       Verde

 

Pateando lunas te la recomiendo.

Es una novela muy divertida y la escribió Roy Berocay, es uruguayo.

Está en la colección juvenil.

 

Carlos

  Verde

 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otra tarea de promoción para realizar en forma conjunta bibliotecólogo–niño sirviendo de apoyo al programa escolar, es la construcción de un archivador vertical, que permita mantener actualizada la biblioteca. Con él,  el usuario escolar toma contacto con otros soportes de la información que no son los libros: folletos, recortes de periódicos y revistas, láminas, fotocopia de artículos, materiales elaborados por otros compañeros de otros cursos para determinada asignatura, fotos, postales, etc.  El niño aprende a establecer las diferencias entre una revista, un folleto, un periódico, semanario, etc., así como seleccionar un artículo, detectar autor o autores, extensión en páginas del artículo, determinar su fuente (título de la revista), fecha de edición, etc.  y extraer la información relevante.

 

Los pasos que los niños deben seguir para seleccionar e ingresar el material al archivador vertical son:

 

·            Leer el artículo que le interesó en los soportes de información antes mencionados

·          Clasificar, es decir determinar el tema del artículo

·          Recortar y pegar en una hoja cuidando de destacar la parte seleccionada

·          Tematizar o sea asignar un epígrafe que refleje el contenido del documento. Para otorgar un epígrafe al documento se debe examinar: título, subtítulo, texto, imagen. El mismo se colocará en el reverso de la hoja.

·          Guardar en una carpeta rotulada con el epígrafe correspondiente (por ejemplo algunos de los más usados en las escuelas son: ANIMALES; BIOGRAFIAS; CIENCIAS; CUENTOS; ECOLOGIA; EDUCACION MORAL Y CIVICA; GEOGRAFIA; GEOGRAFIA – URUGUAY; HISTORIA; HISTORIA-URUGUAY; MANUALIDADES; etc.)

·          El tratamiento para  los folletos, fotos y láminas será: lectura, tematización, rotulación, colocación en la carpeta.

·          Ordenar las carpetas alfabéticamente.

 

 

Esta es una actividad interesante para hacer con los alumnos de 5to y 6to año ya que al tomar contacto con materiales que son diferentes a los libros, el niño va desarrollando habilidades que le permitan discernir, analizar, sintetizar y comprender las diferentes fuentes de información que se le presentan.

 

Para realizar la misma y siguiendo los pasos antes mencionados se les reparte por grupos folletos de distintos tipos y temas para que ellos clasifiquen. Se les da un tiempo para mirarlos, luego se hace una puesta en común y entre todos se corrige la tematización. A  continuación se les reparten revistas para que recorten los temas que más les interesen y se sigue el proceso antes indicado. Es conveniente destacar la importancia de hacer una lectura rápida del artículo para saber dónde comienza y dónde concluye para evitar de esta manera mutilar el material.

 

Se dio el caso de que  uno de los niños seleccionó un artículo y descubrió que le interesaba también lo que estaba por detrás de la hoja, como era un ejemplar único de la revista sugirió fotocopiar uno de ellos.

 

Otra forma de lograr la participación de los niños en la organización del C.R.A sería - a través de las pautas del bibliotecólogo- elaborar reglamentos de:

 

·         préstamo  de libros y distintos materiales

·         utilización de los diferentes materiales del centro

·         uso de un ambiente compartido

 

En este proceso participativo el niño aprende a solucionar problemas en forma conjunta, a respetar la opinión de los demás y a establecer pautas o reglas tendientes al cuidado de un bien que pertenece a todos.  Es por ello que la elaboración de un reglamento por parte de los niños supone una mejor interrelación entre ellos, los hace conscientes de los problemas específicos de su situación, facilita el desarrollo del lenguaje y permite organizar acciones y producir cambios. Posibilitará también el desarrollo de las potencialidades e intereses de cada uno, estimulando la cooperación, fortaleciendo la solidaridad y la  creación de un sentimiento de responsabilidad.

 

 

4.      Adiestramiento  de  Usuarios

 

Otra estrategia que facilita el acceso a la información es la realización de una visita guiada al centro –al inicio de cada año– con los niños de toda la escuela y con los docentes a los efectos de presentarles los materiales de que disponen, su organización y el funcionamiento del CRA.

 

Observar es una forma de descubrir información, por lo tanto, con esta visita lo que se pretende es que el niño y el docente se familiaricen con  la utilización de los materiales disponibles para su aprendizaje.

 

Respecto a los materiales no bibliográficos se les muestra:

 

·          ·          La videoteca con sus nuevas adquisiciones

·          ·          El televisor y el video como instrumentos de aprendizaje además de recreativo

·          ·          Equipo de audio promoviendo grabaciones musicales de calidad

·          ·          Material didáctico registrado en fichas, por título, en las cuales figuren las actividades que se pueden realizar con ellos, dejando la posibilidad de que en el año en curso maestros y niños agreguen otras.

·          ·          Dentro del material didáctico destacamos la posibilidad de realizar bibliotecólogo –docente-  alumnos juegos tales como:

a)   Puzzles, utilizando láminas de cuentos, mapas, paisajes autóctonos, etc.

b)   Barajas narrativas, las cuales permiten presentar las secuencias de un cuento que se encuentre en la biblioteca. Se recomienda utilizar cuentos cortos, atractivos, con  mucha fantasía, como por ejemplo los que integran el libro “Cuentos por teléfono” de Gianni Rodari. Este juego es para trabajar con las clases más pequeñas y despertar en ellos el gusto por la lectura de otros cuentos

c)   Distintos tipos de dominó utilizando cuentos, temas de historia, biografías,  etc.

d)   Loterías, con temas de matemáticas, geografía, historia, ciencias, etc.

 

·          Laminoteca

·          Mapoteca

·          Teatro de títeres que permite la representación de algún cuento de los que se encuentran en la biblioteca o producidos por ellos

 

La información que se brinda en estas visitas debe ser graduada desde jardinera a 6to. grado teniendo en cuenta las edades.

Es importante culminar esta actividad con la narración de un cuento que los haga disfrutar de este momento, así como hacerles saber que puede ser retomado y leído en cualquier otra ocasión. Al finalizar la visita es recomendable entregarles un folleto (que pudo haberse hecho con los alumnos de 6to año) con los principales datos que la resuman, así como también establecer un cronograma  con cada clase para la utilización del centro. Ver  anexo Nº 1.

 

Hacer extensiva estas visitas guiadas a los padres, es hacer que la comunidad sienta también al Centro de Recursos como un instrumento eficaz para el aprendizaje, y de esta manera lograr su apoyo y participación.

 

Otra estrategia importante y muchas veces desaprovechada para el uso de la información es el uso de ficheros (de autor, título y materia) o de la computadora (en las escuelas y liceos públicos recién  se está comenzando con la informatización). Esto hace que el niño aprenda a buscar un tema en distintos libros y revistas y con ello ejercer el espíritu crítico. Saber que un autor de pronto escribió más libros del que él buscaba,  o que el material que busca no está en su CRA.

 

Leer lleva a leer, seleccionar, recoger información y conocer otros autores.

 

 

5.      Promoción de la lectura a través del juego

 

Mediante los dos juegos mencionados anteriormente: la baraja narrativa y el dominó se puede guiar al niño a  tomar conocimiento de  un autor, un libro determinado ya sea de información o recreativo, investigar, identificar personajes, interpretar, comprender el texto, despertar el gusto por la lectura de otros libros, ordenar hechos de acuerdo con el criterio cronológico, etc.

Con grupos de 4to., 5to., 6to. años trabajamos con el dominó narrativo en base al cuento: “Pingüino Güino”, de la autora uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard, con los objetivos de conocer a una autora nacional contemporánea, su vida y su obra.

Desarrollo de la actividad:

 

a)      Presentación del libro, de su autora  y del cuento seleccionado

b)      Lectura del cuento, comentario y comprensión del texto

c)      Se divide el grupo en dos y se presentan las reglas del juego que son las mismas del dominó común. En lugar de relacionar números, se relacionan personajes y hechos vividos por ellos mismos. El grupo que comienza el juego, es el que tiene la ficha de Pingüino Güino, pues este es el personaje central.  Luego se continúa relacionando las fichas que tengan algo que ver con Pingüino Güino o con otros personajes que van a ir apareciendo:  Pepe, Javier, Alejandro

d)      Antes de comenzar a jugar se pide  a cada grupo que lea bien las fichas que les ha tocado. Al jugar se va recordando juntos la secuencia del cuento. Es una manera de saber cual ficha continúa y así el juego no se corta

e)      Es recomendable que el maestro y el bibliotecólogo participen en el juego dividiendo entonces las fichas entre tres grupos

f)        Gana el grupo que primero queda sin fichas. Pero en realidad ganamos todos en: aceptar  la victoria o la derrota,  jugar en grupos, expresar sentimientos y emociones, incorporar nuevos conocimientos. Ver anexo Nº 2

 

 

6.      El  video  como  fuente  de  información

 

En el CRA la videoteca no sólo debe ser considerada como instrumento de recreación sino además promoverla como fuente de información. Para esto es importante seleccionar buen material que permita a los niños  descubrir ideas, valores, mensajes, información sobre historia, geografía, ciencias, etc.

 

En la Escuela Nº 63 de Montevideo se realizó una actividad que comenzó en el CRA y luego fue continuada en las clases. Se seleccionó con la participación de las maestras un video sobre el oso panda que abarcó temas tales como su nacimiento, evolución, especie en extinción, cautiverio, ecología. Se buscó que el video fuera adecuado a todos los niveles. Se determinó un día para exhibir el mismo a cada nivel, en los días siguientes se trabajó en las clases extractando ideas de los niños según lo interpretado, estas ideas se transcribieron en una cartulina dándole forma de abanico, el cual fue expuesto en el CRA como fruto del trabajo realizado entre todos.

 

Se buscó con esta actividad ampliar la capacidad de discernimiento de los alumnos, induciéndolos a descubrir lo que quería transmitir el video, más allá de lo que concretamente se vio en la imagen proyectada.

 

 

Conclusiones

 

Muchas de estas estrategias presentadas son para apoyar a los alumnos de 6to año de manera de prepararlos para continuar con el hábito de utilización de bibliotecas  apuntando fundamentalmente a que no decaiga el nivel lector y en que sepan manejarse y utilizar información en todas las etapas de su vida.

 

Quién utilizó un CRA en su niñez en una escuela, continúa haciéndolo en la adolescencia en las bibliotecas de otros centros educativos e incluso invita a sus compañeros a participar y los guía en estos ambientes.

 

Para ello, creemos necesario destacar que el CRA debe ser utilizado desde el inicio de la etapa escolar del niño o mejor aún, desde jardinera para ir creando en él hábitos de lectura que le proporcionarán los instrumentos necesarios para facilitar su aprendizaje y su acceso a la información.

 

La lectura está relacionada con la construcción del sentido. Podemos ayudar  a niños y jóvenes a encontrar sentido a los textos ya que en ello consiste el placer por la lectura.

 

Constatamos además un mejor aprovechamiento del material bibliográfico y didáctico que refuerza las acciones recreativas, informativas y educativas.

 

La participación activa del docente junto al bibliotecólogo, es de fundamental importancia para alcanzar los objetivos trazados para el Centro de Recursos, así como también  para que estas estrategias descriptas perduren y se desarrollen en el niño.

 

Como resultado de las experiencias realizadas en nuestro país se ha podido  observar un mayor desarrollo de la autonomía de los niños acompañado por un fuerte sentimiento de responsabilidad; así como una positiva respuesta por parte de las autoridades de las escuelas  y  de su personal docente para promover  la creación de nuevos centros de recursos.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

BECERRO, Natalia; CHARRIA de Alonso, María Elvira.  Los niños investigadores y la obra documental.  Buenos Aires, Aique, 1992.  70 p.

 

CHARRIA de Gómez, María Josefa; ALONSO, María Elvira.  La biblioteca y la formación de lectores.  Bogotá, CIID, MEN, Procultura, CERLALC, 1987.  69 p. (La escuela y la formación de lectores autónomos; 3).

 

FERREIRO, Emilia.  Haceres Quehaceres y Deshaceres con la lengua escrita en la escuela rural.  México, Libros del Quirquincho, 1992.  71 p.

 

SANDRONI, Laura Constancia; MACHADO, Luis Raúl, comps.  El niño y el libro.  Guía práctica de estímulo a la lectura.  Colombia, Kapelusz, 1984. 182 p.

 

SILVEIRA, Itália Maria Falceta da.  Ensinar a pensar: uma atividade da biblioteca escolar.  Revista de Biblioteconomía & Comunicación., Porto Alegre, (7):9-30, Jan/Dez, 1996.   

 

SPINK, John.  Niños lectores: un estudio.  Madrid, Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1990. 172 p.

 

VALVERDE Ogallar, Pedro; CARRASCO García, Eugenio; MUÑOZ Aguirre, Juan Manuel.  La biblioteca, un centro clave de documentación escolar.  Organización, dinamización y recursos.  Madrid, Narcea, 1997. 268 p.

 

 

 

 

ANEXO   1

 

Folleto  de  visita  guiada  al  CRA

 


 

Administración Nacional de Educación

Consejo de Educación Primaria

 

Las Escuelas Nº 31 y 133

 

“Grupo Escolar José Pedro Varela”

 

Los invitan a conocer su

 

“CENTRO DE RECURSOS PARA EL APRENDIZAJE”

 

 

 

 

 

 

Enséñame a recorrer el camino, pero déjame transitarlo solo.

No me prives del placer reposado del descubrimiento.

El CRA, es el lugar adecuado para ello.

 

Nuestro centro de recursos para el aprendizaje (CRA) es:

 

Una agradable sala de lectura en la que puedo hallar libros recreativos e instructivos.

 

Un lugar que reúne diversos materiales de consulta:

 

. diarios - revistas

. periódicos – diccionarios

. enciclopedias – atlas

. libros

 

Un banco que contiene diversos materiales:

 

. teatro de títeres

. bloques lógicos

. regletas – láminas

. cassettes – microscopios

. Proyectores. diapositivas

. juegos didácticos y . . .

. mucho más

 

Una sala de proyección de:

-          -          Láminas

-          -          Diapositivas

-          -          Películas

 

Y...

 

Rincón

-          -          audición musical

-          -          expresión corporal

 

Pero especialmente es un ambiente de trabajo estructurado y cálido en el que se puede:

 

-          -          jugar

-          -          observar

-          -          investigar

-          -          construir

-          -          trabajar en equipos

-          -          expresarse y crecer en libertad


 

 

ANEXO  2

 

” PINGÜINO    GÜINO “

Autora: Sylvia Puentes de Oyenard

 

Uno, dos tres,  Plaf!  Splash!

- Muy bien, hijo, lo has logrado

Después de un acrobático salto de dos metros de altura, Pingüino Güino ya está de nuevo sobre el hielo. Su papá se siente orgulloso, porque su hijo aprende con rapidez todos los movimientos que ha de necesitar para defenderse en la vida.

 

- Vamos! le dice, ahora no camines con torpeza. Tienes que aprender a ser veloz para escapar de nuestros enemigos. Ven, pon  tu pancita en el suelo y rema con las aletas. Así,  bravo! Lo ves eres como un trineo que se desliza sobre el hielo.

 

Mientras Papá Pingüino adiestra a su hijo, piensa cuánto desearon ese hijo con Mamá Pingüina, primero cuidar los huevos, luego protegerlos del frío y del viento que golpeaba con sus brazotes. Permanecían por turno junto a los huevos hasta que después de 31 días ... dos pingüinos prendieron su mirada sobre aquel asombro de nieve y blancura! ¡Cómo retozaba cuando le brindaban las primeras comidas con insectos, cangrejos y pescaditos de las inmediaciones! Por suerte, a pesar de la temperatura tan baja la Antártida siempre se caracterizó por ser una zona rica en variedad de animales. Pero Papá Pingüino se distrajo con estos pensamientos, Pingüino Güino, que ya creía haber aprendido todo lo necesario, se había lanzado al agua nuevamente sin preocupación alguna.

 

Una orca, enorme y azul, probablemente escapada del Mar del Norte, divisó al pequeño y se lanzó en su busca. Pingüino Güino advirtió el peligro y comenzó a nadar con toda la fuerza de su osadía. “Las orcas no andan solas”, pensaba, “tal vez sea un grupo  y son capaces de vencer a los mismísimos tiburones. ¡Todos sucumben entre sus afilados dientes!”. El sudor se confundía entre el plumaje de Pingüino Güino que ¡por fin! observó unos bloques de hielo entre los que se escondió, ya jadeante. Pasó un largo rato antes de que se atreviera a mirar otra vez hacia el mar y, cuando lo hizo e intentó el regreso a su casa, no pudo encontrar el camino.

 

Con hambre y cansancio se durmió sin darse cuenta que ese trozo de hielo se desprendía del resto y comenzaba un viaje por alta mar. Pasó frente a los destacamentos de los científicos, debajo de los satélites que informan los fenómenos meteorológicos, junto a cantidad de témpanos, pero cuando despertó ya nada podía hacer. Sólo pensaba: “Quizás crean que soy un meteorito y vengan a buscarme para comenzar los estudios. Papá me contó que hace tiempo cayeron dos meteoritos en la zona y todos querían saber si eran de Marte o de la Luna.  Voy a permanecer bien quieto para que me confundan.” Pero nadie divisó a Pingüino Güino, que sólo pudo tocar tierra en unas de las islas del Sur, adonde abordó un ballenero, con la idea de que emprendería viaje rumbo a su hogar.

 

Pero a medida que iban transcurriendo los días vio que hacía más y más calor. “Estamos yendo hacia el Norte”, pensó. “En la primera playa que divise, me bajaré. Quiero volver junto a mis padres”. Así fue, frente a la costa uruguaya se tiró al agua y nadó hasta la playa Carrasco, en la que Alejandro, Pepe y Javier lo encontraron. Las autoridades, al enterarse del hecho, dispusieron su inmediato traslado al zoológico y allí concurrían sus amiguitos tarde a tarde, para acompañarlo y brindarle afecto. Sin embargo, cada día lo veían más triste, sin ganas de jugar o entretenerse. Pensaron que Pingüino Güino extrañaba su medio habitual y su familia y resolvieron devolverlo a su región.

 

Con gran entusiasmo y ansiedad averiguaron todo lo necesario sobre el movimiento de los barcos y planificaron su acción El día que encontraron un carguero que partía hacia la Antártida pusieron su plan en marcha, lograron burlar la vigilancia del cuidador del zoo, pusieron a Pingüino Güino en una bolsa que Pepe y Javier tiraron sobre una de las rejas y que Alejandro recibió desde la vereda. Desde allí se dirigieron al puerto y luego de largas, larguísimas deliberaciones lograron convencer a un marinero para que subiera a bordo a Pingüino Güino y lo desembarcara lo más cerca posible de su casa.

 

Antes de entregarlo, acariciaron largamente a su amigo que, como si comprendiera los miraba agradecido, Alejandro, Pepe y Javier gritaban desde la orilla: ¡Feliz viaje!

 

Nadie supo cómo ni cuando desapareció Pingüino Güino del zoo, sólo tres niños y un marinero, que ya estaban lejos. Cuando  pasaron la noticia por televisión, Pepe, Javier y Alejandro sonreían felices.

 

Fuente: 1er Seminario Internacional de Bibliotecarios Escolares. Santiago: Programa Mece Media, Ministerio de Educación, 1999.


 

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