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ORIENTACIONES METODOLÓGICAS PARA EL USO DE LA BIBLIOTECA
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La
biblioteca debe convertirse en un recurso didáctico imprescindible en
cualquier nivel educativo, bien utilizada puede llegar a ser un
excelente instrumento motivador, formativo e informativo. En
Educación Infantil debemos acostumbrar a los niños y niñas a buscar
la información que necesitan en diferentes lugares y personas (profesor
o profesora, padres, libros, vídeos, revistas, periódicos,
carteles...). La
biblioteca es un lugar donde el niño/a puede encontrar diversas fuentes
de información, especialmente los libros. En Educación Infantil los niños
y niñas pueden subir a ver libros sobre el tema que estén estudiando
siguiendo distintas estrategias: -
Preguntar
a la bibliotecario/a dónde pueden encontrar una información concreta. -
Ver
libros sobre un tema (previamente colocados en expositores o sobre las
mesas). El profesor o profesora puede pedirles que enseñen lo que más
les ha llamado la atención, leer alguna información que le parezca
interesante, contar un cuento sobre el tema, pedirles que dibujen lo que
más les haya gustado para realizar luego un libro con todos los
dibujos. La
forma de trabajar en el Primer Ciclo de Primaria será similar. Si la
biblioteca está ordenada según la CDU, pueden en algunas ocasiones
buscar ellos mismos los libros, después de haber realizado una formación
de usuarios de acuerdo a su nivel. Durante
el segundo curso pueden completar ya fichas, buscando los datos en los
libros, o realizar trabajos muy simples con aquello que han querido
averiguar, sin guión previo, simplemente anotando en un folio la
información puntual que han obtenido. En
el Segundo Ciclo de Primaria se puede seguir trabajando el completar
fichas buscando la información, también se pueden realizar ficheros
temáticos. En
este ciclo se puede comenzar la realización de trabajos siguiendo un
guión y facilitando el profesor o profesora la bibliografía necesaria.
Es
imprescindible que el profesor o profesora facilite un esquema o guión
claro de la información que debe buscar el alumno; no es suficiente dar
un título y debe siempre facilitar y guiar la búsqueda, asegurándose
de que existen los suficientes soportes de información (libros,
revistas, periódicos, vídeos, láminas...) como para que el niño/a
pueda encontrar lo que se le ha pedido que busque o lo que desea conocer
siguiendo su propia curiosidad. El
no tener en cuenta esto puede llevar a que los alumno/as se frustren y
no recurran a la biblioteca porque no encontraron allí la información
que necesitaban. En
el Tercer Ciclo de Primaria se seguirá trabajando en este sentido,
dejando cada vez más autonomía al alumno en la búsqueda de la
información pero sin dejar de facilitarle un esquema claro del trabajo
que debe realizar. No
olvidaremos formar a nuestros alumnos y alumnas en las técnicas del
resumen y del tratamiento de la información para que no se conviertan
en meros copiadores de textos, igualmente les formaremos en la
presentación de los trabajos (lenguaje claro y preciso, buena ortografía,
portada, introducción, índices). La
utilización de la biblioteca del centro o de la biblioteca de aula no
debe ser algo puntual para un solo tema, en todos los temas pueden
utilizarse otros libros distintos al libro de texto, si es posible
subiendo con los alumnos y alumnas a la biblioteca, o por lo menos
introduciendo el profesor o profesora los libros en el aula como
procedentes de la biblioteca. A
continuación exponemos algunos textos que nos parecen interesantes
tomados de los materiales facilitados en los cursos de formación del
profesorado que se llevaron a cabo con el programa de creación de
bibliotecas de aula de la Comunidad de Madrid.
Es
corriente ver que los alumnos y alumnas, ante un trabajo que se les ha
encomendado, acuden a la biblioteca (en el mejor de los casos), en busca
de una enciclopedia temática o alfabética para copiar la información
que allí encuentran. Esto no es suficiente. Al
comenzar el trabajo sobre un tema (propuesto o elegido) se inicia un
proyecto de investigación. Se parte de unos conocimientos previos, que
son los recibidos en el aprendizaje escolar. En
primer lugar es preciso recopilar la información que sea posible y
establecer un esquema de trabajo que se irá modificando a medida que éste
se desarrolla. Suponiendo
que los alumnos y alumnas saben desenvolverse en la biblioteca, deben
buscar la información que necesitan para elaborar su trabajo en el
siguiente orden: 1-
Enciclopedias y diccionarios. 2-
Manuales. 3-
Monografías sobre el tema a tratar. 4-
Publicaciones periódicas. 5-
Dossieres, si existen en la biblioteca. 6-
En algunos trabajos, sobre todo literarios, pueden ser
interesantes los prólogos y notas de los textos a comentar. Si
el profesor o profesora ha dado una bibliografía, ésta se buscará en
los catálogos o en los estantes. Para
saber si un libro interesa el alumno debe: 1.
Mirar los índices. 2.
Leer la introducción o el prólogo. 3.
Comprobar la fecha de publicación.
Una
vez recopilados los materiales y ordenados, llega la hora de la verdad:
el momento de dar forma al resultado de la investigación. Veamos los
pasos que es recomendable seguir. -
Se
coloca el título en primer lugar. Si hay subtítulo éste es el que
verdaderamente define el contenido del trabajo. -
Agradecimientos.
Si queremos hacer constar las personas que nos han ayudado de alguna
manera a elaborar el trabajo. -
Índice.
La operación de rotular los distintos capítulos se complementa con la
decimalización, es decir, numerarlos con un conjunto de cifras que nos
indican la relación entre los fragmentos. Los grandes capítulos tienen
una sola cifra y a medida que se subdividen se van añadiendo otras.
Este medio de estructuración tiene, sobre otros, la ventaja de indicar
de una manera muy sencilla la relación entre todos los apartados y,
además, nos permite establecer en cada capítulo las divisiones que se
deseen. -
Puede
haber otros índices: alfabéticos, de ilustraciones, etc., que se
suelen colocar al final. -
Introducción.
Es un comentario del índice. -
Estudio.
Es el cuerpo de la obra. Ha de dividirse en las partes, capítulos y
apartados que se han indicado en el índice. -
Conclusión.
Se sintetizan las ideas expuestas. -
Bibliografía.
Por orden alfabético de autores. -
Apéndices
documentales: planos, fotos, dibujos... Citar
a los autores que nos han aportado algo en un rasgo de honradez
intelectual. Pero no debemos atribuir a un investigador una noticia que
es de dominio público. El texto de las citas debe diferenciarse
claramente del nuestro (entrecomillado, cambio de letra o de impresión
de tinta). Un
trabajo debe tener referencias internas. De cuando en cuando se habla de
algo que ya se ha tratado anteriormente y se envía, entre paréntesis,
a los números de dicho capítulo o apartado. Las
referencias bibliográficas deben redactarse de la siguiente manera:
autor, título, número de edición, editorial, lugar, año y página.
El
lenguaje científico tiene unos rasgos peculiares que lo separan de la
lengua común, no se persigue la belleza o la complejidad sino la
sencillez y la exactitud, se expresa el pensamiento de la forma más
clara y concisa. Algunas
normas para la redacción: -
Las
frases breves y claras son mucho más bellas y expresivas que las
parrafadas largas. -
No se
debe abusar del gerundio, sólo se debe emplear cuando la acción que
expresa es simultánea a la del verbo principal y el sujeto de ambos es
el mismo. -
Los
barbarismos o palabras extranjeras que se usan en una lengua, antes de
usarlos, se debe pensar si existe una palabra patrimonial que los pueda
sustituir. Si no disponemos de ella, se usará el barbarismo más fácilmente
comprensible y, si es ya familiar, se escribirá con ortografía española. -
No se
debe abusar de las conjunciones. -
Se debe
procurar evitar los pronombres personales, recurriendo a expresiones más
impersonales: “se puede concluir que; parece seguro que; al llegar a
este punto se podría decir que...” -
Se debe
corregir el trabajo hasta llegar a la redacción final.
Un
trabajo debe presentarse siempre mecanografiado, con el objeto de
facilitar la lectura. Es importante dejar márgenes a los lados, arriba
y abajo. El margen izquierdo debe ser de unos 4 cm. El derecho , 2 o 3
cm. El superior, 3 o 4 cm. El inferior será de 2 o 3 cm. Entre
párrafo y párrafo es costumbre dejar un espacio mayor que entre línea
y línea. También es costumbre recomendable sangrar la primera línea
de cada párrafo. Las
páginas deben ir numeradas, así será más fácil buscar una información. Por
pequeño que sea el trabajo no se debe olvidar ponerle una portada con
el nombre del alumno, título, curso y nombre del profesor o profesora a
quien va dirigido.
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