REPRETEL

 

REPRESENTACIONES TELEVISIVAS DE COSTA RICA

 

 

Empresa que controla la mayoría de los canales de televisión de Costa Rica, y hace pocos días compró el Grupo Monumental de radio, lo cual le permite un dominio amplio de los medios de comunicación de masa. Debe recordarse que el Grupo Monumental, perteneció al Grupo SAMA, controlado por Oscar Arias Sánchez. En palabras del Dr. Oscar Aguilar Bulgarelli, ex Director del SINART (Canal 13),  en el 2003, los canales de Repretel generaron ¢20.793 millones, en pautas publicitarias, representando un 46.15% del mercado. 

 

Pero, hay una pregunta al aire ¿De quién es REPRETEL y a quiénes representa? Pues, la figura pública de la empresa en Costa Rica es el Sr. Fernando Contreras, hermano de la ex Diputada Rina Contreras, del Partido Unidad Social Cristiana, pero no se sabe quién es el jefe del Sr. Contreras.

 

Después de un análisis exhaustivo, que incluyó una investigación en Chile, México y Costa Rica, se pudo determinar el nombre del oculto personaje. A continuación la historia:

 

Desde 1978, rige en Costa Rica determina la “Ley que regula la explotación de los medios de difusión y agencias de publicidad”, la cual señalaba en su artículo 2: “que los medios de difusión y agencias de publicidad únicamente podrían ser explotados por costarricenses o bien por personas naturalizadas con no menos de diez años de residencia en el país, después de haber adquirido la nacionalidad".

 

Pero, en 1992, la empresa Canada Limited, a través de Carlos José y José Manuel Gutiérrez presentó un recurso de inconstitucionalidad ante la Sala IV. Gracias a eso, los magistrados declaran inconstitucional al artículo 2 de la ley y abren la puerta para la entrada de cualquier clase de extranjeros a los medios de comunicación nacional. Esto coincidió con la reunión que celebraría Calderón Fournier con empresarios mexicanos, en especial, con Carlos Hank González, para la entrada agresiva de capitales a partir de la entrada en vigencia del TLC entre Costa Rica y México.

 

Después de la entrada en vigor del TLC, Telecentro Canal 6, entre otras televisoras pasaron a denominarse REPRETEL. Por arte de magia, esta empresa compró todo lo que se le puso al frente y nunca se puso en duda la procedencia de los recursos. Entre sus compras, estuvo Multivisión de Costa Rica, canal 4, canal 11, canal 9… Desde entonces, se ha visto un estilo muy particular para hacer televisión, por parte de esta compañía. Monopolizó la utilización de programas mexicanos de Televisa y TV Azteca, en especial los de alta audiencia. Poco después, usó programas de bajo contenido social, como A Todo Dar y Laura en América, los cuales representaron altas ventas, pero cero calidad… También, innovó en una política monopólica, al dejarse la exclusividad de los mundiales de fútbol, dejando a Teletica fuera de la jugada…

 

El actuar de esa empresa, me lleva a cuestionar ¿Quién es su dueño? Existe una larga respuesta, su dueño es:

 

Remigio Ángel González González

 

 

 

Y ¿Quién es Remigio?

 

Las características del negocio de Ángel González son todo un misterio, tanto como su propia figura. Por algo lo han apodado “el fantasma”. De hecho, no existe una cifra exacta de cuántos canales, señales de radio o negocios relacionados, posee este empresario mexicano. Los medios de comunicación de Latinoamérica entregan números aproximados o tajantemente dispares: se han publicado cifras de 30, 27, 20, e incluso más de 40 estaciones televisivas.

 

Nació hace 61 años en Monterrey, al norte de México, se describe como un conservador y se autodenomina “un Robin Hood que paga impuestos”. Tiene casas en Miami, Nueva Orleáns, Ciudad de México y Ciudad de Guatemala. Sobre su apodo de “el fantasma” hay dos versiones muy distintas entre sí. La primera, se basa sobre el constante rechazo de este empresario a las entrevistas y las fotografías, tanto así que no hay fotos del empresario (la que les muestro en cortesía del Diario El Mercurio de Chile). La segunda versión, tiene que ver más con rumores nunca probados, pero que recorren con fuerza en toda América: “lo acusan de haber obtenido parte de su fortuna por lavado de dinero, de su forma de adquirir propiedades sin utilizar su nombre, de sus acusaciones por monopolio, de influir directamente en el gobierno guatemalteco, hasta de haber estado en prisión en 1985 por compras irregulares de materiales televisivos”. El hecho concreto es que él nunca ha salido al paso para desmentir una a una las acusaciones. Sólo se contabilizan dos entrevistas para medios escritos americanos: El Mercurio de Chile, en 2004 por el asunto de la compra fallida de Canal 13, y en 2003 a Naples Daily News.

 

En consulta hecha con periodistas de varios países, he encontrado el mismo patrón de conducta de los empleados de Remigio Ángel González: “sus empleados cercanos forman un férreo y fiel círculo de hierro, en donde no sale palabra sobre su jefe”. En el caso de Costa Rica, es notorio que los periodistas de REPRETEL y Fernando Contreras cumplen eso.

 

 

 

En datos duros: González posee cuatro estaciones televisivas (3, 7, 11 y 13) en Guatemala, en Nicaragua es dueño del canal 10, socio mayoritario del 4 y participa en la programación del 12. En Perú está presente con ATV y la señal 13 (en disputa), en Paraguay con 9, en Ecuador es propietario de dos estaciones, en Costa Rica tiene tres señales bajo el nombre de Repretel, en Chile compró Red TV. Sin embargo, su poder e influencia en los medios de comunicación latinoamericanos no es un secreto para nadie a estas alturas.

 

Pero, ésta es su historia.

 

El seudo empresario comenzó a construir su imperio en Guatemala en 1981, cuando compró su primer canal, allí también conoció a su esposa (de apellido Rabbé) y ahí se denuncian las primeras “irregularidades”. En 1985 se dice que aportó toda la inversión publicitaria en televisión al candidato a la presidencia Vinicio Cerezo por sus lazos de amistad, quien salió elegido y que le habría pagado con más frecuencias para radio y televisión. También en Perú tuvo una pugna por la propiedad de una canal de televisión.

 

Su historial en Guatemala es negro. En 1988, el Telenoticiero “Siete Días”, de Guatemala, transmitido por Canal 7, fue forzado al cierre. El director de ese medio, Gonzalo Marroquín Godoy, denunció que recibía fuertes presiones para censurar toda información que perjudicara al entonces alcalde Álvaro Arzú. Marroquín pidió al Congreso de la República la modificación de la Ley de Radiocomunicaciones para impedir que los extranjeros controlaran los medios de comunicación y ofrecer en subasta pública la adquisición de acciones por parte de guatemaltecos. La bancada mayoritaria de la Democracia Cristiana rechazó la solicitud. En Guatemala, González se convirtió en el hombre fuerte de la televisión guatemalteca, sin encontrar con mayores obstáculos políticos, a pesar de que la legislación prohibía a extranjeros la adquisición de medios de comunicación. A finales de los años noventa, González controlaba todos los canales de televisión de cobertura nacional incluyendo los noticieros. Igualmente se adueñó de 22 frecuencias de radio, entre ellas, la única radio puramente informativa del país, Radio Sonora.

 

La forma de operar de González, es mantener buenas relaciones con el gobierno de turno. Ordena en los telenoticieros un trato favorable a los candidatos presidenciales con más posibilidades de ganar y les ofrece condiciones especiales para la propaganda política, de forma que ninguna campaña electoral pueda funcionar sin el apoyo de González. Si el presidente de turno se mostraba descontento por la emisión de informaciones perjudiciales para el gobierno, González se encargaba de suprimir estas informaciones. Este mecanismo se ha vuelto casi rutinario en algunas redacciones (el caso de noticias REPRETEL es evidente…).

 

Durante la campaña presidencial de 1999,  González puso todo el poder de su monopolio a favor de la candidatura del probable vencedor, Alfonso Portillo, donando probadamente la mayoría de sus publicidades. En compensación, de acuerdo con interpretaciones de la prensa local, el cuñado y asesor legal de González, Luis Rabbé, fue nombrado ministro de comunicaciones e infraestructura, encargado de la tarea de regular la operación de los canales de su cuñado. Rabbé fue despedido en junio de 2001, tras que el congreso probara maniobras corruptas de su parte. A pesar del compromiso del presidente Portillo de licitar dos frecuencias de televisión de propiedad del Estado, el monopolio de González permanece intacto.

 

En febrero del 2001, la prensa guatemalteca publicó evidencias de la corrupción del ex Ministro de Comunicaciones y Obras Públicas, Luis Rabbé, cuñado de Ángel González, dueño de canales de televisión. Denunció que “gracias a este vínculo familiar, llegó sin ningún tipo de experiencia a ser director de un noticiero televisivo. En ese mismo año comenzamos a investigar y nos dimos cuenta que este señor había creado una serie de empresas fantasmas, empresas de papel, que las había pagado en efectivo. Las empresas resultaron ser totalmente fantasmas, y lo pudimos comprobar cuando fuimos a rastrear las direcciones. Los representantes legales no existían. Se pagaron aproximadamente $100 millones a estas empresas fantasmas. Fuente: libertad de prensa). Las acusaciones no sólo quedaron ahí. Se menciona que tiene canales de televisión en Venezuela y Perú; en donde estuvo involucrado con el régimen de Fujimori y de Montesinos. En Guatemala,  se renuevan las concesiones cada cierto tiempo y “comprando voluntades políticas este señor ha llegado a tener un monopolio de televisión, que realmente ha sido un arma espectacular para los gobernantes de turno, para desprestigiar a la prensa”.

 

Así se refieren en la ACNUR, órgano de la ONU sobre González y su intervención en Guatemala:

 

 

Existe una gran concentración de la propiedad de los medios en Guatemala. El magnate de medios Remigio Ángel González, de origen mexicano, controla los medios audiovisuales. A través de empresas pantalla, González es dueño de los cuatro canales de televisión abierta, lo cual viola las cláusulas constitucionales que no permiten los monopolios ni la propiedad de medios en manos de extranjeros. González, quien también posee una de las principales cadenas radiales, ejerce una enorme influencia sobre los políticos guatemaltecos. Según versiones de la prensa local, González es tan poderoso que los candidatos políticos a menudo buscan asegurar su avalantes de las elecciones porque saben que él controla todos los canales de televisión y puede decidir cuánto espacio recibirán en los medios.

 

 

Desde Guatemala, ha construido un imperio que, en promedio, comprendería más de 30 estaciones televisivas, sin contar las más de 70 señales de radio, cines, restaurantes, acciones en tiendas de departamentos y distribuidoras de material envasado. Hoy maneja su señorío comunicacional desde una oficina de un edifico en Miami. En ese espacio sólo lo acompañan cinco secretarias que gozan de la total confianza de González. Nada de grandes construcciones ni burocracias. Los ejecutivos de sus canales en el mundo acceden a hablar directamente con él en cualquier momento del día, tal como lo hace Fernando Contreras desde Costa Rica.

 

En una publicación del diario estadounidense, Naples Daily News, fechada en el 9 de junio de 2002, se estima que el valor neto del patrimonio de González es de US$350 millones. En ese mismo artículo, “el fantasma” es entrevistado telefónicamente por el periodista Will Weissert, de la Associated Press, sobre sus negocios en Latinoamérica. Allí, el seudo empresario declaró que éste es sólo el comienzo para su holding y que “dentro de los próximos 10 años controlaremos tres estaciones más por año”. Además, Will Weissert afirma que el estilo de González no es interesarse en adquirir la propiedad más grande de la región, sino que prefiere comprar canales pequeños, de esta forma un día llegará a “controlar más estaciones televisivas que cualquiera”.

 

Su forma de operar.

 

González tiene delineado un estilo único en todo su conglomerado de canales: el broadcasting, es decir, la compra y venta de películas. “La proporción entre programación propia y envasada varía según el canal. Puede ser de 40 y 60 ó 30 y 70, pero siempre el enfoque central va por el tema de las películas”, afirmó Marcelo Sandoval. La figura de González es influyente en el mercado de las comunicaciones gracias a su estrategia de negocios; tiene una relación directa con los ejecutivos de los principales estudios de hollywoodenses, visita las ferias televisivas más importantes del mundo (donde se negocia el material) y compra importantes paquetes para su conglomerado. Por ende, es el distribuidor “estrella” de la región, teniendo la posibilidad de adquirir los estrenos más taquilleros. ¿El precio? $12 mil millones por título, con una de deuda a 10 años. Pero al venderlos y exhibirlos en sus numerosos canales al mismo tiempo le hace ahorrar muchos costos. De hecho, Ángel González no registra ninguna deuda en el sistema bancario.

 

Luego de adquirir las producciones, entran a la cancha los diferentes ejecutivos de cada canal. Ellos eligen de esos paquetes lo que mejor se acomoda a la idiosincrasia de cada país y, directamente junto a González, delinean la programación de los estrenos en los horarios prime (alta audiencia). ¿Por qué? Por que en ese periodo se concentra el 70% de los auspicios. Por ejemplo en el caso de Repretel: VIP Brother.

 

El peligroso Remigio.

 

Sin lugar a dudas, el seudo empresario González es un personaje tremendamente interesante. Como saben, vivo en México, por lo tanto, he buscado información sobre él en las Cámaras empresariales de México, con periodistas mexicanos, con personas del área empresarial y nadie lo conoce… Definitivamente, es un fantasma. Son de esos millonarios que nadie sabe explicar de dónde obtuvieron su fortuna. Para mí, es extraño que en México no tuviera ni una tienda de ropa y que luego, de la noche a la mañana, aparezca como el gran “empresario”.

 

Para quienes hemos estudiado el narcotráfico en México y América Latina, no nos sorprende este tipo de “empresarios”. Y es que existe una conexión entre el narco entre Costa Rica, Guatemala y México. Recuerdo, que el mayor narco mexicano, opera en éstos tres países y no ha sido capturado porque las autoridades de los países centroamericanos están ligadas con el narco. Definitivamente, el Sr. González sabe muy bien como manipular a la sociedad a través de programas chatarra y pagando la corrupción de los políticos. No tengo ninguna duda, de que la clase política costarricense está en su juego y el patrón de dominio vía empresas pantalla, es todo una táctica del gobierno y los defensores del TLC con Estados Unidos.

 

El monopolio de la verdad es peligroso, y el monopolio de González, ha sido objeto de críticas de la OEA y de la Sociedad Interamericana de Prensa. Por lo tanto, insto a los costarricenses a no confiar en las producciones de REPRETEL, ya sean noticiarios, programas, etc. Considero penoso, que nuestros periodistas, vendan su credibilidad al mejor postor… En realidad, a esos, no se les puede llamar periodistas…

 

Profundizando un poco más, encontré una conexión interesante. La entrada de capitales de González, ha estado relacionada con las operaciones de Televisora Azteca de México. Por ejemplo, en Costa Rica, en un principio canal 4 era de TV Azteca, luego pasó a ser de REPRETEL. En otros países, sucedieron cosas parecidas, incluso en Chile. Conociendo del tema, tengo la impresión de que es una compra ficticia, para dar el espejismo de una supuesta competencia entre televisoras, cosa que es muy común en México, sobre todo la forma en cómo Salinas Pliego y González han usado, en el pasado, las señales de sus canales de televisión para beneficio propio o de sus intereses. En otro aspecto, me llama la atención que el Sr. González no tenga televisoras en Estados Unidos, lo cual me parece muy extraño… Además, eso de esconderse de la prensa y de las cámaras, me llevan a pensar de que es un hombre que opera en las sombras: “golpea a traición, con matonismos, con corrupción e impunidad”.

 

Las hipótesis son varias. Es posible que Remigio Ángel González González sea un prestanombre de alguien más. Y buscando, la forma de operar, de negociar favores políticos a cambio de campañas publicitarias en TV y otras características más, encuentro una conexión entre él y Ricardo Salinas Pliego el dueño de TV Azteca.  Debido a que la Comisión de Valores de Estados Unidos, encontró culpable a Salinas Pliego de delitos financieros, por sacar 107 millones de dólares de TV Azteca sin pagar impuestos y sin rendir cuentas a sus accionistas minoritarios, lo que le costó que su empresa saliera de la Bolsa de Nueva York y además unos 10 millones de dólares en multas. Por lo tanto, su empresa está bien “revisadita” en los Estados Unidos, por la costumbre de robar el dinero de sus accionistas y de simular perdidas para evadir impuestos.

 

En México, el caso debió de haber costado muchos sobornos, ya que, fue exonerado de todos los cargos, gracias a miles de comerciales y notas a favor de la pareja presidencial. Y es que esa forma de operar a través de los canales de TV, para obtener favores e impunidad, es muy mexicana. La falta de información en torno al caso hace pensar a más de un analista que el gobierno del presidente Vicente Fox negoció la acusación con Salinas Pliego a fin de evitar una confrontación con el empresario de la televisión, uno de los hombres más poderosos e influyentes del país y cuya fortuna está valuada en 2,600 millones de dólares, de acuerdo a la revista de negocios estadounidense Forbes.

 

La columnista política Denise Dresser describió a Salinas Pliego “como la versión mexicana de los oligarcas rusos, esos que doblegan al Estado; esos que se sienten por encima de la ley y por encima del gobierno que los creo”, en el Periódico Reforma.

 

A Ricardo Salinas Pliego se le adjudicó la televisora IMEVISION, hoy TV Azteca, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988 – 1994). Esa operación fue criticada porque “hubo una manipulación”. La compra de la televisora, en 1993, fue por 669 millones de dólares, de los cuales 29.8 millones de dólares, fueron de un “préstamo” de Raúl Salinas de Gortari, investigado en Francia y México por lavado de dólares, a través de cuentas bancarias en Panamá e Islas Caimán.

 

El último caso de uso de los medios de comunicación como arma política, fue cuando Salinas Pliego en cooperación con Emilio Azcárraga, promovieron la aprobación en el 2006, de la denominada Ley Televisa en donde se les otorgan beneficios para mantener un oligopolio en México, marginando la intervención del Estado y representando una claudicación del compromiso social del poder político frente a los privilegios del poder mediático.

 

 

 

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