INDUBIO PRO REO Y BENEFICIO DE LA DUDA PARA EL PODER JUDICIAL SOBRE EL CASO LA PENCA
La impunidad es la madre del encubrimiento, el dolor
la hija de la víctima y el silencio el hermano de la indignación… Es por esta
razón que lanzamos desde los micrófonos de radio Columbia
un nuevo misil al Poder Judicial para que se sonroje ante la opinión pública y
se descubra su inoperancia con respecto a su recurrente conducta de indolencia
ante la tragedia ajena.
Han pasado 22 años y 8 meses desde que una bomba
explosionó durante una conferencia de prensa
convocada por el ex comandante Eden Pastora
Gómez en la localidad de la Penca,
jurisdicción de Nicaragua donde murieron tres comunicadores y resultaron más de
una veintena de heridos , uno de ellos fallecido años después : el periodista
costarricense- guatemalteco Roberto Cruz Sandoval.
La fatídica noche del 30 de mayo de 1984 se convirtió
de repente en el peor de los lunares del
periodismo costarricense, pero además en la vergüenza de la manipulación
política y la ocultación descarada.
El juego político de los gobiernos de la época se
asoció tenebrosamente a un Poder Judicial que cubrió con un manto oscuro
el caso, cedió ante presiones y permitió telarañas en los expedientes, a tal
punto que casi 23 años después sólo han hecho escasas indagaciones sin traer a
cuentas a los actores principales de tan salvaje acto.
La actitud sórdida de las autoridades no han podido
silenciar a los valientes periodistas sobrevivientes de la Penca ni impedir la
solidaridad de quienes ven con horror la
desidia y flojedad de un sistema aparentemente complaciente ,
sometido a los más bajos apetitos e instintos sanguinarios.
El 3 de mayo de 2006 el Poder Judicial dió
las muestras más claras de una doble moral
al organizar un Foro que conmemoraba el día de La Libertad de Expresión
, pero desafortunadamente nadie dió la cara para
rendir un informe sobre el estado del atentado de La Penca.
Gravita la duda si existe avance en las
investigaciones porque las buenas intenciones no son suficentes
para reparar el daño al periodismo costarricense, pero más aún a las víctimas
que han tenido el sinsabor de lidiar con el ocultamiento a la verdad.
Vamos a otorgarle un beneficio de la duda y un indubio pro reo al Poder Judicial luego de la reunión
sostenida entre la fiscal Alejandra Arce y un grupo de
sobrevivientes de La Penca el martes 12 de diciembre de 2006 cuando se habló de
“adelanto en las pesquisas y grandes expectativas de investigaciones en Estados
Unidos y Argentina”, pero sepan que el cronómetro de la justicia está corriendo
y que la pluma está en ristre ante cualquier maniobra encubridora.
Aquí también deben actuar de inmediato la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos y la Sociedad Interamericana de Prensa,
porque no es posible que los discursos de ambas instituciones se queden en
grandes hoteles, entre el tintineo de copas de vino,viandas y manjares.
Esas víctimas
que perdieron sus facultades para oir, hablar,
caminar, escribir y movilizarse , ellos son seres
humanos taciturnos que se mueven entre el dolor , la indignación, la burla y la
tragedia.
Para
ellos no hay respuestas todavía, conforman una legión como de títeres movidos a su antojo por el
poder político, los grandes intereses, ellos divagan de un lado a otro y el
silencio es su funesta compañía….
El 23 de febrero de 2003, hace cuatro años, murió el
último de los sobrevivientes bizarros, un hombre que vivió los horrores del vil
atentado de La Penca y una de las últimas
piezas del holocausto de la guerra fría
en centroamerica en los años ochentas.
Pero la muerte de Roberto Cruz Sandoval, no fue en
vano, eres el nutriente, el abono de la rebeldía de quienes hacemos diariamente
de la pluma nuestra principal arma, de la tinta el veneno, de la faena nuestro
orgullo y de las artes nuestra pasión.
Sé que te fuistes
decepcionado de la vida, abonastes con tu sangre el campo
de batalla de una guerra que no era la nuestra, te utilizaron las potencias y
te entregó el mercenario aquella noche triste cuando cayó el veló de la
inocencia.
Pero tu muerte no fue en vano, ella nos alienta a seguir
escribiendo, a continuar alzando la voz, a exigir justicia en un mundo cruel, a
frenar la codicia de poder , a detener planes espurios, a desenmascarar al
enemigo.
Editorial dedicado a Roberto Cruz
Sandoval, (QDDG) Jorqe Quirós, Evelio
Sequeira, Linda Frazer, y a
todos los sobrevivientes de la penca que aún luchan porque se haga justicia y
se castigue a los culpables de tan atroz crimen
Sus comentarios a [email protected], 98.7. f.m. www.columbia.co.cr
, Carlos Fernández Cerdas, San José Costa Rica, América Central.
En memoria por los periodistas fallecidos y
sobrevivientes del peor atentado
contra el
periodismo costarricense, La Penca 1984.
Bizarros hombres de tinta y de amor a la pluma ristre
Que fuistes victimas de la maldad aquella noche triste
Utilizados como carnada en el abigarrado juego de la politica sucia
Nunca antes habiamos visto en el periodismo tanta aberrada argucia.
Clavad la mirada en el cielo infinito para encontrar la razón
Pues en Costa Rica ni en el mundo teneis explicación
No ofusqueis ante tanta confusion de aquel sainete y maltrato
Porque sera dificil tener una acertada respuesta a la falsedad del teatro.
No creais a los hombres su relato y explicación
Porque son ellos tambien veletas de remezón
Que merodean a la presa sin piedad ni sentimiento
Atendiendo ordenes de fuerzas superiores sin arrepentimiento.
Justicia ¿Dónde moras y por qué te llaman Temis?
Comprendo hoy tu asunción al Cielo por tanta maldad y mentís
Diosa de la Justicia, Ley de la Naturaleza, Autoridad Humana
Viendo y oyendo falsos acertos me produce una sensación que desgana.
Colegas que compartís mi apostolado y vocación
No os dejéis arrastrar por la abulia y la desazón
Seguid tocando las puertas de la razón y la justicia
Y pensad que la pena y el tormento serán apenas una suave caricia.
Los hechos más dolorosos del hombre ocurren por mandato divino
Son las victimas las que trazan el correcto camino
Y conducen a sus victimarios a un merecido juicio
Para sanear al mundo de tanta maldad y desquicio.
Este poema de Carlos Fernández está dedicado a Roberto Cruz Sandoval, víctima mortal del Atentado de la Penca.