Caso Banqueros en Costa Rica.

 

 

A continuación un resumen de diversos artículos que denuncian que Costa Rica se ha convertido en el paraíso de banqueros considerados non gratos en Estados Unidos, por su relación con estafas a los sistemas bancarios.

 

La historia comienza cuando Carlos Hank González estuvo por primera vez en tierras ticas, en la década de los sesenta, mientras se desempeñaba como Director de Conasupo, cuando fue enviado por el ex presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz a asesorar al gobierno costarricense en varios proyectos en materia de abasto de alimentos. Desde esos tiempos empezaron sus contactos con los políticos y funcionarios de ese país centroamericano.

 

De los políticos costarricenses, el más próximo a Hank González, fue siempre el ex presidente Calderón Fournier, a quien sus amigos llaman El Mexicano y el que se ufana de ser un fanático de la música ranchera y los chiles. Casado con la mexicana Gloria Bejarano. Diversas operaciones comerciales y financieras del profesor se realizaron a través del despacho de Calderón, siendo el operador de las transacciones el entonces diputado Carlos Vargas Pagán, miembro de la cúpula del PUSC, cuando fungía como empleado del despacho de Calderón. Pagán, incluso se desempeñó como ministro de Planificación en el gabinete de Calderón y fue nombrado agente residente para la compra de tres fincas en Pital de San Carlos, denominadas Hacienda Ganadera Cuatro Marías, de 420 hectáreas; Productora y Comercializadora Agroindustrial La Trinchera, de 315 hectáreas; e Inversiones y Procesadora Tropical Inprotsa, de 278 hectáreas (Fuente Ricardo Alemán, El Universal, México).

 

Las escrituras de estos negocios fueron protocolarizadas por el notario Carlos Alberto Zamora Guardia, pariente y socio de Calderón Fournier. Y en representación de Hank actuó el ex oficial mayor y ex subsecretario de Agricultura, Ernesto Enríquez Rubio al amparo de la firma Richter Investments, constituida y registrada conforme a las leyes del paraíso fiscal de las Islas Vírgenes. Ernesto Enríquez Rubio, quien fue siempre un servidor público en el gobierno mexicano, en Costa Rica se hacía pasar como un magnate, quien en el gobierno de Miguel de la Madrid (1982 – 1988), fue inhabilitado por actos de corrupción.

 

No hay que olvidar, la famosa reunión de Miguel Ángel Rodríguez Echeverría con Carlos Hank González, en mayo de 1997, acompañado de Rafael Ángel Calderón Fournier. El objetivo fue el financiamiento de las elecciones de 1998.  En dicha reunión, los costarricenses, se adhirieron al Grupo Columbus, creado por Hank González, para facilitar las relaciones comerciales en Latinoamérica. El ex Ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Rojas López, al momento de presentarse ante la Comisión Especial sobre Narcotráfico con el propósito de responder consultas de los diputados acerca de su relación con el empresario mexicano Carlos Hank  González. El ex Canciller se refirió al Grupo Columbus, del cual formó parte: “este Grupo reúne a empresarios latinoamericanos, entre ellos Hank González y el propósito fundamental, es compartir ideas, experiencias y llevarle el pulso a la situación mundial, específicamente en aspectos que les interesa, tal como la apertura de mercados y privatizaciones”…

 

Hank pretendía asegurar sus inversiones costarricenses y garantizar “un clima adecuado a las de sus amigos, presentes en la reunión de Santiago Tianguistenco, invitados a pactar condiciones con el futuro presidente de Costa Rica”. La reunión ocurrió poco después de que The Washington Post  hizo públicos informes de agencias norteamericanas que ponían bajo sospecha a Hank, por lavado de dinero.

 

En el auge del salinismo (1988 – 1994), muchos capitales mexicanos buscaron nuevos horizontes. México se les hacía chico y descubrieron a la República de Costa Rica como el paraíso. Uno de los pioneros en explorar ese mercado fue Roberto González Barrera, presidente del Grupo Maseca quien desde hace 30 años incursionó en los negocios en esa nación centroamericana. Y fue precisamente durante el salinismo que los poderosos finqueros ticos se quedaron perplejos cuando un alud de inversiones comenzó a llegar…  A través del TLC México – Costa Rica, firmado por Carlos Salinas y Rafael Ángel Calderón en 1994.

 

Las primeras inversiones vinculadas a un grupo de empresas relacionadas con el profesor Hank González, se dieron con la compra de tierras, la construcción de carreteras y la participación en la producción de piña. La compañía Triturados Basálticos y Derivados, SA de CV (Tribasa), ganó, en asociación con dos firmas costarricenses, la concesión para reconstruir la autopista Bernardo Soto. Tribasa integraba, junto con las constructoras MECO y Santa Fe, el consorcio Trimesan de Costa Rica, al cual el Consejo de Seguridad Vial le adjudicó, el 18 de junio de 1996, la rehabilitación de la autopista Bernardo Soto, en el tramo comprendido entre el aeropuerto "Juan Santamaría" y el cruce a San Ramón de Alajuela; siendo éste el primer contrato que suscribió el gobierno costarricense bajo la modalidad de Concesión de Obra Pública. En este caso, el consorcio operaría por 12 años -prorrogables- dicha vía, cobrando un peaje cuya tarifa fue fijada en dólares, aunque cobrable en colones (Fuente: lacrisis.com.mx). Por último, el ex Canciller y quien fuera embajador de Costa Rica en México, Gonzalo J. Facio, confirmó que la última inversión de Hank en ese país fue en 1998 en el sector ganadero, cuando Miguel Ángel Rodríguez fungía ya como presidente de Costa Rica.

 

En otro sentido, paralelamente, a la incursión del capital mexicano en Costa Rica, llegaron otros personajes apoyados por el Grupo Columbus. Por ejemplo, la revista norteamericana America Economia, que pertenece al grupo Dow Jones, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari ubicó en Costa Rica a tres de los cinco banqueros de América Latina calificados como non gratos. Describo a continuación uno por uno, que legalizaron su residencia en tierras ticas para operar en territorio nacional.

 

 

El mexicano Carlos Cabal Peniche 

 

Cuando en México se escucha el nombre de Carlos Cabal Peniche, inevitablemente se asocia a todo el desastre bancario en México, a toda aquella serie de operaciones fraudulentas, a toda aquella quiebra de los bancos, que pagan todos los mexicanos, al IPAB y al FOBAPROA (operó igual que en el caso del Banco Anglo Costarricense).

 

El asunto es que Carlos Cabal Peniche que estuvo prófugo de la justicia, que estuvo finalmente detenido en Australia, que estuvo encarcelado, que fue sujeto a un proceso de extradición y que finalmente fue traído a México, todavía no supera todos los procesos pendientes, habiendo sus abogados ganando muchos de ellos.

 

La Secretaría de Hacienda de México intervino las empresas del Banco Unión, de Cabal Peniche, encontrando ilícitos de por lo menos 700 millones de dólares. Gracias a esto, la fortuna de Carlos Cabal Peniche se valuó en 1100 millones de dólares, adquirida en tan sólo seis años.

 

 

Los chilenos Mariano Enrique y José Luis López Gómez, que legalizaron su residencia en tierras ticas. Es imposible olvidar a estos hermanos, quienes fueron responsables de la quiebra del BANCO ANGLO COSTARRICENSE. La historia ya se sabe…

 

 

El venezolano Ricardo Cisneros.

 

Ricardo Cisneros resultó involucrado en el más estruendoso escándalo financiero de la historia de Venezuela: el descalabro del Banco Latino en 1994, elsegundo en importancia de aquel país. Por eso, una juez venezolana dictó orden de arresto contra Ricardo, acusándolo de fraude en su calidad de miembro de la junta directiva del banco. Según la acusación los directivos del banco aprobaron créditos a empresas -algunas de su propiedad- por encima de los límites establecidos y desviaron fondos del banco. Ricardo, quien estaba fuera del país cuando se libraron las órdenes de captura, permaneció en el exterior. Actualmente, es el segundo en el manejo del emporio familiar de los Cisneros, que incluyó en algún momento la cadena Univisión, Venevisión, entre otros (Fuente: caritaspanamá).

 

 

El peruano Carlos Manrique

 

El llamado Centro Latinoamericano de Asesoramiento Empresarial (CLAE), bajo la dirección de Carlos Manrique, logró por varios años en el Perú lo que ningún banco o financiera podía hacer, pagar 100% de intereses sobre los depósitos. Para ello estableció con eficacia mecanismos extralegales, de manera de garantizar el cobro de los préstamos a través de un sistema que llegaba a utilizar, en algunos casos, hasta la fuerza bruta.

 

Ante la evidente prosperidad del negocio se llegó a decir que CLAE era un centro de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Lo cierto es que más de 150.000 peruanos le confiaron a Manrique su dinero y se le acusa de estafar unos 350 millones de dólares.

 

La habilidad que tenía el banquero informal para lograr el éxito de su negocio se explica porque pagaba puntualmente los intereses a sus clientes antiguos, con el dinero que captaba de nuevos ahorristas. Este sistema, conocido como “la pirámide”, sedujo a muchos porque ofrecía ingresos formidables. Inevitablemente la pirámide alcanzó una etapa en que las nuevas captaciones resultaban insuficientes para pagar tan altos intereses a los anteriores ahorristas.

 

Carlos Manrique realizaba sus actividades sin ninguna fiscalización y este hecho le permitió manejarse cómodamente para establecer paralelamente una red empresarial con testaferros que le manejaron el dinero ajeno como si le perteneciera, haciendo colocaciones en diversos bancos del extranjero. Las empresas fantasmas creadas por Manrique y sus cómplices aparentaban la misma solidez económica del empresario y gozaban de la buena imagen de CLAE.

 

La Superintendencia de Banca y Seguros de Perú se demoró en intervenir CLAE. Cuando lo hicieron la gran estafa ya se había consumado y Carlos Manrique se fugó a Miami, donde recientemente fue apresado por alguaciles de Estados Unidos (Fuente: Pedro Cateriano).

 

 

 

 

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