Tomado del Diario 17, escrito
por el Señor Ramón Sierra López
JUNIO DE 1814, LA MUERTE DE GALEANA
Después de la derrota del ejercito insurgente, Morelos y Galeana
emprendieron la retirada hacia la Costa Grande. Morelos marchó
luego a Zacatula y don Hermenegildo se quedó a seguir luchando
con apenas 500 hombres que logró reunir. Con este pequeño contingente,
Tata Gildo libró algunas batallas más en las que salió victorioso
y aún abrigaba la esperanza de crear un ejército que pudiera restituir
el terreno perdido, pero el destino le tendió una trampa cerca
de Coyuca, la mañana del 27 de ese mismo fatídico año (1814) para
la causa de la Independencia. Existen dos versiones de su muerte,
con algunas pequeñas variantes: la de haber muerto peleando es
indiscutible; pero cómo fue, los historiadores más cerca nos a
los hechos dicen que al ser perseguido la rama baja de un árbol
golpeó la testa del héroe; la otra versión es la de un soldado
de Galeana que presenció la muerte del héroe, rodeado por un número
considerable de enemigos que terminaron por abatirlo. Presentamos
la más acertada, después de muchas comparaciones y análisis: Versión
de Carlos Ma. de Bustamante: "Llegó (Galeana) al punto de Cahuatitán
y al día siguiente avanzó sobre el pueblo (de Coyuca) (...) Al
pasar el río atacó y derrotó casi solo una emboscada del comandante
Avilés: avanzó sobre éste, que iba en fuga, como cosa de tres
cuadras; mató siete enemigos y tomó igual número de armas (...)
se parapetó el enemigo de unas parotas y comenzó a hacer fuego.
Entonces Gáleana hizo alto, mandó montar el cañón y continuó la
acción sosteniéndose. En ese acto D. Julián Ávila vio que el caballo
que montaba estaba herido; éste le dijo que se saliese de las
filas y montase en otro para volver a la carga; no lo hizo así,
sino que se salió con suma precipitación, y tras de él su escolta;
creyó su tropa que este movimiento era de fuga y comenzó a desordenarse,
por cuyo motivo cargó el enemigo y con dos partidas, una de caballería
y otra de infantería, franqueó a los americanos y les tornó la
retaguardia: dióse parte a Galeana de esta ocurrencia, el cual
se hallaba en lo más recio del combate de vanguardia, y no lo
quiso creer; (...) mandó a su sobrino D. Pablo Galeana que averiguase
y le avisase: de hecho se comprobó la verdad y mandó abandonar
el cañón, y que su gente saliese del bosque(...) Encontrose con
el enemigo de frente, y con una voz terrible dijo a éste: ¡Aquí
está Galeana ...!" "Luego que lo oyeron, dos compañías de infantería
le abrieron paso, ¡tanto le formidaban! Avanzó hasta el otro lado
del río, reunió a unos cuantos dispersos como pudo, y tornó a
la carga. El enemigo estaba situado a la margen del río: avisósele
que dos compañías de éste lo pasaban por diferentes puntos para
franquearlo, y entonces comenzó a retirarse poco a poco haciendo
fuego al enemigo, que avanzaba en su persecución: ya no pudo,
aunque quiso, reunir ningún disperso. Guiaba esta partida de los
españoles, un hombre llamado José Oliva, a quien Galeana había
hecho mucho bien en Téipan y Zanjón, donde este ingrato residía
últimamente; conoció a Galeana, comenzó a llamarlo por su nombre
y a avanzar sobre él con su partida; ya casi lo alcanzaba, cuando
picando recio al caballo, éste, que era brincador, le dio un gran
golpe en la cabeza que le hizo saltar la sangre por la boca y
narices que lo atontó; sin embargo, no cayó a tierra sino que
se quedó sentado en las ancas muy aturdido. Viéndolo su sobrino
en tal estado, lo echó por delante y se quedó a retaguardia con
tres dragones y el ayudante D. Pedro Rodríguez, para impedir que
avanzase el enemigo, mas este cargó entonces reciamente en términos
de tocarse unos a otros. Al pasar Galeana bajo de un huizache,
el caballo dio nuevamente otro salto fuerte, y como salía una
gran rama del mismo árbol, que atravesaba el camino, se dio contra
ella al tiempo de levantar la cabeza para ver a los que lo perseguían,
y cayó en tierra. Rodeáronlo catorce dragones, y ninguno osaba
apearse para tomarlo; pero Joaquín León, desde su caballo le disparó
un carabinazo y le atravesó el pecho. Entonces Galeana, moribundo
y agitado de las ansias de la muerte tiró de su espada, que no
pudo sacar de la vaina. El mismo dragón consumó su iniquidad,
pues se apeó del caballo, le cortó la cabeza, la puso en una lanza,
y se volvió con ella en triunfo para el pueblo de Coyuca, que
habían abandona do sus moradores teniendo por cierta la entrada
de Galeana..El cadáver quedó allí mutilado, y no lo pudo reco
ger su sobrino porque también cargó sobre él una partida de seis
dragones".