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Teoria de la Relatividad

 

Teoria formulada por einstein en 1916, aplicables a sistemas de referencia con movimiento relativo no uniforme, que incluye la relatividad especial o reestringida y constituye una reformulaciòn de la teoria de la gravitaciòn.

Arranca de la conststaciòn de la identidad entre la masa gravitatoria y la masa inerte entre en los cuerpos materiales; identidad que si bien era ya conocida por la fìsica clàsica, no habìa recibido de ella ninguna justificaciòn satisfactoria.

A ella se debe que un campo gravitatorio acelere con la misma intensidad todos los cuerpos materiales.Esta caracteristica de los campos de gravitaciòn los asemeja a los campos de inercia que aparecen en los sistemas de referencia acelerados.

Con base en estas consideraciones, Einsten enuncio su principio de equivalencia, segun el cual los efectos locales observables de los campos de inercia y gravedad son indistinguibles. En la relatividad general el espacio-tiempo es una variedad curva de cuatro dimensiones que obedece a la geometria de Riemann

Los campos gravitacionales estan caracterizados por la curvatura del espacio-tiempo, conjunto de parametros definidos localmente que estan relacionados entre si por la ley de la gravitaciòn de Einstein, que satisface el principio de covariancia

En ausencia de los campos no gravitatorios las trayectorias de los cuerpos materiales coinciden con las geodecidicas del espacio-tiempo.

la teoria de la relatividad general ha permitido predecir con exitoalgunos fenòmenos astronòmicos que se apartan del comportamiento previsible a partir de la teoria Newtoniana de la gravitaciòn, dentro de los cuales cabe destacar la desviaciòn experimentada por los rayos luminosos que pasan cerca del sol y el desplazamiento hacia el rojo de los espèctro atòmicos por la atracciòn gravitatoria

En 1905, Einstein publicó el primero de dos importantes artículos sobre la teoría de la relatividad, en el que eliminaba el problema del movimiento absoluto negando su existencia. Según Einstein, ningún objeto del Universo se distingue por proporcionar un marco de referencia absoluto en reposo en relación al espacio. Cualquier objeto (por ejemplo, el centro del Sistema Solar) proporciona un sistema de referencia igualmente válido, y el movimiento de cualquier objeto puede referirse a ese sistema. Así, es igual de correcto afirmar que el tren se desplaza respecto a la estación como que la estación se desplaza respecto al tren. Este ejemplo no es tan absurdo como parece a primera vista, porque la estación también se mueve debido al movimiento de la Tierra sobre su eje y a su rotación en torno al Sol. Según Einstein, todo el movimiento es relativo.


Ninguna de las premisas básicas de Einstein era revolucionaria; Newton ya había afirmado que "el reposo absoluto no puede determinarse a partir de la posición de los cuerpos en nuestras regiones". Lo revolucionario era afirmar, como hizo Einstein, que la velocidad relativa de un rayo de luz respecto a cualquier observador es siempre la misma, aproximadamente unos 300.000 km/s. Aunque dos observadores se muevan a una velocidad de 160.000 km/s uno respecto al otro, si ambos miden la velocidad de un mismo rayo de luz, los dos determinarán que se desplaza a 300.000 km/s. Este resultado aparentemente anómalo quedaba demostrado en el experimento de Michelson-Morley. Según la física clásica, sólo uno de los dos observadores —como mucho— podía estar en reposo, mientras que el otro cometía un error de medida debido a la contracción de Lorentz-Fitzgerald experimentada por sus aparatos; según Einstein, ambos observadores tienen el mismo derecho a considerarse en reposo y ninguno de los dos comete un error de medida. Cada observador emplea un sistema de coordenadas como marco de referencia para sus medidas, y un sistema puede transformarse en el otro mediante una manipulación matemática. Las ecuaciones de esta transformación, conocidas como ecuaciones de transformación de Lorentz, fueron adoptadas por Einstein, aunque las interpretó de forma radicalmente nueva. La velocidad de la luz permanece invariante en cualquier transformación de coordenadas.

Según la transformación relativista, no sólo se modifican las longitudes en la dirección del movimiento de un objeto, sino también el tiempo y la masa. Un reloj que se desplace en relación a un observador parecería andar más lento y cualquier objeto material parecería aumentar su masa, en ambos casos en un factor igual al factor à (gamma mayúscula), inverso del factor ã. El electrón, que acababa de descubrirse, proporcionaba un método para comprobar esta última suposición. Los electrones emitidos por sustancias radiactivas tienen velocidades próximas a la de la luz, con lo que el factor à podría llegar a ser de 2 y la masa del electrón se duplicaría. La masa de un electrón en movimiento puede determinarse con facilidad midiendo la curvatura de su trayectoria en un campo magnético; cuanto más pesado sea el electrón, menor será la curvatura de su trayectoria para una determinada intensidad del campo (véase Magnetismo). Los experimentos confirmaron espectacularmente la predicción de Einstein; el electrón aumentaba de masa exactamente en el factor que él había predicho. La energía cinética del electrón acelerado se había convertido en masa de acuerdo con la fórmula: mc2.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

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