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LITTLE
BROTHER ARTFORM ESTUVO ALLÍ |
| Crónica del concierto de Little
Brother en la sala Copérnico de Madrid el día 15-02-2008
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Supongo que todos tenemos derecho a un mal día, uno de esos que se atraviesan en la garganta y hacen doloroso desde respirar hasta tragar saliva así que tampoco le di mucha importancia a levantarme el viernes con un dolor en el cuello como si hubiera dormido haciendo el pino sobre mi cabeza. Ya se pasará, pensé. Y no, no se pasó, pero los viernes todo en general duele mucho menos así que tras aguantar 8 horas de trabajo me dije que ni una rotura en cervical evitará que por la noche viera a Little Brother. A lo mejor hubiera sido mejor que me quedara en casa con un Myolastan pero las drogas legales no son divertidas así que elegí la medicina alternativa para curarme, un par de cervezas, un par de relajantes musculares, un concierto de Hip Hop y.... Bueno, de eso ya hablamos en otro momento... Me apetecía mucho ver a Little Brother, sinceramente no sé muy bien que esperaba de ellos pero recuerdo cuanto me dolía no poder ir a verlos a Barcelona y la alegría que me llevé cuando vi su fecha confirmada en Madrid (gracias a Chicos de Barrio y Music Life por el concierto y la acreditación). Además, pese a los temores de hundimiento que les sobrevolaban tras la marcha de 9th Wonder, Big Pooh y Phonte han dado un golpe de efecto con el que es, a mi entender, su mejor álbum hasta la fecha, Get Back .Así que con mis mejores galas y mi dolor de cuello me cojo el metro camino de la sala Copérnico decidido a desafiar las leyes de la medicina. Además, tras cuatro temporadas de House estoy más que convencido de que esto es solo una mala postura, los síntomas no cuadran ni con el Lupus, ni con la Vasculitis, ni con el Denge así que no hay riesgo de epidemia. Cuando entro ya está DJ Phet calentando el ambiente, deben ser alrededor de las 21:15 pero paso de bajar la cabeza para mirar el reloj, me cojo un tubo de cerveza a 4€ de nada y me dispongo a tomármelo con calma sentado en un lateral disfrutando de refrescantes tragos a 50 céntimos cada uno, al menos no me han dejado tres dedos de espuma. La sala tiene ya algo de ambiente, la última vez que estuve aquí fue con Masta Ace y Wordsworth y el comportamiento de la gente fue lamentable, esta vez parece que no va a ser así, ya antes de que DJ Phet termine su actuación y empiece el telonero principal, Boo Dooh, hay una clientela más que respetable a mi alrededor. Aprovecho los últimos momentos de la actuación de Phet para darme un paseo por el merchandising y comprarme el disco de Little Brother a 10€ para volver a mi sitio y darme cuenta de que... me he traído la cámara sin batería! Me autocompadezco pensado en que tampoco podría hacer muchas fotos mientras siguiera con la movilidad de un espantapájaros pero aun así creo que debo pediros perdón. NO VOLVERÁ A PASAR. No había oído hablar de Boo Dooh, grupo catalán formado por 33, Eddy Drameh y DJ Deme, pero en breve sacarán su LP debut, Magia, con colaboraciones de gente de la talla de Oh No o Wildchild así que la carta de presentación es, al menos, llamativa. En directo están bien, te puede gustar o no su estilo pero no son novatos en el escenario, saben entonar el ambiente frió al principio, se ganaron la empatía de un público cada vez más numeroso que terminó muy conforme con su actuación, y yo creo que ellos también se fueron contentos con la respuesta. Habrá que estar atentos a Magia. A partir de aquí hay un inciso, un tiempo nublado, mejor un nubarrón completo que algún día, sentados tranquilamente alrededor de una hoguera, sin niños pequeños mirando, ya os contaré. Recuerdo a DJ Flash ya en el escenario, recuerdo calor, recuerdo mis ojos fijos al frente, recuerdo el cuello ardiendo, recuerdo ... no recuerdo más. Un poco de agua fría y una coca-cola siempre animan, además, no os preocupéis, hace falta mucho más para que yo deje de contaros un concierto, ante todo hay que ser "profesional". Decido que no es buen día para la primera fila y me pongo en un discreto segundo plano a ver el concierto junto a mis dos enfermeras personales, DJ Kerp y compañía. Pooh y Phonte están entrando en escena y, pese a la tranquilidad que denotan sus discos, ellos son un torbellino en el escenario. De rojo pasión Pooh, con su camiseta XXXXXL, y Phonte salen arrolladores, empiezan con un pequeño repaso histórico de temas de The Listening y The Minstrel Show antes de centrarse en la promoción de Get Back. Es increíble como, pese a que los temas en estudio suenan pausados, suenan reflexivos, en directo son auténticos himnos. Phonte es bueno pero es que Pooh es sencillamente apabullante en directo. Darian Brockington colaborador habitual del grupo, les hace los estribillos, les hace de comparsa pero es increíble ver el torrente de voz que tienen ambos cuando deciden hacer coros. Vine convencido de ver un concierto cómodo, de ver un público maduro y parado pero la realidad es bien distinta, la sala tiene una entrada más que decente y el público está entregadísimo desde el primer momento, temas como The Groupie, Beautiful Morning, The Becoming, Not Enough, las maravillosas Loving It o Breaking My Heart, Extrahard o Good Clothes sonaron con una fuerza y una pasión atronadoras en la sala Copérnico. Yo no estaba preparado para esto, mi cuello no estaba preparado para esto. Little Brother hicieron un conciertazo, nada de cumplir el expediente, también hay que decir que es más fácil entregarse cuando el público se entrega contigo y el otro día todo Madrid, menos yo, estuvo a la altura de las circunstancias. El concierto duró aproximadamente una hora y yo tenía la boca seca de tanto tiempo que la tuve abierta (si, me pareció tan bueno). Se hizo corto, cuando las luces se encendieron y todos comprendimos que ya no iban a volver a salir, un halo de realidad invadió la sala y volvió a dolerme el cuello, recordé vagamente que me había costado 5€ la coca-cola y me pregunté si la camarera estaría buscándome para darme las vueltas hasta que me di cuenta de que no, que la condición que ponen las salas para dar conciertos es poder robarnos a los asistentes con precios humillantes en las consumiciones. La gente se retira lentamente mientras Ricardo (DJ Kerp), un colega suyo del que no recuerdo el nombre (no me lo tengas en cuenta, solo fue un mal día) y yo hablábamos con la ilusión de que salieran otra vez Pooh y Phonte y poder hacernos unas fotos aunque fuera con el móvil. Esta vez no. Está claro que mis astros no estaban alineados esa noche. Salimos fuera y el aire frio me sienta bien, hablo con DJ Kerp (www.streetlifez.podomatic.com, todos los jueves de 21-22h, imprescindible programa de Hip Hop underground que todos debéis escuchar, con enlaces directos desde la página con información de los grupos) mientras me acerca a casa, te debo una muy gorda, tío. Al llegar a casa echo un poco de menos no tener que arropar a Fer y darle su vasito de leche y su beso de buenas noches, los conciertos con ARTFORM a medias empiezan a hacérseme extraños, me gusta recordar lo vivido hablando con él y degustando otro "relajante muscular" antes de irme a la cama. Me siento mal, creo que es, probablemente, el peor reportaje de un concierto que se haya escrito nunca y solo una cosa me hace sentirme mejor, la semana que viene tengo una nueva oportunidad el sábado, en la sala Heineken, ni más ni menos que Grayskul. Esta vez no os fallaré. O eso espero... |