El año 2002 comenzó con matrimonios muy especiales para nosotros: el matrimonio de Claudia y Pablo en enero y de Carla y Felipe en febrero. El coro los acompañó en este día tan especial para ellos y nosotros, pues fue habíamos visto como este amor se había ido gestando en nuestro querido Voz de Comunión.

Iniciamos oficialmente las actividades con una Jornada en Zapallar. Camino a la jornada nos quedamos botados en el auto de Cristina en plena subida Alessandri.

 

La Jornada sirvió para compenetrarnos nuevamente de nuestro Ideal y comenzar un proceso de reconquista del mismo, para renovar en nosotros la importancia de la celebración de la Eucaristía y para fortalecer los vínculos entre sus miembros, tan alicaídos durante el 2001. Por eso decidimos hacer muchas actividades que fortalecieran nuestra amistad y pudiésemos proyectar esa alegría en nuestros cantos.

Así es como en Abril convertimos un ensayo de Semana Santa en un pequeño retiro donde nos recogimos en Viernes Santo, gracias a un tema que nos dio el papá de Wani sobre el Santo Sudario. Nos ayudó a vivir esa Semana Santa de una manera distinta, más cercana al dolor humano de la Pasión de Nuestro Señor, y por eso mismo llenos de una profunda alegría cuando celebramos Pascua de Resurrección.

En Junio volvimos a reunirnos en Jornada en Maitencillo, esta vez para reflexionar en torno a nuestros anhelos para con el coro, nuestro nivel de compromiso y evaluar ese primer semestre. Se trataba de mantener los vínculos fuertemente alimentados, y estar atento al pulso de la nueva vida del Coro, ya que este año, junto con la reaparición de los integrantes que se habían alejado el 2001, entran Francisco Rossier, Pia Bate, Pia Valdovinos, Giancarlo Pérsico, María Jesús Salles y Pato Pizarro, dándoles la fuerza y nuevos bríos al coro.

En septiembre fuimos invitados a cantar a Casablanca, al Primer Encuentro de Coros Parroquiales. Esta vez el turno de la pana le tocó al auto de Mari quedando botados en pena ruta 68. Luego de esperar una grúa e irnos más apretados en los dos autos restantes, llegamos justo a cantar cuando nos estaban presentando: la Mater quería que allí estuviésemos.

Tuvimos muchos momentos de convivencia, conociendo nuestras casas, cantando, jugando, compartiendo. Nos preocupamos mucho de equilibrar nuestro apostolado y nuestra amistad, para que se potenciaran mutuamente. Si cantamos en muchos matrimonios, Misas, funerales, también compartimos muchas horas juntos para seguir fortaleciendo nuestros vínculos.

Así terminamos en Diciembre con una Cena de Navidad, en casa de Christina, que se preocupó de tener una decoración acogedora, y Pato Pizarro de preparar una rica comida. Como Capital de Gracias hicimos un Pesebre Vivo, en que cada uno conquistó por el otro el ideal que representaba un elemento del Pesebre, y esa noche le regaló todo ese esfuerzo y oraciones que había hecho por él.

Historia - 2002
1995 - 1996 - 1997
1998 - 1999 - 2000
2001 - 2002 - 2003
Sitio diseñado por Francisco Rossier. Resolución óptima 800x600 en Internet Explorer 5.0 o superior.
Hosted by www.Geocities.ws

1