Coria es además de milenaria, monumental. Todo su casco histórico ha sido declarado Bien de Interés Cultural. Su edificio más emblemático, y de obligada visita, es la Catedral de la Asunción, uno de los monumentos más representativos de Extremadura, cuya silueCatedral de la ASUNCIONta, que destaca sobre el resto de la ciudad, saluda a los caminantes desde lejos. Un bello edificio que sustituyó a la vieja catedral medieval. Es en 1498 cuando el obispo Pedro Ximénez de Préxamo decide iniciar la construcción de la actual catedral, y durante los siglos XVI y XVII se alza su estructura, sus elevados y potentes muros, su única nave, amplísima y serena, las nervaduras estrelladas de sus bóvedas, y la expresividad de sus portadas, una de ellas, la más antigua, la del Evangelio, situada al norte, con sus pinceladas del gótico final y sus detalles del plateresco, obra de Martín de Solórzano. Junto a ella se encuentra el Balcón de las Reliquias, lugar desde el que antiguamente se exhibía el Mantel de la Sagrada Cena, reliquia que guarda el Museo Catedralicio.

El recinto amurallado romano, construido entre los siglos IV y V, constituye uno de los monumentos más destacados de la población. Posee un trazado irregular en su adaptación al terreno, con una serie de torres prismáticas que refuerzan todo su perímetro. De sus puertas originales, tan solo la de la Guía y la de San Pedro conservan parámetros romanos. El material original es la sillería aparejada a soga y tizón, aunque las transformaciones posteriores de época árabe y cristiana y el adosamiento de viviendas, han alterado su aspecto primigenio. 

Junto a la Catedral, se encuentra otro edificio de gran relevancia para la ciudad, como son el Palacio Episcopal y el Palacio de los Duques de Alba, señores de la ciudad desde Puente sin rio (haz clic y te sorprendera)1472. En los jardines de este palacio se encuentra un bonito y coqueto mirador renacentista, cuya silueta se aprecia desde la subida del río, a través de la calzada que cruza por el actual puente, construido en 1518, sobre las ruinas de otro anterior, posiblemente romano. Este puente tiene la desgracia de que las frescas aguas del Alagón ya no corran bajo sus arcos, porque las diferentes crecidas del río, desviaron su cauce, de tal modo que ya a finales del siglo XVII, las aguas dejaban de transcurrir por el antiguo lecho del río. Es este motivo de bromas, pues durante mucho tiempo Coria tuvo un puente sin río y un río sin puente.

Pero el palacio señorial no fue el único vestigio que los Duques de Alba dejaron en la ciudad. Una imponente torre del homenaje, con su castillejo, parece coronar la muralla de la ciudad. Construido a finales del s. XV, el Castillo, como popularmente se le conoce, está todo realizado en sillares de granito y su planta es pentagonal, con forma de quilla, obra del cantero Juan Carrera, que aprovechó gran parte de la torre antes existente. Su monumentalidad destaca sobre las plazas adyacentes, la de la Cava y la del Rollo y conforman un espacio muy concurrido por todos los corianos.

En uno de los laterales de la Plaza Mayor se alza el antiguo Ayuntamiento, edificio que, al igual que la Cárcel Real, situada en sus proximidades, fue construido en el siglo XVII, habiendo experimentado profundas reformas posteriores  

Recientemente, y gracias a las labores de investigación facilitadas por el Ayuntamiento y diversos programas de la Unión Europea, se han podido recuperar edificios semiabandonados, y dotarlos de un contenido cultural. Este es el caso de la Cárcel Real, antigua prisión de Coria, construida en 1686, cuya estructura carcelaria aún conserva en su integridad, y que actualmente acoge el Museo de la Cárcel Real. En él se puede aprender algo más sobre la historia de la ciudad, ya que en sus salas guarda una importante colección arqueológica, entre cuyas piezas destacan las colecciones de epigrafía romana, una escultura en mármol romana, y el manuscrito del Fuero de Coria. En sus rehabilitadas salas de la planta alta, se programan exposiciones temporales de toda índole. Fruto de esta labor de investigación, es el estudio realizado sobre la comunidad judía en Coria. Está debió de ser importante si tenemos en cuenta la cantidad de fuentes escritas que guardan los archivos catedralicios y provincial. Algunas de las calles de nuestra ciudad denotan claramente su pasado hebreo, como es el caso de la calle Sinagoga. Coria forma parte de la Red de Juderías, junto a otras ciudades cacereñas y portuguesas, y muy pronto contará con un centro de interpretación de la judería.

Aparte de la Catedral, son varios los edificios religiosos de interés que aún conservan el casco urbano. Mencionemos la Iglesia Parroquial de Santiago, situada cerca de la Plaza Mayor, edifico del siglo XVI cuyo elemento más significativo es la gran espadaña añadida en el siglo XVIII. El convento de la Madre de Dios, aunque fundErmita Virgen de Argemeado en el siglo XV, posee unos rasgos estilísticos que lo fecha principalmente en los siglos XVI y XVII. Posee una sencilla iglesia y un pequeño claustro renacentista. En la Plaza  de la Catedral pueden contemplase los frentes del Palacio Episcopal y el Colegio-Seminario, realizaciones del siglo XVII cuyas portadas están presididas por los blasones del obispo Ruiz de Camargo. A unos 5 kms. al este de la población se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Argeme, patrona de Coria. Su imagen se venera actualmente en un edificio próximo de reciente construcción pues la vieja ermita, construida en el siglo XVII y reformada en el XIX, se encuentra vacía y en estado de reconstrucción . De su interior destacamos el bello porche de los pies con tres arcos de medio punto y gran espadaña superior, así como los soportales laterales.

 

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