Miguel Muñoz
Para
calcular la importancia de cualquier personaje histórico son varios los
factores que hay que sopesar, en donde no sólo será importante el número de años
que la persona en cuestión haya servido a la causa, sino también la
importancia de la misma y la trascendencia de su colaboración, tres
circunstancias que permiten colocar a Miguel Muñoz entre los tres personajes
con más historia de este club. Un aval que fluctúa desde la primera consecución
de la Copa de Europa hasta la responsabilidad de haber jubilado a su amigo
Alfredo Di Stéfano, pasando por sus veinticinco años de dedicación al Real
Madrid.
Aunque dicen que las comparaciones siempre son odiosas, de vez
en cuando determinados personajes permiten alguna excepción. Repasando la
biografía de Miguel Muñoz Monzún es difícil resistir la comparación con
otra de las leyendas vivas del Real Madrid, Emilio Butragueño. Nacidos en la
misma ciudad, ambos empiezan a dar las primeras pataditas al balón en el mismo
patio de colegio, el Calasancio, siendo claros exponentes de dos históricas
generaciones del conjunto blanco.
Unos primeros compases de su vida deportiva que más tarde le llevan a ejercer
como jugador profesional en el Racing de Santander y Celta de Vigo, para recalar
en el Real Madrid en la temporada 1948-49, junto a otros jugadores de renombre
que ese año fichan por el Madrid, tales como Pahíño, Marcet, Olmedo,
Montalvo, Navarro… Esta temporada el Real Madrid consigue solamente el Trofeo
Teresa Herrera, siendo tercero en el campeonato de Liga. El equipo atraviesa una
etapa de transición, con sonadas incorporaciones que van a conseguir que poco a
poco el Club ostente el liderazgo del fútbol español.
El primer título de campeón de Liga lo consigue Miguel Muñoz en la temporada
1953/54, año en el que llega a nuestra entidad Alfredo Di Stéfano. Enrique
Fernández, entrenador por aquel entonces, tuvo la brillante idea de hacer
compartir desde un principio a los dos jugadores, precisamente por tener dos
caracteres diferentes. Una mezcla que al final dio un gran resultado y que
terminó uniendo la tranquilidad de Muñoz y la “rebeldía” de Di Stéfano
en una gran amistad.
Primer campeón de Europa
En mil novecientos cincuenta y seis Miguel Muñoz logra que su nombre pase a
partir de aquella fecha histórica a un lugar preferente en la historia futbolística
internacional. El 13 de junio, en el Parque de los Príncipes de París, será
el primer jugador en recibir la Copa de Europa al ser el capitán del Real
Madrid. Los Muñoz, Di Stéfano, Rial, Marquitos y compañía habían logrado
derrotar al Stade de Reims en su propio feudo, abriendo un apartado glorioso en
la época moderna madridista. El equipo que consiguió el primer galardón
europeo estuvo integrado por Juanito Alonso, en la portería; Atienza,
Marquitos, Lesmes; Muñoz, Zárraga; Joseíto, Mársal, Di Stéfano, Rial y
Gento.
La labor como entrenador de Miguel Muñoz al frente del Real Madrid es un
paradigma de pragmatismo y merece los más encendidos elogios al realizar la
transición desde un equipo glorioso, ganador de cinco Copas de Europa, hasta un
equipo joven y de futuro, llamado el Real Madrid “Ye-yé”, ganador de la
sexta Copa de Europa tras seis años de sequía. Tanto en el Madrid, como en la
selección, Miguel Muñoz fue un ejemplo de cómo dirigir un equipo desde el
banquillo.
Una vez que se despide de la práctica del fútbol como jugador
en activo, don Santiago Bernabéu le encomienda la labor de dirigir al Plus
Ultra, antes de hacerse con las riendas del primer equipo. El filial madridista
le va formando para una nueva etapa en la que va a jugar un papel tan ingrato
como trascendente, cual es el de ir formando una nueva plantilla a base de ir
jubilando a jugadores que hasta ayer habían sido compañeros. Los jóvenes iban
pidiendo paso y Miguel Muñoz tenía que empezar a recordar a Juanito Alonso,
Domínguez, Marquitos, Santamaría… que los años iban pasando y que había
llegado la hora del relevo.
Su peor decisión
No obstante, el momento más difícil de su carrera deportiva llegó cuando, en
1964, tuvo que afrontar la responsabilidad de retirar del equipo a su mejor
amigo y compañero más admirado. Miguel siempre había confesado ser admirador
de Alfredo Di Stéfano, tanto por su calidad humana como por su calidad
deportiva, y antes de tomar esa decisión optó por presentar su dimisión como
entrenador ante la junta Directiva.
Don Santiago Bernabéu no la acepta. El Madrid pierde la final de la Copa de
Europa ante el Inter, por tres a uno, un miércoles y el fin de semana siguiente
tiene que disputar las semifinales de Copa ante el Atlético de Madrid. Con el
pulso firme, pero con lágrimas en los ojos, empieza a escribir en la pizarra
los nombres de los quince convocados para el encuentro. Su amigo Alfredo se
queda fuera.
Los títulos de Liga se iban consiguiendo sin dificultad, pero la historia del
Real Madrid requería el ir formando un equipo de cara al futuro, cuya meta
fuera la obtención de la sexta Copa de Europa. Poco a Poco va dando forma a una
joven plantilla, en la que empiezan a sonar nombres como Pirri, Amancio, Sanchis,
Zoco, Velázquez…, hasta que el 11 de mayo de 1966 el equipo “ye-yé” gana
por dos goles a uno al Partizán en la final de la Copa de Europa. Cuando Paco
Gento mostró el trofeo al público, en medio de la euforia de los graderíos,
Miguel Muñoz Cerró por un instante los ojos y se vio a él mismo levantando la
primera Copa en París.
Del Real Madrid a la selección
Los títulos siguen llegando a la sala de Trofeos del cuadro blanco. Miguel Muñoz
bate el récord de permanencia, como entrenador, en el Club. Catorce años de
gloria que tienen su punto final en la temporada 1973-74. El Madrid es eliminado
por el Ipswich Town de la Copa de la UEFA, quedando en octavo lugar en la tabla
de clasificación de la Liga española. Era la hora de dar el testigo a Luis
Molowny.
a hora del relevo en el Real Madrid y la hora de iniciar una nueva etapa para él,
que terminaría por llevarle a ocupar el cargo de seleccionador nacional.
Entrena al Granada, Sevilla y Las Palmas, en donde logra la mejor clasificación
del cuadro canario. El fracaso de la selección en el Mundial de España obliga
a Pablo Porta a destituir a José Emilio Santamaría, dando la oportunidad a
Miguel Muñoz. En la selección permanece desde 1982 hasta la Eurocopa de
Alemania, 1988, ofreciendo una nueva imagen del equipo nacional que llega a ser
subcampeón de Europa en París y cuarto finalista en el Mundial de México.
Una última época como seleccionador que sirvió para que una famosa frase
definiera en pocas palabras la historia de Miguel Muñoz, un hombre con una flor
en un lugar muy especial del corazón, que al margen de tener el récord de
permanencia en el Real Madrid, ha ido marcando etapas claves para el equipo de
toda su vida, desde la primera Copa de Europa a la sexta de los “yeyés”,
pasando por el relevo de Di Stéfano. Miguel Muñoz falleció en Madrid el 16 de
julio de 1990.
Historial
Nombre:Miguel Muñoz Monzún
Lugar de nacimiento: Madrid
Fecha: 19 de enero de 1922
Ingresó en el Club: 1 de julio de 1948
Causó baja: 30 de junio de 1958
Palmarés
4 Ligas
3 Copa de Europa
2 Copas Latinas
2 Pequeña Copa del Mundo
Internacional
6 veces con la selección A
1 vez con la selección B
Sus números con el Real Madrid
Partidos jugados:
225 Liga
33 Copa
15 Copa de Europa
5 Pequeña Copa del Mundo
69 Amistosos nacionales e internacionales
En 1960 asumió el cargo de entrenador del Real Madrid, causando baja en 1974.
Palmarés como entrenador
9 Ligas
2 Copas de España
2 Copas de Europa
1 Copa Intercontinental
Fotos.

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