Carlos Santillana.
Llegó al Real Madrid casi por casualidad, por esos avatares del destino, esos
giros imprevisibles que da la vida. Carlos Alonso González consiguió sellar
con su estilo una de las páginas más brillantes de nuestro Club, y, ¡claro
está!, del fútbol español. Desafío a la fuerza de la gravedad con saltos
inverosímiles que le mantuvieron más tiempo cerca del cielo que a ras de césped.
Su juego y sus goles han pasado a la historia bajo la firma de su nombre
deportivo: SANTILLANA.
Dicen que cuando fichó por el Real Madrid le obligaban a
entrenar con un saco a las espaldas. Su juego tosco, falto de movimientos y no
excesivamente sobrado de recursos técnicos, levantó al principio no pocas
suspicacias entre los puristas de este deporte. Afortunadamente para Carlos, y
para todos los que amamos este deporte, alguien supo creer en él. Tuvo la
paciencia suficiente para que el tiempo fuera dando forma a este auténtico
diamante en bruto que terminó siendo, sin duda, el mejor delantero centro del fútbol
contemporáneo.
Carlos Santillana, como se le conoció en el mundo futbolístico, nació el 23
de agosto de 1952, en Santillana del Mar (Cantabria). Comenzó a practicar el fútbol
de competición en su pueblo natal, pero al poco tiempo fue fichado por el Satélite,
equipo de Barreda, un pueblo cercano a Santillana. Allí, en la categoría
infantil, tuvo su primer entrenador, Valentín Cuétara, del que siempre guardó
un grato recuerdo. Dentro de este mismo Club llegó a jugar en Tercera División
a las órdenes de Trueba. En los comienzos, Santillana no tiene aún muy claro
cuál será su posición en el terreno de juego. Habitualmente juega de
interior, pero poco a poco fue despertando el interés entre algunos ojeadores
de la zona.
Internacional juvenil y salto a la fama
Finalizando la década de los sesenta, la carrera deportiva de Santillana sufre
un vuelco espectacular. El joven jugador cántabro es seleccionado por José
Emilio Santamaría para formar parte de la selección Nacional Juvenil que se
enfrentó a Francia. Al año siguiente, en la temporada 1970/71, ficha por el
Racing de Santander, equipo en el que consigue el “Pichichi” de la categoría.
Un hecho nada extraño, ya que poco antes había demostrado su capacidad
goleadora al lograr el mismo galardón en la categoría Regional de Cantabria.
Con los calores de agosto de 1971, salta la noticia. El Real Madrid cierra una
operación que al tiempo sirve para saldar una deuda de ventiséis millones de
pesetas que el conjunto cántabro mantenía con el Real Madrid. En la lista de
adquisiciones estaban los nombres de “Ico” Aguilar, Corral y de un chaval al
que llamaban Santillana y que a la fecha aún no había cumplido los diecinueve
años.
En 1972 Carlos Santillana atraviesa el momento más amargo de su carrera. Unos
restos de sangre en la orina, tras un partido en Sarriá, alertaron a los médicos
del Real Madrid que, tras someterle a diversos exámenes clínicos, optan por
solicitar la intervención del doctor Sánchez Cañas, uno de los urólogos más
prestigiosos del momento.
Pese a que la noticia es guardada con celo, el 7 de mayo de ese mismo año salta
a la portada de todos los rotativos del país. Santillana padece una importante
anomalía congénita, estando colocados sus dos riñones en la misma parte del
cuerpo. El impacto fue verdaderamente impresionante, llegando a sonar con
insistencia el rumor de que tenía que abandonar los terrenos de juego. Al
final, y tras consultar con el propio jugador, los doctores le indican que puede
seguir ejerciendo su profesión.
Superado el percance, terminó la temporada consiguiendo ser el máximo goleador
del equipo tanto en Liga como en Copa de Europa, aunque con el sinsabor de no
haber conseguido ningún título. Un año para olvidar en el que su única alegría
fue haber participado en el homenaje a su paisano Gento. La delantera madridista
alineó en aquella ocasión a Bene, Santillana, Eusebio, Dobrín y Paco Gento
Aquella final de París
Al margen de presentar un palmarés difícilmente superable, y pese a haber sido
en dos ocasiones campeón de la UEFA, en la retina de Santillana siempre
perdurará la final de la Copa de Europa perdida el 27 de mayo de 1981 en el
Parque de los Príncipes. Previamente se había eliminado a Limmerick, Honved,
Spartak e Inter de Milán, siendo derrotados en la final por el Liverpool. El
Real Madrid formó esa noche con Agustín; García Cortes (Pineda), Sabido, García
Navajas, Camacho; Angel, Del Bosque, Stielike; Juanito, Santillana y Cunningham.
El único gol del encuentro fue materializado por Alan Kennedy.
Otro momento gris hace referencia a la final disputada ante el Aberdeen en 1983.
El escenario fue en esta ocasión el estadio Ullevi de Göteborg. El Real Madrid
formó con Agustín; Juan José, Bonet, Metgod, Camacho; Angel, Gallego,
Stielike; Juanito, Santillana e Isidro. Los primeros noventa minutos concluyeron
con empate a un tanto –goles de Black y de Juanito-, logrando la victoria para
los escoceses Hewit en la prórroga. De nuevo un equipo británico nos había
apeado de la gloria continental.
Esas dos espinas en el corazón de Santillana fueron paliadas con las dos copas
de la UEFA conseguidas por el Real Madrid –ediciones del ochenta y cinco y del
ochenta y seis- después de llevar diecinueve años sin lograr ningún
entorchado europeo. Ambos títulos estuvieron marcados por un factor, “el
miedo escénico”, del que Carlos Santillana fue uno de sus principales
protagonistas. Pese a cosechar malos resultados fuera del Bernabéu, el Real
Madrid supo explotar al máximo el factor campo, remontando en Chamartín
eliminatorias que ya parecían zanjadas de antemano. Videotón y Colonia
tuvieron que inclinarse en esta ocasión ante el Real Madrid.
Entre las remontadas más importantes cabe destacar la conseguida ante el
Borussia, el once de diciembre de 1985, con un cuatro a cero que anulaba el
cinco a uno en contra de Moenchengladbach; Santillana consiguió el gol de la
victoria en el último minuto de la contienda. Sus compañeros en aquella noche
mágica fueron: Ochotorena; Chendo, Sanchis, Maceda, Camacho; Míchel, Gordillo,
Butragueño; Juanito, Hugo Sánchez y Valdano (Santillana). En el minuto 89
Santillana marcaba el gol que nos adentraba en el mundo de la leyenda con
aquellas remontadas históricas. Un gol digno de un hombre de su carácter y
entrega.
Internacional
Su palmarés se cierra con su intervención en la Selección nacional, cuya
camiseta defendió en cincuenta y tres ocasiones. Debutó con ella en 1975,
marcando en esta trayectoria un total de quince goles. Participó en dos
mundiales, Argentina y España, consiguiendo ser subcampeón de Europa en 1984,
de nuevo en el Parque de los Príncipes ante Francia. En la fase de clasificación,
Santillana fue uno de los principales autores de la gesta del doce a uno a
Malta, uno de los resultados más importantes de la historia del fútbol español.
El veintidós de mayo de 1988, disputó su último partido oficial con el Real
Madrid ante el Valladolid, encuentro en el que su Club celebró la consecución
de su vigésimo tercer título de Liga. Fue la última noche en la que la cabeza
de Carlos Santillana volvió a surcar el cielo de Chamartín.
Historial
Nombre: Carlos Alonso González
Nombre deportivo: “Santillana”
Fecha de nacimiento: 23 de agosto de 1952
Lugar: Santillana del Mar (Cantabria)
Ingresó en el Club: 2 de agosto de 1971
Causó Baja: 22 de mayo de 1988
Palmarés
9 Liga
4 Copa de España
2 Copa de la UEFA
1 Copa de la Liga
Otros trofeos
4 Inmortal Girona
3 Ciudad de la Línea
2 Ciudad de Vigo
1 Trofeo Carranza
4 Teresa Herrera
3 Santiago Bernabéu
1 Costa del Sol
1 Colombino
1 Conde de Fenosa
3 Ciudad de Palma
1 Copa Durum
2 Concepción Arenal
1 Trofeo 75 Aniversario Real Madrid
1 Milenario de Bruselas
2 Ciudad de Barcelona
1 Festa D’Elig
Sus números en el Real Madrid
Partidos jugados
461 Liga
46 Copa de Europa
13 Recopa
28 Copa de la UEFA
84 Copa de España
10 Copa de la Liga
1 Supercopa
135 Amistosos nacionales e internacionales
Goles marcados: 352
Internacional
56 veces con la selección A
1 vez con la selección Sub-21
2 veces con la selección Olímpica
4 veces con la selección de Aficionados
1 vez con la selección Juvenil


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