¿SIN MIEDO O ATERRADO?

 

 

 

Quiero ahora no sé si reafirmar lo escrito por Héctor o ampliar su exposición.

Hablamos del miedo o el sin miedo. Y sí, entiendo su disertación y la apoyo, acerca de que existen hombres decididos y resueltos, y otros con un tremendo miedo a enfrentar las posibilidades que la vida le otorga.

¿Cuáles son las causas que llevan a esas conductas?

Pues a la osadía y a enfrentar los hechos que se nos presentan nos lleva la madurez de pensamientos, mientras que la inmadurez nos lleva a comportamientos propios de adolescentes, sobre todo en el campo amoroso, y a dejar irresolutos por falta de confianza en uno mismo, los actos que nos intimidan.

Como dice "La historia del miedo" hay quienes pierden mucho en su vida, hasta su tranquilidad interna, por no ser capaces de superar la conductas patológicas. Se esconden en el "que dirán" para no enfrentar las consecuencias, que suponen desastrosas, aún sin haberlas intentado, por una tremenda inseguridad interna y verguenza de sus mismos sentimientos.

El miedo, como cualquier otro comportamiento anormal, propios de la infancia y de sus aprendizajes aún no completos, es un acto patológico en la edad adulta. Y como también dice el autor de "La historia del miedo", una cobardía para enfrentar lo desconocido, lo cual asusta y se presenta como el gran monstruo.

No hay mucho más que agregar sobre el tema, y quiero dar la razón a Héctor, existe el hombre,capaz de resolver situaciones, de demostrar lo que siente y lo que quiere y de no cejar hasta conseguirlo, sea para bien o para mal, pero siempre como hombre maduro, y el adolescente disfrazado, por el paso de los años, de hombre. Aquel que piensa que por que su voz se tornó grave, crecieron la barba y el bigote, su piel cambió, presenta arrugas, y puede gritar un poco más alto por su papel en la vida social y familiar, ya es adulto.

La patología del miedo nos lleva a buscar infinitas y variadas historias y excusas para no llevar adelante los actos que queremos, y nuevamente, como todo en su vida, disfrazar los hechos para no quedar, aún delante de sus mismos ojos, como un cobarde que no está en posición de resolver las situaciones.

Ese hombre, o mujer en el caso que se dé, esconde ésto logrando obtenciones en otros campos, sobre todo el laboral o comercial, para mentirse a sí mismo/a de que es capaz de lograr lo que se propone. Claro, campos en los que el miedo no lo aterra y lo paraliza. Pero nunca enfrenta con la misma óptica aquellos sucederes que lo llevan a hacer del miedo, su mejor amigo.

 

 

Redacción

 

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