DESLEALTAD

Era un grupo diferente. Un grupo chico, solían quedarse hasta la madrugada de América. Era el furor del inicio y descubrimiento del chat.
En la general las bromas, las canciones, las poesías, el sutil doble sentido nutría, producía la risa franca, y una velocidad de cerebro incesante.
El era un profesional ya asentado de 46 años, separado, dos hijos. Ella había cumplido recientemente los 40, separada con hijos.
Compartían la misma nacionalidad, los mismos recuerdos generacionales, la misma historia.
Y se fueron esperando, fueron intercambiando mails, fueron seduciéndose a través de un monitor.
Luego se sucedieron los llamados telefónicos, las visitas de él a la familia de ella. Para ver fotos, conocer la historia de un exilio, contarle a los parientes de ella, este milagro de amor que se generaba aún estando lo dos tan distantes.
En la sala, se fue presenciando el avance del vínculo. Todos sabían, conocían y se unían a la alegría de una posibilidad más de amor…
Había una chiquilina... Se la admitió en el grupo cuarentón.
Estaba en los 20 y tantos y entraba con su amiguita.
Simpáticas, joviales, risueñas. Eran cascabelitos llenos de bromas, instancias picarescas, descripciones sensacionales con onomatopeyas increibles. Se recuerda aún hoy, la fenomenal descripción de un parto de mellizos que nadie olvida porque creo hito.
El profesional y la dama, seguían el romance desde la pantalla.
Una reunión entre amigos chateros, une a la chiquilina con ese hombre de 46.
Los dos desaparecen del chat. La dama quedó esperando, nadie se atrevía a contar lo que se había visto en la reunión.
Tampoco el desenlace inexorable de la historia entre un cuarentón y la veinte añera.
Casi 7 meses después entra al chat buscando a la dama el profesional ya en pareja con la chiquilina y con un nuevo hijo.
La dama acepta su privado, lee la historia que éste relata, sonríe, llora, queda en la dama hasta hoy una frase: “Ella sabe y yo sé, que a tí te extraño todos los días un poco…”
La dama se despide, deseéndoles esa felicidad tan particular que solo es posible conseguir de a par, en par, por par.
Sra de Prado
