PAYADA DEL
QUE SUPO DAR EL
MALPASO

Desde chiquito nomás me enseñaron en la escuela
que el hombre, no da la espalda en situaciones urgentes...
Me enseñaron que también, y aunque esto a muchos duela,
a la mujer: con la espuela, y a los hombres: con los dientes.
Un huevo que no se hierve, tarde o temprano se escalda.
Y en la vida de los hombres no he de ceder la espalda.
Intuyo desde muy lejos que la prédica traerá ruido.
Que me dijiste, que te dije, que no pienses, que pensaste.
Flor de lío vas a armar, Malpaso por entrometido,
si pensás que en este entuerto te metiste vos, tololo,
no te salvaran los Santos, ni Tata Dios, ni Cupido
por ser Gaucho mal arreado y pelear siempre muy solo
Dicen que unos engañan, dicen que otras enamoran.
Dicen que la Parda Flora tenía un nombre diferente.
Unos dicen que Vicente, otros, que era Jacinta,
la cosa es que quedó encinta y nadie supo ni como.
Parece que los palomos vuelan como las gaviotas,
De Vicente, nadie habla, ayer, nació la más chica, y le pusieron Carlota.
No he de narrar historias, porque la historia no es ciencia
Puesto que hombre he nacido y aunque de nombre Malpaso,
juro no contar los cuentos que en años he conocido.
Para que nadie se sienta en lo mas mínimo ofendido.
De historias conozco muchas, algunas he soportado,
y si me han visto a un costado del camino, haciendo olvido,
nadie crea que es flojera, sino más bien... experiencia.
El que se quema con leche, ve la vaca... y llora.
Maldito es aquel que implora misericordia a sus hados.
Si hasta me parece verlos, envueltos en el ardor,
suplicando de rodillas que la suerte no les eche
los arrepentimientos crueles, propios de los mortales
que han apostado a los dados, sin saber que eran cargados.
La historia se escribe con sangre, propia de los grandes cultos.
Unos gritan, Ipiranga, otros, Bolívar, Artigas, muchos gritan San Martín.
Otros, ni siquiera gritan, cuídense de esos mi gente.
No les sean indiferentes, parece que aquellos que mienten
logran en el chat cierta fama y, aunque nadie los aclama,
más tarde o más temprano en sus letras se desmienten.
Pero, la historia empezó respondiendo a dos mujeres,
que por virtuales tenemos y aunque mil veces ocultas,
su prosa dulce o amarga, habla de por sí sola
Como para decirles: hola, y preguntar sus pareceres
en cuanto a tantos caballeros saben considerar,
para poder bien amar a la ahora de la cama y de lograr sus placeres.
Les pregunto, porque ignoro, cuales son sus requisitos.
Si muy rubios, si lampiños, si morochos o gorditos.
Pero intuyo una vez más, y desde lejos supongo,
que a la hora del bailongo, tienen sus gustos fresquitos.
No sea que por beber se le escapen los benditos.
Eso sí, respóndanme en lenguaje de payada,
no importa si son sextillas u otras de las medidas,
verán que yo no respeto, y falto a reglas exigentes,
pero háganlo consonante y con inteligencia tal, de manera que la gente
no las crea indiferentes y solo un par de atrevidas.
MALPASO
¿Y cómo no le voy a contestar...?
