
MUJERES EN TRANSICION.
NUEVO MILENIO, REALIDAD DEL 2000: el Chat
“Soy una mujer, oíme rugir…”
La excelente “muñequita de porcelana” fue educada por nuestras madres. Madres nacidas allá en la década del 30, principios del 40.
La “muñequita de porcelana” fue programada desde su infancia para sonreír, agradar, complacer, coincidir, volver a sonreír y ser aceptada. Se le pagaron clases de danza clásica en cuyas horas sobre zapatillas anti- anatomía humana, comenzó sus desórdenes de alimentación. Se le pagaron clases de piano para convertirla en el entretenimiento de tertulias familiares y reuniones amenas. Se le enseñó a no tener ademanes súbitos (tan poco femeninos), tonos elevados de voz (tan poco aceptables) y ataques de histéria (tan comunes en la gente inestable). La “muñequita de porcelana” fue adoctrinada simultáneamente con filósofos y libres pensadores, artistas, escritores comprometidos, matemáticos y científicos de avanzada. Exigiéndole a “la muñequita de porcelana” hablar de la teoría de la relatividad con la misma compostura que de la guerra en Angola o el reciente perfume de Chanel.
La historia de la “muñequita de porcelana” iba in crescendo, sumando nombres como: Cleopatra, Catalina La Grande, Isabel I, Juana de Arco, Mme Curie, Ana Mae Aquash, etc… Y ella seguía la lista con nombres de su generacion: Su madre, su maestra, sus profesoras, sus amigas.
El mundo a su alrededor iba cambiando, pero la “muñequita de porcelana” adherida a Universidades, Profesores, Movimientos Subversivos, Estudios de Teología; participando de lecturas incendiarias, manifestaciones, convocatorias, artistas proscriptos, listas negras, centros clandestinos de genocidio; creyó que la última mision altruísta de toda MUJER era finalmente casarse y parir hijos. Programada para la vida de: “Yo me sacrifico en beneficio de los otros”, ella también sucumbió a las leyes no escritas pero siempre obedecidas.
Legalmente “la muñequita de porcelana” se convierte en su etapa de adulta jóven en: “La Señora de…”. Su pérdida de identidad no es casual. Su pérdida de identidad es el primer indicio social de que el poder femenino fue siempre relegado a los hombres. Pero de esto no se hablaba con las mujeres de su familia. Cualquier análisis era conceptuado: “la rebeldía típica a su edad”, “esta chica salió revolucionaria”, “la generación de hoy quiere cambiarnos el mundo”…
Programada desde su infancia para misiones altruístas, sin darse cuenta intenta sus dias y los dedica a la procreacion, la casa y el Sagrado Matrimonio. Matrimonio que suele tener como molde a los 20 años este modelo: “El esposo es un reverendo irresponsable, inmaduro y egocéntrico; pero la fuerza del amor incondicional de la “Señora de…” lo cambiará y en pocos años el imberbe, será el Ejemplo Social Ambicionado.
Sin embargo es en el proceso de procrear que “la Señora de…” encuentra accidentalmente un evidente desafío: Su primera hija mujer. Preguntas como: ¿Bajo qué doctrina la educaré? ¿Qué valores le entregaré? ¿Con qué elementos la prepararé para cohabitar en el mundo que le toque vivir?, llenan su mente. Dudas, inseguridades, miedos comienzan a estimular sus horas. La “Señora de…” confronta por primera vez una frase desconocida para ella hasta ese momento: “Mi hija NO será como yo. Mi hija será un ser emancipado, autónomo y fuerte. Y en esta simple frasesita “La Señora de…” descubre su ideología y la fuerza de su naturaleza.
En ambas un universo insospechado de descubrimientos, creaciones y dogmas improvisados. La palabra NO en su hija adquiere un valor irrevocable, aún cuando el NO de la “Señora de…” siga siendo negociable. Y allí se abre la definitoria grieta de su Sagrado Matrimonio.
Un día sin detonantes, sin causas, sin excusas; “la Señora de…” tomaa sus hijos de la mano, dirige su paso a la puerta principal y se lanza a un mundo desconocido en busca de reclamar el poder que solo supo relegar desde la infancia.
Esta aventura nueva esta llena de terror pero la adrenalina necesaria para el camino, ofrece una sensación de vértigo que induce y provoca. Por primera vez la “Señora de…” comienza a elaborar planes, tomar decisiones, crear alternativas, seleccionar gentes, trabajos, rumbos, lugares de residencia. Por primera vez su NO es no negociable. Y es aquí cuando comienza a reclamar el poder sobre sí misma. El poder que todo ser humano concentra desde que nace y que es base fundamental en nuestra identidad como personas.
Toda situación en la vida nos entregará un pro y un contra. Horas de soledad, momentos de incertidumbre y extremo sentido de responsabilidad para con sus hijos la rodean. Pero el sendero de curar heridas, entender conductas y erguirse sana y productiva, son realidades subyugantes y concretas de toda Mujer Madura.
He aquí, cuando sumergida en sus tareas tiene una amiga que hace un comentario o en las revistas se lee un artículo y aparece imprevistamente el chat: El chatear, el conocer, el vincularse, el reclamar y una nueva forma de romance; “los amores chateriles”.
La Mujer Madura ex “Señora de…” no pretende todavía volver a una relacion amorosa. Sus sospechas, su mente inquisitiva y su certeza de que el hombre de su generación fue educado por la misma madre que la programo a ella, tiende redes de temores Maquiavélicos. Entonces se da paso a lo que se llama: “Conductas de liberación al vacío”.
Nos relacionamos sobre un monitor, nos caemos oportunamente, nos amamos hasta la demencia… Pero cada uno su lavandería, su cena, sus caminos, sus deudas, sus bemoles. Cada uno independiente, cada uno su problemática, cada uno su cama, cada uno su clase social, cada uno su ciudad.
Sí, estos romances son “romances al vacío”. Pocos son los que han llegado al término de ‘final feliz’. Aún así no debiéramos perder de vista la importancia inherente de los mismos. Atravesando las diferentes etapas de su proceso, La Mujer Madura va relacionándose nuevamente con hombres. Va reafirmando su identidad y va esclareciendo quién es ella, qué hombre merece a su lado y cuáles son las caracterísiticas que deben prevalecer en su relación.
Expuesta a su lucha cotidiana, expuesta a la falta de energía al final de la jornada, expuesta a un hombre real; estas relaciones NO tendrían el mismo resultado, la misma duración, el mismo efecto. Y es muy posible que la Mujer Madura a la primera de cambio, sacara de patitas a la calle al energúmeno que se encontró chateando. Pero la magia del monitor es innegable y en él no hay energúmenos o prepotentes o impotentes o ignorantes o fracasados o invertebrados. ¡Vivan los monitores del mundo!!!!
La Mujer Madura tiene sobre sus hombros hoy una responsabilidad histórica. Esta Mujer es la Mujer en transición. Es este ser parido por Mujeres de la década del 30, principios del 40 que no sabían de su potencial humano en el espacio que habitaban. A su vez ella es ahora la madre de las bellas jóvenes involucradas en el mañana.
Mujeres reclamen el poder que delegaron, nadie tiene derecho a restringirlo, tomarlo o negociarlo. El poder de uno mismo sobre sí mismo es, fue y será INTRANSFERIBLE.
Fernanda
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