LA HISTORIA DEL MIEDO

Mi nombre es irrelevante. Sólo les diré que la mía es la historia del miedo.

Desde muy chico, como buen varón me decían que no debía tener miedo, que los machos no lloran, que no se asustan, que siempre van hacia adelante.

Eso siempre lo pude aplicar muy bien... en los negocios, en mi trato con la gente ordinaria que siempre me rodeó.

Sé que mi historia es común, aunque muchos de nosotros, por nuestro machismo lo negamos y nos declaramos emprendedores, guiados hacia un intento y que no cejamos hasta conseguirlo.

Yo también me mentía de esa manera, hasta que un chat me demostró que soy solo un ser humano lleno de miedos.

El chat me sirvió, hombre solo y que sentía ese peso en mi espalda, para conquistas superfluas, demostrar mi ego destrozando almas femeninas y diciéndome interiormente que era muy hombre porque me buscaban, me seguían me acosaban y yo ya había pasado a otra.

Pero un día la conocí a "Ella".

Y ella se metió muy hondo. Mi primera reacción fue de extrañeza, me sentía un tonto imberbe enamorado frente a una computadora.

Sabía que era real, nos habíamos hablado por teléfono y su voz resonaba en mis oídos permanentemente. ¡Supe que estaba enamorado y ella de mí!

Y allí conocí a mi gran enemigo: el miedo. ¿Miedo a qué? Miedo a lo desconocido, a lo que no podría explicar, o al menos no supe nunca cómo, a mi familia, hijos, amistades.... ¿Cómo decirles a todos ellos que era un adolescente enamorado de una mujer que admiraba pero que jamás había tocado, besado ni visto? Me costaba explicarme todo ésto a mi mismo...

Y confirmé mis miedos porque huí. Como un vulgar ladrón, huí... sabiendo que destrozaba su corazón, sus ilusiones, su credibilidad...

Comencé nuevamente el vagaje por distintos canales, por distintos rumbos como antes lo hacía, pero ahora ya nada era lo mismo. Ya no tenía emoción la conquista sin sentido. ¡A todas las comparaba y salían perdiendo!

Hace mucho tiempo que huyo de ella. Hace mucho tiempo que ya no vivo. Pero mi miedo me aterra.

La miro emboscado en la sombra de un disfraz, le hablo, muy poco, para que no descubra quien soy, me conformo con amarla en silencio.

Pero mi miedo me convierte ante mis ojos en un cobarde. Sé que ella no me ha olvidado, pero mi miedo es más grande que mi amor.

 

Volver atrás

Hosted by www.Geocities.ws

1